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Vinicius y Rodrygo felicitan a Benzema tras el gol. Rodrigo Jiménez / EFE

La pizarra

Un Madrid camaleónico

Ante el Espanyol, Zidane volvió a darle una vuelta de tuerca a su idea de las rotaciones, ya que no solo cambió la alineación sino también el dibujo

Mientras la mayoría de los entrenadores del mundo buscan tener un once, un estilo y un sistema que les identifique, y que además sea el soporte táctico y técnico sobre el que crecer, Zidane hace justo todo lo contrario. El entrenador madridista no cree en los onces, no cree en los sistemas y, si miramos sus resultados, es muy difícil quitarle la razón. Aunque también es muy complicado entender por qué lo que hoy funciona no es usado en el partido siguiente.

Ante el Espanyol, Zidane volvió a darle una vuelta de tuerca a su idea de las rotaciones, ya que no sólo cambió la alineación sino también en el dibujo. Las lesiones de Marcelo y Hazard, a las que se sumaron las molestias de última hora de Bale, ya nos encaminaban a un once con una delantera peculiar. Sin embargo, para sorpresa de muchos, el técnico francés dejó en el banquillo a Isco, la novedad más agradable en sus últimas alineaciones y con el que había solventado el problema de la falta de escalonamiento en la circulación del balón, sobre todo en respuesta a las presiones altas que, por ejemplo, ante la Real Sociedad tanto sufrió el Madrid. El míster dibujó un 4-3-3 con los dos jóvenes brasileños como extremos en ambas bandas. En el caso de Vinicius, Zidane dio uno de sus extraños saltos mortales, y lo alineó de titular después de cinco partidos sin ir convocado. Al mismo tiempo, el técnico francés volvió al que parece su medio campo, con Casemiro, Kroos y Valverde, con Mendy en el lateral zurdo por el lesionado Marcelo.

Ante ese novedoso y jovencísimo Madrid, el Espanyol se presentó valiente, con una presión muy alta que incomodaba sobre manera la salida desde atrás de los blancos, esta vez verdes, y que se replegaba a un bloque muy bajo en cuanto el Madrid saltaba esa primera línea de presión. Este plan bloqueó a los madridistas, que en los primeros 45 minutos vieron cómo la falta de escalonamiento en sus líneas, ese papel que tan bien había hecho Isco ante PSG y Alavés, hacía muy difícil el inicio del juego desde atrás. Vimos entonces un tipo de juego, representado en Casemiro, que está plagado de pases de muchísimo riesgo en zonas rojas que generan problemas a quien recibe la pelota y que en caso de pérdida suelen penalizar mucho.

Las dos novedades en las bandas, Vinicius y Rodrygo, combinaron aciertos y fallos. Ninguno de los dos supo leer el partido, ni moverse para dar soluciones que ayudasen a sus compañeros entre líneas. Benzema, físicamente tieso, no ayudó en ese escalón intermedio que tan bien controla.

El Madrid tenía la pelota pero apenas si llevaba peligro y las veces que lo hizo volvió a verse con claridad uno de los grandes hándicaps que arrastra este año: la falta de gol.

Varane hizo el 1-0 en una jugada extraña, en la que los dos centrales mantuvieron su posición como atacantes tras un balón parado, pese a que el despeje llegó a la línea defensiva del Madrid, donde cerraba Valverde. Gol con el que se llegó al descanso. La segunda parte nos mostró a un equipo periquito más estirado, llegando más, y a un Madrid muy desigual, incapaz de dominar desde el control del balón, y con muy poca pólvora en la delantera. Esa falta de acierto hizo que el resultado diese algo de emoción a esos últimos minutos. El gol en el 82′ de Benzema cerró un partido con poca historia que contar: un Espanyol que carece de talento arriba y con alguna de sus piezas básicas como Roca muy bajo, y un Madrid camaleónico, al que Zizou cambia de once y de dibujo y al que los resultados dan más la razón que el fútbol.


Uno por Uno


Zidane: Tras dos partidos donde Isco había sido fundamental solucionando un problema del juego, que además ante el Espanyol se volvió a repetir, el malagueño no solo no salió en el once titular, sino que ni siquiera jugó un minuto; además su interpretación de los cambios volvió a ser muy debatible, no influyendo con ellos en el juego. Se limitó a usarlos para dar descanso a Kroos y a utilizar los otros dos como meras anécdotas, cuando el partido tenía muchas cosas que corregir. Yo no entiendo por qué nunca utiliza los cambios para intentar aportar soluciones y convierte esa baza, para mí tan importante, en intranscendente. Esta vez hizo dos cambios a falta de seis minutos.

Courtois: Poco exigido, se hizo un paradón en un remate de cabeza de Granero que hubiera supuesto el 0-1. Se mostró autoritario por alto y muy vivo sacando el balón con la mano para montar contras. Los defensas se excedieron en cederle balones ante la presión perica, lo que le obligó a más de un patadón. Buen partido del belga.

Carvajal: Sobrio y seguro en defensa y con mucha presencia en ataque. Casemiro le puso en más de una dificultad con balones jugados en zonas de mucho peligro. Dobló bien a un Rodrygo poco punzante. Parece que poco a poco va alcanzando un mejor nivel.

Varane: Volvimos a ver al central seguro y rápido que tan buen trabajo hace como secundario. Que Calleri buscase más la zona de Ramos le facilitó el trabajo. Con el balón tuvo problemas para encontrar a los centrocampistas, sobre todo a Valverde, ya que el uruguayo se adelantaba mucho y Casemiro apenas si se mostraba. Tras perder algún balón junto a Carvajal por forzar la salida en toques cortos, decidió dar algún pelotazo de esos que en el Bernabéu chirrían.

Ramos: Más concentrado en defensa que en otro partidos, se las tuvo tiesas con un Calleri que nunca le perdió la cara. Menos protagonista que otras veces con el balón, la presión del Espanyol desnudó su inexistente conexión con Mendy.

Mendy: Defensivamente es muy seguro, fuerte y va a todas, lo que le terminó penalizando. Con el balón no se esconde, pero de momento ni tácticamente parece integrado en la circulación, ni demuestra grandes dotes. En ataque tuvo mucha presencia pero estuvo poco acertado.

Casemiro: Tan eficaz en defensa como intrascendente con el balón. Sin duda defensivamente es un top mundial, pero hay partidos en los que un mediocentro, y más del Real Madrid —en este equipo han jugado Redondo, Makelele, Xabi Alonso o Schuster— debe ofrecer algo más que defensa, especialmente cuando se tiene un 70% de posesión. Que la respuesta de Casemiro, ante la presión perica, sea que Kroos ocupe su zona y él se desplace a la mediapunta, a mí me resulta muy pobre.

Valverde: No supo leer el partido en la primera parte, y su respuesta posicional casi nunca fue la acertada, alejándose continuamente del balón y ocupando posiciones muy adelantadas. En la segunda parte dio un curso de potencia y presencia física, teniendo muchísimo más protagonismo tanto en el quite como en la circulación del balón. Cada partido parece más imprescindible.

Kroos: Cuando el Espanyol en la primera parte apretó con su presión alta, solo el temple del alemán hizo posible que el Madrid encadenara una serie de pases para saltar líneas. Volvió a ser el eje del fútbol de toque de un Madrid muy difuso y con varios jugadores jugando a otra cosa. Clave para ese casi 70% de posesión.

Vinicius: Tras cinco o seis partidos sin ir ni convocado, pasó a titular, esas son las cosas de Zidane. En la primera parte no supo ayudar con sus movimientos a la circulación del balón, no se entendió con Mendy y buscó demasiado el pelotazo en profundidad. Con todo, completó un buen partido, se mostró afilado y con mucha intención. Le sobró alguna gollería y le faltó como siempre aplomo en la finalización. Pese a eso, fue con mucho el delantero más peligroso del equipo.

Rodrygo: El brasileño está a un año de gimnasio en Valdebebas de ser posible jugador del Madrid. Demostró calidad con el balón en un par de regates, pero le faltó inteligencia táctica para saber ayudar en la primera parte a un Carvajal muy asediado en la presión y luego le faltó físico en la segunda para poder superar a Didac Vila. El más flojo de los once.

Benzema: Dio la sensación de estar tieso físicamente. Demasiado adelantado para como es él, apenas apareció entre líneas y no encontró nunca socios con quienes jugar. Hizo un gol, pero falló dos por falta de fuelle

Modric: Entró para dar descanso a Kroos los últimos 20 minutos, y apenas si tuvo peso en el partido.

Militao y Brahim: Dos de las víctimas de esa incomprensible política de cambios de Zidane. Salieron en el 84′ con el 2-0. Prácticamente ni tocaron el balón. El brasileño para hacer un despeje forzado en banda y el malagueño para intentar una carrera que se cortó con una falta.

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