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Isco

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Los pitos

Es mejor que Isco piense cinco segundos antes de reaccionar como si no fuese él mismo la causa de sus problemas

Cuesta creer que en el Madrid nos estemos acostumbrando a la derrota. Yo personalmente veo ya cada partido pasando las bolitas del rosario como si de repente me hubiese vuelto creyente. El perder ha pasado a ser ya algo habitual, mientras que las victorias son puntuales, mentirosas y ni siquiera nos devuelven la esperanza de cara al futuro. No volveremos a jugar la Champions hasta febrero y puede que para ese entonces, todo a nuestro alrededor se haya desintegrado ya. El equipo ha decidido atarse a una ruleta rusa peligrosa donde la indiferencia y el azar decidirán nuestro destino. Quizá para cuando llegue abril, las piernas y las cabezas estén preparadas para tomar alguna decisión. Y espero que no sea demasiado tarde.

De momento, la apatía domina nuestros día a día y ya no podemos aferrarnos ni a las noches europeas. Ya no creo ni que el Madrid responda bien ante el caos, nos falla el sálvese quien pueda, los minutos se hacen largos y las horas eternas hasta que vemos alguna señal positiva en forma de oasis en el desierto. Me parece que en este momento, ni las aptitudes ni las actitudes de este grupo de jugadores servirán para evitar otro ridículo. Después de Moscú no hubo reacción. Después del Camp Nou no hubo penitencia. Después de lo de Eibar no hubo víctimas. Nadie está preparado para hacerse con las riendas de este barco a la deriva, ni Solari, ni Ramos, ni Asensio…

El objetivo de las balas contra el CSKA fue Isco. Me pregunto si los silbidos que le dedicamos algunos en la grada —y otros desde casa— nos los tomaremos como una sentencia sin posibilidad de defensa o como una mera anécdota. Tratándose de Isco, intuyo que el debate morirá en la orilla y la sangre no llegará al río como sí ocurre cuando dirigimos la escopeta hacia otra presa. Tampoco me gusta que el malagueño se encare con la grada, porque me parece inconsciente que una hormiga quiera plantarle cara a un elefante poniéndose de morros y no buscando una estrategia más inteligente. Si Isco quiere mantenerse con la cabeza alta dentro del Real Madrid, es mejor que piense cinco segundos antes de reaccionar como si no fuese él mismo la causa de sus problemas.

La buena noticia es que a pesar de la depresión, el Madrid sigue respirando en todas las competiciones e incluso es un rival a batir. Es un zombie que pende de un hilo, pero el hecho de no saber nunca cuando puede despertar y devorarte la sesera inspira respeto. Su aspecto moribundo da miedo. Ha pasado como primero de grupo en la Champions, con lo que evitaremos males mayores en octavos. También le está costando tirar la Liga, no hay manera. Llegados a este punto y conociendo al Real Madrid, la temporada puede terminar con una borrachera o con un minuto de silencio. De momento, los pitos son el único sonido que asoma en el Bernabéu para demostrar que algo se mueve por ahí, que hay rastros de vida inteligente, aunque sobre el campo brillen por su ausencia.

 

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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