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Raúl de Tomás, una vez más clave para el Rayo. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Rayo

Un Rayo de esperanza

Los vallecanos vencen al Valencia con goles de RDT y Mario Suárez. La salvación se queda, momentáneamente, a tres puntos. El otro héroe del encuentro fue Alberto, que detuvo un penalti a Parejo en la primera mitad

Un estruendoso “Sí se puede”, entre el sol y el granizo que había caído durante todo el choque, se escuchó con el pitido final en las gradas de Vallecas. Nueve partidos después –con dos meses, febrero y marzo, prácticamente áridos y en los que solo se había sumado un punto- los madrileños volvieron a ganar y se agarran a la salvación. A la espera de lo que hagan Valladolid y Villarreal, la permanencia se queda a tres puntos con 21 por disputarse. La caída todavía amenaza pero Jémez, a la tercera desde su retorno, ha alargado el brazo a la roca de la montaña y ha ordenado a la expedición que resista.

Mucha culpa tienen de ello, qué duda cabe, Alberto y RDT. El capitán, por sorpresa titular de nuevo, tuvo una relevancia capital con sus paradas en una parte y otra, con importancia especial por supuesto el penalti detenido a Parejo en el minuto 26. El nueve del Rayo, determinante como siempre, otra vez abrió el marcador y vio cómo, por fin, el resultado no era volteado. Y es que el club de la franja se había adelantado en el marcador en las últimas cuatro jornadas, perdiendo el botín en todas ellas salvo contra el Betis (1-1). Esta vez los puntos se quedaron en Madrid. Y no puede despreciarse contra quien han venido. El Valencia es uno de los conjuntos más en forma de la Liga, que llegaba de haber ganado en esta semana de tres encuentros al Sevilla y al Real Madrid. El Rayo ha sido quien los ha frenado y, de paso, cortado su racha de 17 choques sin perder. Ahí queda eso.

Además de Alberto por Dimitrievski, Jémez tocó algunas piezas más con respecto a sus esquemas anteriores. Obligado en el caso de Amat (sancionado, entró Gálvez), colocó a Tito de lateral izquierdo, Advíncula de nuevo en la derecha y Álex Moreno como extremo en una posición que, quizá, estaba destinada este sábado para Kakuta. La desgracia se cebó, sin embargo, con el ex del Depor y del Sevilla, que no pudo jugar por el fallecimiento de su hermana. Ninguna de esas variantes, en realidad, fue tan decisiva como el cambio en la portería. Y lo fue desde muy pronto, ya que el capitán rayista sacó antes del minuto 10 dos manos a manos a Ferrán, el canterano ché que estaba dando descanso a Guedes y Soler. Embarba, que es solo medio novedad si se atiende a la temporada total pero novedad entera en el período Jémez, tuvo la primera ocasión de los locales tras un regalo de Parejo. Afortunadamente para los intereses vallecanos, el centrocampista de Coslada, al que le fue retirada su amarilla contra los de Zidane, estuvo sobre el césped pero mentalmente estaba cumpliendo su sanción. Lo demostró en esa jugada y sobre todo en el lanzamiento de la pena máxima –que no era- cometida por Gálvez a Rodrigo. Un disparo timorato, radicalmente opuesto al de hace una semana en el Sánchez Pizjuán, lo detuvo Alberto tirándose hacia su izquierda. Como sucediese ante el Eibar, el Rayo pasó con rapidez del susto a la alegría. Embarba peleó un balón con mucha fe a Diakhaby, para terminar regalándole el gol al que siempre está ahí. RDT remachó su decimotercer gol y sigue dando motivos para los que explican las salvaciones –entre otros factores- con la posesión de un delantero centro muy goleador. Los vallecanos se fueron a vestuarios con resultado y posesión (61%, llegó a ser del 70% a favor).


Cambio de papeles, Guedes y los partidos largos


Los de Jémez dieron un paso atrás y el Valencia adelante –nunca está del todo claro cuál llega primero– pero eso no trajo de primeras el sufrimiento. RDT, al que Pozo no le gritó lo suficientemente fuerte para que se la dejase, falló en su remate en el 52’. De ese posible 2-0 se pasó a un doble cambio que estuvo cerca de ser clave. Marcelino introdujo a Gameiro y a Guedes por Rodrigo y Ferrán. Y el portugués sí que cambió el encuentro, embotellando más al Rayo y haciendo que el reloj fuese compulsivamente mirado cada medio minuto por parte de la afición local. Se le hacen largos los partidos a los de la franja, en una mezcla –suponemos- entre cansancio, sobre excitación y nervios. Volvió a aparecer Alberto para detener a Parejo y el final se aproximaba con todo en un relativo puño. Raúl de Tomás tuvo el cierre en el 89’, tras una contra lanzada maravillosamente por Pozo y Advíncula, pero Neto lo evitó. El despeje a córner del guardameta brasileño trajo la tranquilidad definitiva a Vallecas. Centro al primer palo y Mario Suárez –MS4 si lo quieren ustedes en argot RDT, aunque ahora en el Rayo porte el número 15- cabeceó dentro para poner el 2-0 y asegurar la tan ansiada victoria. Los besos siempre saben ricos, pero cuando llegan después de una sequía…

Nada está hecho y aún queda mucho que ascender pero…ya llueve menos. La esperanza, que nunca se perdió, ya es más palpable.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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