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El pelotón del Giro, a su paso por el Coliseo romano.

Giro de Italia

Dios Salve al Rey Froome

El británico certificó en Roma su primer Giro de Italia y Sam Bennet venció a Viviani en el último sprint.

Con el impresionante Coliseo romano en el fondo de la escena, Sam Bennett (Bora) logró su particular triplete de etapas en el Giro del 101, mientras Chris Froome (Sky) cruzaba la meta retrasado, junto a sus compañeros de equipo, saboreando su primer triunfo en la grande transalpina. Un escenario incomparable para un corredor de leyenda, que sigue reescribiendo la historia del ciclismo a golpe de victorias. La de este año siempre irá ligada a su legendario ataque en el Finestre, un nombre que jamás olvidarán los británicos. Dios salve al nuevo rey del Giro.

En un escenario único como es la ciudad eterna de Roma, el Giro se despidió con los honores de una carrera fantástica en lo deportivo y con ese glorioso paseo final que rozó el bochorno en esta ocasión. Los corredores, no sabemos si hartos de trampas, encerronas y trucos de magia, calificaron de peligroso el circuito que la organización les había preparado para su despedida, y tras arduas negociaciones hechas en carrera y sobre la bici, llegaron a la conclusión de que tras la tercera vuelta —de once— se neutralizaban los tiempos, de forma que los últimos noventa kilómetros se convirtieron en una marcha cicloturista para el grueso del grupo.

 


Un paseo final para olvidar


Poco bien hacen al ciclismo estas cosas. Con Roma fuera de sus casas esperando ver deporte de alto nivel y con medio mundo pendiente de la televisión aprovechando un domingo primaveral en una de las ciudades más bellas del planeta, lo que se vio fue a unos corredores jugándose una etapa intrascendente y a algunos de los mejores ciclistas del mundo sonriendo a las cámaras, hablando entre ellos y paseando como si de un día en familia se tratase. Tal vez habría que empezar a replantearse internamente este tipo de finales.

El que seguro que no está enfadado este domingo es Sam Bennett, que logró en la Piazza del Popolo su tercera victoria parcial en la carrera. Cada volata ha sido un duelo entre el irlandés y el italiano Elia Viviani (Quick Step), resuelto en favor del segundo por 4-3. El resto de velocistas han ido ocupando lugares de honor, pero siempre a más de una bicicleta de los dominadores.

Por lo demás, en Roma, el único movimiento que provocó la general fue el abandono de Thibaut Pinot (Groupama FDJ), incapaz de acabar la carrera a pesar de faltar tan solo el paseo romano. Destrozado por la dureza del Giro, el francés perdió más de 45 minutos en la última etapa de montaña de la prueba. Lejos de ser un desfallecimiento más, normal en términos ciclistas, Pinot tuvo que ingresar en el hospital esa misma noche, deshidratado y con fiebre. Y es que el límite al que pone una carrera de tres semanas el cuerpo de un deportista es algo realmente salvaje. Y para muestra, este botón.

 


Leyenda Chris Froome


Así, el Giro cerró el telón que encumbra, más si cabe, a Chris Froome, ganador de su sexta grande en territorio transalpino. Además, se convierte en el tercer ciclista —junto a Eddy Mercx y Bernard Hinault— en conquistar las tres de manera consecutiva en años sucesivos. Lejos de saciar su hambre, el británico, si nada extradeportivo lo remedia, buscará seguir agrandando el mito de su figura en julio, donde tratará de emular los cinco Tours de Francia de los que presumen los mencionados Hinault y Merckx, Jacques Anquetil y el español Miguel Indurain, el único que los logró de forma consecutiva.

En el podio de Roma lucieron también Tom Dumoulin (Sunweb) y Miguel Ángel López (Astana), fieles escuderos de un líder de Sky que también aconteció como mejor escalador de la Corsa Rosa. La escuadra británica subió al completo para celebrar su triunfo por equipos y el colombiano de Astana acabó siendo el mejor joven, apenas unos segundos por delante de Richard Carapaz. Y, por último, Viviani cerró el Giro con sus cuatro etapas y la clasificación de los puntos.

 


A pensar en el Tour


Acabado ya en Roma, poco tiempo hay hasta pensar en la próxima batalla en las carreteras francesas, de la que, aunque en voz baja, ya se empieza a hablar en los rincones ciclistas. Los rumores ya apuntan a un nuevo duelo ante el neerlandés en el Tour, adonde acudirá Movistar con su plana mayor (Valverde, Landa y Quintana) y donde también estarán con la escopeta cargada otros aspirantes como el australiano Richie Porte (BMC), el francés Romain Bardet (AG2R) o el tiburón italiano Vincenzo Nibali (Bahrein Merida).

Para entonces ya estaremos en la playa, yendo a la piscina con la toalla bajo el brazo y comiendo un gazpacho fresquito. Y todo eso sin dejar de obedecer a Fernando Fernán Gómez, autor ilustre de aquella genial obra de teatro titulada Las bicicletas son para el verano.

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