¡Síguenos!
Rodrygo, estrella en el Bernabéu. EFE

Champions

Un chico con ángel

Rodrygo marcó dos goles en los primeros siete minutos y otro en el tiempo añadido. Entre medias, asistió a Benzema en el cuarto de la noche. Festival madridista (6-0) ante un Galatasaray inoperante.

Además de saber jugar al fútbol, y de entender el juego, y de pensar con agilidad, hay que tener ángel. En última instancia el genio precisa de un mínimo viento a favor. En primer lugar necesita que le den minutos, lo que es una señal inequívoca de confianza. Y con confianza todos medimos cinco centímetros más, diez en casos extraordinarios. El mundo está lleno de bajitos a los que solo les falta confianza. Pero casi a continuación, y dando el talento por supuesto, hace falta ángel. Y no hablo de un ser alado que sale en auxilio de su protegido. Me refiero a esa deriva que te convierte al mismo tiempo en jugador y en banca. El ángel así entendido es un arma de seducción masiva. Butragueño tenía ángel, aunque le queda poco ya. Ronaldo Nazario lo mantiene casi intacto. Y Rodrygo lo acaba de estrenar.

Para marcar dos goles en siete minutos, además de instinto, hace falta que el balón te quiera y que las jugadas te busquen. Luego, despejado el panorama de influjos sobrenaturales, aparece el genio. El recorte templado y el remate con picardía, medio pellizcado. Es falso que las porterías midan 7,3 metros de ancho. Miden un metro, la mayoría de las veces, o quince para ciertos seres extraordinarios. Tener gol es un tipo de astigmatismo que permite ver la portería como la puerta de un hangar.

Si el primer gol de Rodrygo fue un disparo que merece ser observado cien veces, el segundo fue fruto de su sentido de la oportunidad. Estaba en el lugar adecuado en el momento indicado. El modo en que giró la cabeza para dirigir el balón es prueba de que los grandes futbolistas, o sus esbozos, dominan todas las artes del juego, incluido, probablemente, el Subbuteo.

Cuando el árbitro pitó penalti a instancias del VAR, el público reclamó que lo tirara Rodrygo. Sergio Ramos se hizo el sueco. Y me temo que no se le puede reprochar su falta de generosidad. De haber fallado Rodrygo y de haber remontado después el Galatasaray —una carambola sideral, lo admito— no hubieran faltado las críticas hacia el capitán.

El caso es que a los quince minutos ya no quedaba partido, sólo la ilusión de que la goleada fuera glotona, opulenta, desbordante. Hubo que esperar al final del primer tiempo para que Rodrygo, siempre él, robara un balón y asistiera a Benzema. La paliza proseguía según el horario previsto.

Del Galatasaray poco se puede comentar, salvo que su imagen, patética, queda representada por el tinte rosa en el pelo de Babel.

El quinto lo hizo Benzema, que hace años era un tipo extraño, hace meses el novio perfecto y últimamente la esposa ideal. No todo el mundo empeora con los años. Por cierto, el gato ya ha superado a Di Stéfano como goleador en Copa de Europa.

El sexto llegó casi en los títulos de crédito. Rodrygo encaró a la defensa turca, conectó con Benzema y marcó con la sutileza que suele. 

La victoria tiene valor, aunque el rival careciera de semejante característica. Rodrygo, el chico con ángel, habrá crecido cinco centímetros la próxima vez que le midan. Y eso es importante, porque el ángel es altamente contagioso.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Champions

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies