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Real Madrid

El Tesoro del Amazonas

Rodrygo es la esperanza blanca y ojalá el Tesoro del Amazonas. Crucemos los dedos para que sea la mejor realidad del Madrid de los próximos años.

Hoy no es el mejor día para hablar de Rodrygo. O sí, pero después de su exhibición de anoche, es mejor recurrir al análisis que a las coronas colocadas antes de hora. El tiempo de pesar a Rodrygo nos lo dictará la balanza de jugar 50 partidos de blanco. Es siempre mejor jugar con los tiempos que con las ilusiones fugaces. Lo primero te pone en el sitio. Lo segundo en el lugar donde puedes no estar.

Hace tiempo escribí en A La Contra, que este futbolista me parecía mejor que Vinicius y Brahim. Por aquel entonces, Rodrygo era candidato al Castilla y un espectador impaciente de la nacionalización de Valverde. Este futbolista parecía otro capricho de una dirección deportiva que seguía en la búsqueda del Tesoro del Amazonas, del nuevo Neymar o, al menos, de alguien que no desentonara haciendo trío con Karim y Hazard.

Fue ver a este chico, antes de su llegada a España –pero ya fichado por el Real Madrid- y descubrir que no hace falta estar en edad de poder entrar a un bingo para jugar al fútbol desde un piso más arriba que la mayoría de sus compañeros y rivales. Rodrygo tiene siempre la cabeza levantada y ve lo que otros intuyen. Los buenos conductores también ven lo que sucede en la acera.

Aparte de esta súper cualidad, inherente a los buenos peloteros, viene con todos los extras de serie de los mejores delanteros brasileños: técnica depurada en los controles orientados, tensión en el pase, cambio de ritmo endiablado, regate, y ese conocimiento extremo de las partes que tiene un balón -y donde golpearlo- que sólo poseen los que se han tirado años durmiendo abrazados a el.

Pero es que también completa todo eso con el olfato europeo para el gol y con las ganas de aprender a jugar el otro fútbol. Aquí, también hay que defender y no romper tácticamente al equipo. Muchos delanteros reniegan de esta faceta y sólo rinden culto a la parte bonita del juego.

Su irrupción en el Madrid recuerda mucho a la de Raúl. Pero para empezar a recorrer el largo camino para ser un crack hace falta tener ese afán de vivir para ser el numero uno. Lo que otros jugadores que también tienen un don se dejaron en el tintero de los contratos con muchos ceros y la cantinela de los elogios prematuros. Hace falta esa mentalidad que hasta ahora no han tenido, Dembelé, Coutinho, Dybala o el propio Asensio.

La comparación de este chico con Vinicius es inevitable. Llegan del mismo país, con edades parecidas y a los dos les hace el mismo contraste la camiseta. No debemos ser injustos con Vini. Rodrygo está más hecho. Vinicius tiene también cualidades por las que merece seguir esperándole. Apuesto por un acierto a pares.

Queda que Zidane, un entrenador acostumbrado a encontrar su once tipo por puro descarte -empiezan los de siempre hasta que la razón se encarga de mandarles al banquillo-, crea de verdad en Rodrygo. A la edad de este futbolista, por muy maduro que sea su juego, las decepciones, por escala de mando y caducos códigos de fútbol , hacen más daño que un tirón en el soleo.

Rodrygo es la gran esperanza blanca y ojalá el Tesoro del Amazonas. Crucemos los dedos para que, 50 partidos después sea la mejor realidad del Madrid de los próximos años. Desde aquí se te admira, chaval.

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