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Salto al vacío

El Madrid necesita beber para olvidar las penas o para lavar su propia conciencia.

Quiero aprovechar la primera línea de este escrito para pedirles que me aclaren lo que es un entrenador «duro». Porque en estas horas en las que he mantenido la cabeza debajo de la manta por mi propia salud mental, me ha dado tiempo a leer demasiadas veces que el Madrid lo que necesita es mano izquierda. Y no sé si tenemos que poner los pies de los jugadores en el quicio de la puerta y cerrar con fuerza o someterles a una lobotomía. Creo en la ambición, en la actitud, en el trabajo, incluso en la suerte, pero no suelo confiar en falsos mitos. El Madrid necesita beber para olvidar las penas o para lavar su propia conciencia. El alcohol cicatriza y la herida es profunda. Pero lo más importante que tiene que hacer el club ahora mismo es decidir qué quiere ser o a qué quiere parecerse. Al pasado reciente (mentiroso pero exitoso), a un presente tormentoso o a un futuro, al menos, más prometedor. Y Conte es el elegido para girar la ruleta. Que Dios se apiade de nuestra alma.

Tuvimos prisa en verano por vender a un Cristiano Ronaldo que llevaba tapando agujeros negros varios años. Nunca supimos valorar lo suficiente ni sus goles, ni sus ademanes, ni sus delirios de grandeza, y eso que el Madrid siempre ha funcionado mejor en manos de narcisistas que en manos de soldados rasos. Su ausencia la rellenamos con un poco de humo que ahora se nos escapa entre los dedos en lugar de echar cemento en el socavón. No tenemos nada que no nos hayamos merecido. Lo de Cristiano nos rompió los esquemas y no supimos reaccionar a tiempo. Lo de Zidane, simplemente, nos rompió el corazón. Como pasa con nuestros propios ex, el día que veamos una foto suya en otros brazos y no nos duelan las entrañas, lo habremos superado.

Lopetegui se marcha sin pena ni gloria, porque tampoco ha sabido (o no ha podido) ser la solución a todos los problemas que asomaban por la ventana y de los que Zizou huyó antes de que estropearan su bonito jardín. Se le podrán echar en cara al vasco varias decisiones que cada uno de nosotros, expertos en la materia, no hubiésemos tomado, pero para mí, Julen es el menos culpable de todos los acusados en este juicio. Llega para sustituirle en el banquillo un italiano con cara de pocos amigos, un injerto de pelo muy llamativo y unas formas más parecidas a las de Mourinho que a las de aquel francés del que parece que no aprendimos nada. Tampoco lo hicimos de Del Bosque o de Ancelotti. Conte es como poner una venda de compresión en un cuerpo envenenado, o así lo veo yo, que no entiendo nada de medicina. Llegados a este punto, se necesita autocrítica, no madridismo de balcón.

Cuando oigo a Sergio Ramos decir que «el respeto se gana, no se impone», me le imagino mirándose el ombligo, como hace mi prima de seis años cuando sabe que está mintiendo. Ninguno tiene el poder de exigir derechos ahora mismo. Sobre el terreno de juego, no creo que haya nadie mejor que Ramos para capitanear al Real Madrid, pero fuera, ya es una necesidad acuciante tener a alguien  un poco más ilustrado, sobre todo porque al sevillano se le oye mucho, pero ayer, a quién teníamos que haber escuchado es a Casemiro. Sergio debería alejarse en ciertos momentos para protegerse a sí mismo, consejo que me sorprende que nadie le haya dado todavía.

Pero eso ya es pasado. Analicemos tranquilamente el presente. En el Real Madrid es necesario tomar decisiones respecto a ese proyecto que no tenemos y a la continuidad de algunos futbolistas, aunque nos duela. El problema es que el mercado invernal todavía se encuentra a varios kilómetros de distancia. Lo que le dejamos a Lopetegui era un equipo caduco, y a aquellos llamados a encabezar la transición todavía les falta un punto de cocción. En cuanto a Conte, su contratación es cuanto menos sorprendente ya que el italiano es la antítesis de Julen. El Madrid jugará a algo totalmente diferente, nada tendrá que ver con lo que ha intentado poner en práctica en los últimos cuatro meses. Es un vuelco absoluto en el sistema. Y es que en la directiva piensan que ahora mismo la decisión acertada es tirar por tierra el trabajo del vasco para dinamitar el equipo con bombas de racimo. Y dejarán varios muertos por el camino. Mi sensación es que parece que el Real Madrid no perdió solamente un partido más contra el Barcelona. Ha perdido el juicio.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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