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Nicolas Hoult interpreta a J.D. Salinger en 'Rebelde entre el centeno'.

Cine

‘Rebelde entre el centeno’, publicar no lo es todo

Pese a ser una película cautivadora, tiene inexactitudes y pasa de puntillas por la vida del estrafalario escritor. El nivel de la acción disminuye cuando no está en pantalla el excelente trabajo de Kevin Spacey, quien se supone tardará un tiempo en volver a rodar.

Para según qué escritores publicar lo es todo. Lo es hasta que se consigue, claro. Es curioso como las cosas más importantes, lo que de forma ansiosa deseamos, dejan de serlo inmediatamente en el momento que las conseguimos. Jerome David Salinger no quería escribir una novela, su única ambición era publicar relatos, y su padre, aunque le advirtió que no saldría bien, se equivocó. Falló tanto en su pronóstico que Salinger, incapaz de soportar la carga que suponía el éxito y la popularidad que le dio El guardián entre el centeno, se aisló del mundo en un refugio en medio de un bosque. Aun así, alejado del mundanal ruido de la ciudad de Nueva York, escribió durante el resto de su vida sin recibir nada a cambio.

Rebelde entre el centeno llega a los cines españoles el viernes 4 de mayo, casi cinco meses más tarde de la fecha prevista en un primer momento: el 15 de diciembre de 2017. Aquel fin de semana, la película protagonizada por Kevin Spacey, que encarna a Whit Burnett, profesor de Salinger, competía con el último film de la todopoderosa y extraterrestre saga de Star Wars: Los últimos Jedi. Pero su retraso, en realidad, se debe además por los supuestos abusos sexuales del actor dos veces ganador del premio Óscar a Anthony Rapp, cuando este tenía 14 años (ahora 46), y a miembros del reparto de House of Cards, destapados en el mes de octubre. Rebelde entre el centeno se estrenó, sin embargo, en Estados Unidos en septiembre, antes de que se descubriera el escándalo, con gran aceptación entre el público.

La película está inspirada en Una vida oculta, la biografía que Kenneth Slawenski hizo sobre el estrafalario escritor, quien rechazó las propuestas de directores de cine como Billy Wilder o Steven Spielberg de llevar su best seller a la gran pantalla. El actor y guionista Danny Strong debuta en la dirección de un largo con un biopic convencional que narra a partir de la técnica del monólogo interior la vida, de puntillas y con inexactitudes, y rescata los aspectos más positivos, porque los más perturbadores no, de un escritor poco común, centrándose, principalmente, en el proceso de creación de su gran obra maestra. Rebelde entre el centeno, pese a ser una película cautivadora, corre demasiado y el nivel de la acción disminuye cuando no está en pantalla el excelente trabajo, como es habitual, de Spacey, quien se supone tardará un tiempo en volver a rodar. La relación de amor-odio entre Salinger y Burnett es, sin duda, lo que mejor funciona; y lo peor, una imagen demasiado penumbrosa.

De la correcta interpretación de Nicolas Hoult, que tuvo que llevar lentillas marrones para hacer de Salinger, se distingue el carácter sarcástico, arrogante y orgulloso del ya fallecido autor de El guardián entre el centeno. La vida de Salinger, un personaje envuelto de misterio a la par que desagradable, ha superado el interés de su obra, vinculada en alguna ocasión a la violencia criminal (John Hinckley Jr., que hirió gravemente al presidente Reagan, y Mark David Chapman, asesino de John Lennon, poseían ejemplares del libro) y tachada de inmoral, además de provocadora. En Rebelde entre el centeno se vislumbran los síntomas y consecuencias que Salinger sufrió tras acudir a la guerra, en su personalidad y en su manera de escribir, pero olvida otros episodios como, por ejemplo, las relaciones que mantenía de forma epistolar con sus jóvenes admiradoras.

Rebelde entre el centeno apela al talento, pero también a la vocación, al ensayo y error. No se puede escribir y vivir al mismo tiempo. La convicción marca la diferencia entre querer ser escritor y serlo, como en cualquier otra profesión. Pero reabre también un interesante debate candente hoy en la sociedad: si debemos o no separar a la persona del artista. ¿Se puede admirar a El guardián entre el centeno a pesar de que haya sido escrito por una persona como Salinger, o es incompatible? Del mismo modo, ¿debe Kevin Spacey ser enviado al ostracismo (como hizo Ridley Scott borrándolo literalmente de Todo el dinero del mundo cuando las escenas ya estaban filmadas), como Woody Allen, entre otros, o su vida privada no perjudica a la integridad y a la indudable calidad de su trabajo? Al ritmo que vamos, o nos quedamos sin artistas o sin personas, pero, lamentablemente, las dos no se puede.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

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