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Raúl de Tomás y Mantovani en el Rayo-Huesca. / Cordon Press

Rayo

Rayo y Huesca, un punto más cerca de Segunda

Último y penúltimo firman unas tablas (0-0) que les sirven de poco. La salvación se le queda al Rayo a cinco puntos, que este domingo podrían ser seis.

Aún sin ser definitivo –las matemáticas aseguran, probablemente, como mínimo un par de jornadas más-, Rayo Vallecano y Huesca han desaprovechado la oportunidad más evidente para engancharse a la salvación. Especialmente claro en el caso de los oscenses, los de Jémez concluirán esta fecha liguera con una distancia de dos partidos sobre la permanencia. El problema son las vidas que se van agotando y la sensación de que la máquina que asiste al enfermo es cada vez más inservible.

Ha de empezar diciéndose que tiene algo de milagroso que el marcador haya señalado al final 0-0. Se trata de los dos equipos que más goles encajan (57 el Rayo; 55 el Huesca) y que en las últimas citas no estaban teniendo problemas para ver puerta –sobre todo RDT-. Las explicaciones deben buscarse hoy en unos nervios y prisas que han atenazado la claridad de unos y otros y en parte también por el arbitraje de González González y el (no) uso del VAR. Y es que las aceleraciones que nublaban el acierto de los rematadores también provocaban malas medidas de los defensores, pasadas de frenada que podían haber hecho de esta final por quedarse en Primera una eliminatoria resuelta por la tanda de penaltis. Hubiera sido divertido/angustioso verlo, qué duda cabe, máxime cuando Alberto García y Santamaría han sido de los mejores de los suyos. Sin embargo González González ha optado por llevarse lo justo el pito a la boca y desde el VAR se han ajustado literalmente a la regla del error no manifiesto para no rearbitrar nada. O al menos pedirle al colegiado principal que se acercara al monitor a ver esa jugada polémica por si consideraba oportuno cambiar de opinión. El leonés ha decidido, sin embargo, quedarse en todos los casos escuchando el transistor de la chuleta, intentando no ser parte de esa posible decisión definitiva. Y en ese juego han salido especialmente perjudicados los locales.

En lo referido al mundo fuera de las penas máximas, el primer tiempo fue igualado y de tanteo, como suelen ser los comienzos de las prórrogas. Los de la franja ocupaban mejor la zona central del terreno de juego y robaban en campo contrario con más peligro. Después de un tiro de Bebé demasiado desviado para lo solo que estaba, Pozo tuvo LA oportunidad para abrir el electrónico en esos primeros 45 minutos. Un mal despeje de Etxeita dejó al centrocampista andaluz para tirar, por la posición, una especie de penalti, que ajustó demasiado y el palo izquierdo repelió. El choque llegó al descanso como se esperaba por lo que había en juego: un cara a cara entre Tito y Melero por un agarrón anterior en el área –que no era- del primero al segundo. Ya antes Ferreiro había pedido otro penalti por un derribo de Alberto García.


Zafarrancho de combate


Comenzó la segunda mitad con un Rayo por encima y una noticia que no es noticia: gol de RDT. El VAR, sin embargo, hizo de editor malvado y cambió el titular por la posición antirreglamentaria de la que partía Embarba al principio de la jugada. En el 61’ los vallecanos pidieron penalti en un remate de Raúl de Tomás, que se fue por poquísimo, y seguramente así por un estorbo de Mantovani que tuvo algo/bastante de infracción. Los dos “casis” despertaron al Huesca, cuyas triangulaciones eran mucho menos fluidas que las de los locales. Enric Gallego –que pidió otros penaltis por empujones, uno seguramente con razón- tuvo una clara y Ávila otra, que sacó con seguridad Alberto.

Los últimos quince minutos tuvieron todas las grandezas y miserias que conlleva intrínsecamente la épica. Y más cuando ésta tiene que ser de ida y vuelta. Paco (Jémez) y Francisco comenzaron a quitar medios y a sacar delanteros, haciendo del choque una partida de ping-pong. Y en este loco intercambio fueron más claras las que tuvieron los altoaragoneses, en las botas de Gallego, Ávila y, sobre todo, Etxeita –Gálvez, en el 93’, lo evitó-, pero también Tito –buena parada al primer palo de Santamaría- y otro penalti, este quizás el más evidente de la ristra- de Etxeita sobre RDT. Nada se pitó; nadie acertó, ergo todo siguió igual.

Con jornada intersemanal, las noches sin dormir por la ansiedad se reducirán. El Rayo se la jugará el jueves en el Pizjúan, ante un Sevilla en búsqueda de la Champions, sin Medrán ni, sobre todo, Raúl de Tomás. Al menos ya no habrá Semana Santa en la capital hispalense y la posible ayuda divina estará menos presente. Lo que sí es seguro, en el Sábado de Gloria, es que ésta se les ha alejado a Rayo y Huesca. Un punto no era suficiente. No sumar de tres en tres significa no bombear. Y la cercanía a Segunda.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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