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Rectificar y renovarse según Luis Enrique

La irrupción de Mario Hermoso en la lista es una gran noticia ante la carestía de defensores en el eje central.

No puede hablarse de una renovación silenciosa porque el ruido alrededor de cada convocatoria de Luis Enrique es ya una constante. En eso hemos retrocedido hasta los tiempos de otro Luis (Aragonés) o los últimos días de Del Bosque. Pero en cualquier caso, parece una renovación necesaria. Por los que se fueron y por los que están por llegar. Como un recién llegado volverá Jordi Alba a la Selección, después de convertir cada partido en un maratón por la banda izquierda y trufar sus actuaciones de goles y asistencias. Hoy por hoy cuesta imaginar un lateral izquierdo más determinante. Luis Enrique ha sabido rectificar. El Míster cree en las segundas oportunidades.

También en los estados de forma, como el de Mario Hermoso (23 años), valladar en la defensa de ese Espanyol que nos está sorprendiendo a todos. La irrupción del canterano madridista es una gran noticia ante la carestía de defensores en el eje central. Después de Ramos y Piqué se presentaba un desierto generacional que Azpilicueta, Nacho y en menor medida Íñigo Martínez han intentado paliar. La convocatoria de este último refrenda dos cosas, que el zurdo rojiblanco es muy del gusto del asturiano y que le importa un bledo la polémica de la identidad, desatada tras la lesión que impidió a Íñigo acudir a la última convocatoria pero no jugar con la Selección de Euskadi. Queda por ver el papel de Diego Llorente (25 años), que no ha terminado de afianzarse con Garitano, pero que suena a apuesta personal de Luis Enrique. Lo ha llevado hasta lesionado, para que vaya conociendo al grupo.

La apuesta exótica de Luis Enrique sigue siendo Jonny Otto, el lateral del Wolverhampton, al que Lucho conoce bien de su época en Vigo. De hecho fue él quien le reconvirtió en lateral izquierdo celeste, tras la irrupción de Hugo Mallo en la derecha. Ahora el asturiano lo quiere de nuevo en su puesto natural, aunque la versatilidad alcanzada estos años le convierte en una pieza valiosa para ambos costados. Esa veta viguesa también se abre paso en el centro del campo con Brais Méndez. Otra apuesta por el talento y la juventud que culmina con esta llamada en la Absoluta sus 14 días de oro, tras marcar dos goles y una asistencia en las dos últimas jornadas de Liga. Un mediocentro ofensivo que puede desempeñarse como interior, al estilo Thiago, en el dibujo táctico de Luis Enrique. La baja de Koke vuelve a ser ocupada por el recuperado Sergi Roberto, al que el seleccionador quiere devolver a sus años en el centro del campo, donde también le ha devuelto Valverde en varios partidos de esta temporada.

En la zona ancha es quizá donde se suceden las principales novedades del equipo porque es ahí dónde se concentra la mayor cuota de talento en nuestro fútbol. La llamada de Pablo Fornals puede sorprender por el bajo rendimiento del Villarreal en este arranque de temporada, aunque él ha dejado claro que es de lo más destacable del equipo, con exhibiciones como las de San Mamés. La convocatoria del 8 amarillo cierra la puerta a otros nombres como el de Carlos Soler, que pisa los mismos terrenos que Pablo y que, como en su caso, está siendo lo más destacado del titubeante inicio de temporada de su equipo. Más incomprensible resulta la ausencia de otro Pablo, Sarabia, que ha encajado como un guante en el sistema de Machín y su rendimiento está siendo clave tanto en goles como en juego para el buen inicio del conjunto hispalense. Ese es uno de los pocos peros que se le pueden poner a Luis Enrique. Sarabia debería haber tenido ya alguna oportunidad.

Aunque eso supusiera tocar a alguna de las vacas sagradas de la Selección. No se casa con nadie por ahora Lucho, pero parece claro que su apuesta por jugadores como Asensio o Isco va más allá de su momento de forma. Son jugadores capitales para el nuevo proyecto. Como lo son Busquets o Saúl, precisamente en este último podríamos ver reencarnado a Luis Enrique por estilo de juego y carisma dentro de un terreno de juego. Con Jordi Alba los parecidos son más morbosos y mediáticos que reales. Mientras que en la delantera, donde tampoco vamos sobrados de nombres, Rodrigo, Morata e Iago Aspas siguen tomando ventaja al resto. Con ese trío ofensivo parece que vamos a jugarnos las castañas en el futuro, por más que el efecto gaseosa de las rachas de Paco Alcácer le pueda volver a abrir las puertas de la selección o a Diego Costa le vuelva la inspiración para marcar goles y no solo para zafarse con los defensas.

A Croacia acudiremos con 24 hombres en un partido donde el proyecto de Luis Enrique puede despegar a la luna o recoger los frutos de las dudas sembradas ante Inglaterra. Solo vale la victoria. Un triunfo en Zagreb concedería a Luis Enrique bula papal hasta final de temporada, clasificado para la final four de la Liga de las Naciones, a las puertas de un nuevo título. Y su renovación conocería entonces nuevos pasos, nuevas caras y nuevas sorpresas. Hasta ahora no esta decepcionando el asturiano ni en la sala de prensa ni, donde sobre todo importa, en el césped. La evolución del equipo sigue su curso y la necesaria renovación su cauce. Queda por saber si las victorias mantienen las aguas calmadas o la Selección empieza a navegar con viento en contra. En esas circunstancias todavía no hemos visto a Luis Enrique.

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