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RDT. ZUMAPRESS.com / Cordon Press

Rayo

La revitalización de Jémez se queda a medias

El Rayo suma su primer punto en 8 jornadas tras empatar contra el Betis (1-1). Los madrileños dominaron, pero acabaron sufriendo. La salvación, a 5 puntos

La nueva era Jémez en Vallecas empezó en positivo, pero no lo suficiente si situamos la línea en los méritos. Las tablas dejaron un sabor agridulce en la parroquia local y la sensación de que otro billete hacia la salvación se había escapado. La mezcla de bocata y lluvia se juntó con la ilusión del (re)debut, de las emociones que traen siempre los comienzos. La pizarra, antes de arrancar, marcó de nuevo un 4-2-3-1, con Tito por Advíncula y con una mediapunta muy novedosa donde Pozo y Bebé, para sorpresa general por los enfrentamientos del pasado, partían en las zonas que Trejo y Embarba han ocupado con mayor asiduidad. Álvaro García, que también ha intercalado titularidades con banquillos, salió de inicio por Kakuta, al que también se le esperaba como renacido. Debió pensar Paco que con la apuesta por el portugués había suficiente material inflamable en el campo.

Y ya una vez con las piezas puestas, el choque fue made in Jémez: control de balón y defensa adelantada. El Betis, con un esquema diferente pero tratando de jugar a lo mismo, no era capaz de oler la bola, dependientes de unas cabalgadas de Joaquín y Jesé que nunca terminaron de llegar. Lo que sí se producían eran las llegadas del Rayo por banda, en especial desde la izquierda con la combinación Álex Moreno y Bebé. Si el lateral serpenteaba, el extremo picaba como una cobra, con esos centros que a veces más parecen una tirada de bolos que una invitación a rematar. No porque estuviesen mal puestos, que no lo estaban, sino porque son centros para valientes. Raúl de Tomás es uno de ellos. El quebradero de cabeza de todas las defensas que se enfrentan al equipo de la franja fue de nuevo la gran pesadilla y quien abrió el marcador pasada la media hora de juego. Bebé puso el motor en marcha, luego el cañón y a su centro medido el ariete rayista le dio aún más velocidad con su interior para arrojar el balón a las redes. Pudo caer alguno más antes del descanso si Álex Moreno, el propio RDT y, sobre todo, Álvaro García, hubiesen estado más acertados. A vestuarios con una ventaja mínima pero muy justa, que podía haber sido más amplia. Mientras tanto, sin noticias del Betis.


De no rematar a recular y sufrir


El panorama no cambió en la segunda mitad. De Tomás tuvo otras dos oportunidades para poner el segundo en el electrónico. Especialmente clara fue la del minuto 68 –con más de 15 lanzamientos ya del Rayo por entonces- en la que, tras demostrar toda la sangre fría del mundo, tiro un putt si fuese golf, una dejada si tuviese una raqueta. El disparo a cámara lenta se marchó fuera por un suspiro.

Y poco a poco comenzó a suceder lo esperable: das un paso atrás guardando el botín y el que estaba agazapado, aunque sea por vergüenza torera, avanza buscando sumar. Si a eso se le añade el cansancio y los nervios…empieza a palparse la sensación de que el empate puede producirse. Eso ocurrió en el 81 cuando Canales, bien cubierto todo el partido, arrancó un ataque de los andaluces por la derecha. En dos pases detuvo la pelota Tello en el otro costado, que la acomodó con el interior para buscar la portería de un Dimitrevski que llevaba unos minutos ya saliendo en los planos de televisión. Tito, en su afán de despejarla, desvió la trayectoria lo justo para que ésta no dibujase la estirada que estaba haciendo el macedonio. Primer tiro a puerta de los de Setién en todo el encuentro y mayor acierto imposible.

Los minutos finales fueron de caos, miedo y esperanza. El Rayo se rompió y estuvo tan cerca de caer el gol a favor como en contra. Al menos en cuanto a pálpitos, a sensación de peligro y posibilidad de infortunio, porque si vamos a lo material, fueron los locales quienes lo olieron con mayor intensidad. Comesaña, de cabeza, y Bebé, en un tiro excesivamente cruzado, tuvieron unas opciones que finalmente no se materializaron. El cierre no fue el mejor y dio muestras del nerviosismo del equipo: Bebé y RDT discutiendo por la conducción del portugués en la última jugada y Di Santo expulsado por protestar a Mateu Lahoz.

La otra forma de verlo es que el Rayo demostró orgullo, ganas de pelear, hambre por ganar y no dar nada por perdido. Un punto no son tres, pero la caída al precipicio (siete derrotas seguidas) se corta y la salvación se acerca (cinco puntos). Jémez comandará a la tropa en esta aventura. A por la siguiente final. Quedan nueve.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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