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Madrid

Café Society

Un equipo sin libertad

Siento ser yo la que os abra los ojos: en el seno del conjunto blanco nunca han querido llevar a cabo una revolución.

Dentro de pocas horas, nuestro ojos verán algo inimaginable, o cuanto menos, surrealista. No, no serán naves en llamas más allá de Orión, será el Real Madrid debutando en la Liga 2019/2020 con el mismo once (o casi) con el que nos suicidamos de forma poco elegante al final de la temporada 2018/2019. No ha llovido apenas, tampoco se han renovado ilusiones, los de siempre se abanican con sus contratos vitalicios y los nuevos se rompen antes de intentarlo, por miedo a llamar la atención y tener que cargar con semejante peso sobre los hombros. Ya no tenemos ni la opción de juzgar a nuevos culpables, porque Zidane tiene confianza ciega en un equipo que ya no existe. Perdimos hace tiempo la rebeldía, y el aburguesamiento sigue siendo una enfermedad para la que no se quiere encontrar cura. 

Me dio cierta envidia ver cómo el Barcelona entiende que las transiciones son necesarias y que la juventud siempre es un don, no un defecto. Quizá dejar en el banquillo a Busquets y a Rakitic y dar entrada a Aleñá y a De Jong supone un gesto más simbólico que inteligente, incluso precipitado sabiendo el partido cuerpo a cuerpo que iba a plantear el Athletic, pero hay que recibir cierto número de golpes en la boca del estómago antes de ponerse tieso y aprender a defenderse. Ya ocurrió con Xavi y con Iniesta y los resultados no me parecen negativos. En el Madrid debería empezar a pasar con Modric, con Marcelo o con todos aquellos que, a día de hoy, se parecen más a un bonito recuerdo que a jugadores que pueden revivir a un elefante moribundo.

Siento ser yo la que os abra los ojos: en el seno del conjunto blanco nunca han querido llevar a cabo una revolución. El Madrid no es de esos que se despeinan fácilmente. Prefiere morir con sus mocasines embarrados, que encontrar una buena causa para subirse a una moto e irse en busca de nuevos horizontes. La libertad que representan Vinícius, Kubo, Rodrygo, Jovic, Valverde, Mendy o Militão no puede infravalorarse ni dar miedo, aunque tampoco sea suficiente para levantar un nuevo imperio. Me cuesta mucho entender que Kubo no vaya a ser un clavo ardiendo al que podamos abrazarnos porque no cumple con la edad mínima exigida para jugar en la primera plantilla del Real Madrid. A Vinícius ya se le pide que se siente en una mesa de mayores cuando todavía debe saborear las mieles del menú infantil y quitarse la presión de las piernas. El resto gozará de pocas oportunidades (o ninguna) o solo se les llamará a filas cuando alguno de los tenores principales desafinados caigan lesionados o quieran tomarse un descanso. Y parecerá entonces que la temporada pasada no fue una pesadilla pasajera. Hemos estado unos meses mirando contra la pared pensando en lo que hicimos y el castigo no ha servido de nada.

No es que me pueda el pesimismo, todavía creo que puede salir algo bueno de toda esta locura y lo digo con total sinceridad. Si hay un equipo capaz de cruzar la línea de meta cubierto en llamas, ese es el Real Madrid. Pero mas allá del romanticismo, el presente no invita a sentarse a ver el partido ante el Celta sin tener algo que llevarse a la boca para morder en caso de dolor extremo. Podéis hacer eso, o idos a pasear y fingir que el verano todavía no ha terminado. Esta época del año representa esa libertad que el Real Madrid menosprecia hace tiempo.

—Este era un país maravilloso. No entiendo por qué ha dejado de serlo.

—Todos se han convertido en unos cobardes, eso es lo que ha pasado. Ni siquiera podemos entrar en un hotel de segunda categoría. Ni en un motel. Creen que les vamos a cortar el cuello. ¡Tienen miedo, tío!

—No tienen miedo de ti. Tienen miedo de lo que tú representas para ellos.

—¡Oye tío! Para ellos no somos más que unos tipos que deberían cortarse el pelo.

—No. Para ellos representas la libertad.

—¿Y qué demonios tiene de malo la libertad? Es lo que quiere todo el mundo.

—Exacto. Es lo que quiere todo el mundo. Pero una cosa es hablar de ella, y otra muy distinta es vivirla. Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado.

Conversación entre George (Jack Nicholson) y Billy (Dennis Hopper) en Easy Rider. En homenaje a Peter Fonda, fallecido el 16 de agosto de 2019 en LA a los 79 años.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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