¡Síguenos!

La Tribuna de Brian Clough

Guía básica del Mundial de Rugby

Bajar el nivel de intensidad es la mayor falta de consideración. Tampoco estaría de más que el fútbol copiase el respeto a los colegiados y, de paso, al público.

Ya no hay duda, estamos en septiembre, los colegios han abierto hace unos días y aquí en Inglaterra ya hay hojas cayendo de los árboles y la temperatura nos empieza a dar un mensaje claro: el verano ya se ha ido. Celebrado el Mundial de baloncesto y concluida la Vuelta a España, parece que ya no tenemos grandes acontecimientos a los que entregar nuestra atención hasta que el termómetro pase de los 20 grados. Pero nos equivocaríamos si pensáramos así: además del Mundial de Atletismo, que siempre merece la pena seguir, el viernes 20 de septiembre se inicia en Japón el Mundial de Rugby.

España nunca ha tenido el nivel para competir contra las grandes potencias europeas y menos aun con las del hemisferio sur, así que he seguido el rugby siempre con la tranquilidad de un aficionado neutral. Los partidos apretados no causan el tipo de tensión de la semifinal del Mundial de baloncesto contra Australia, pero a la vez tampoco ofrecen la alegría a la conclusión de esa misma semifinal. Ver un deporte como seguidor neutral permite apreciar el deporte en sí, pero sin la pasión del aficionado auténtico.

Sin embargo, no pude evitar hacer un par de elecciones cuando empecé a ver rugby y me he mantenido fiel a ellas desde entonces. Siguiendo el V Naciones —antes de que se incluyera a Italia— elegí a País de Gales. En aquella época, Gales no destacaba en nada más. En los años 80, Escocia o Irlanda del Norte jugaron Mundiales de fútbol y la República de Irlanda disputó la Eurocopa del 88 y los siguientes Mundiales. Entretanto, Gales ha sido siempre tierra de rugby (y cantantes); allí este deporte lo es todo. Mis compañeros de trabajo, en el norte de Inglaterra, me ponen caras raras cuando les digo que voy con Gales. También voy con Nueva Zelanda, por su leyenda. Las camisetas negras, su haka y su tradición. Si Gales es el hermano pequeño, casi diminuto, de Inglaterra que se atreve a ganarle al rugby, Nueva Zelanda también se atreve a desafiar a sus vecinos australianos.

Que el Mundial de Rugby se inicie en septiembre y acabe el 2 de noviembre no se debe a las cuestiones climáticas que obligan al cambio de fechas del Mundial de Catar en 2022, no. El rugby sin lluvia y viento pierde algo. El VI Naciones se disputa entre febrero y enero, y el periodo de amistosos en Europa se desarrolla en otoño. Es parte de la épica, como si luchar contra el adversario no fuese suficiente.

No aprecio los cambios tácticos con la misma facilidad que durante un partido de fútbol, pero sí sé que el rugby jugado a la mano resulta mucho más espectacular y dinámico. Quince a la carrera pasando el balón de unos a otros mientras otros quince intentan detenerlos. Además, hay otras cosas del rugby que merecen la pena ser destacadas. Al contrario que en el fútbol, si tu rival es inferior tienes la obligación de meterle todos los puntos que puedas. Bajar el nivel de intensidad es la mayor falta de consideración. Tampoco estaría de más que el fútbol copiase el respeto a los colegiados y, de paso, al público. Cuando el árbitro de televisión verifica una jugada con su colega en el campo podemos escuchar el diálogo. El árbitro pregunta “¿puedo dar el ensayo?” y el asistente de vídeo le dice sí o no y por la razón que puede o no darlo. Nada de conspiraciones.

España no estará en el Mundial. Su fase de clasificación fue irrepetible. Llegado al último día, España necesitaba ganar en Bélgica para eliminar a Rumania. La federación europea, presidida por un rumano, designó un colegiado rumano, que tomó decisiones sospechosas. Tanto fue así que, una vez perdido el partido y la clasificación para el Mundial, los jugadores españoles se lo tomaron mal, amenazando al árbitro, y la federación española puso una queja formal contra Rumanía por alineación indebida de un par de jugadores. Las investigaciones acabaron eliminando tanto a Rumania como a España por parecido motivo y con Rusia en el Mundial.

La competición consta de cuatro grupos de cinco selecciones, y dos de ellas se clasificarán para cuartos de final. Rusia estará en el grupo A con Irlanda (favorita del grupo) y Escocia. Nueva Zelanda y Sudáfrica, dentro del grupo B, se enfrentan ya este mismo sábado. Son candidatas a todo y ganar este partido puede aclarar o complicar el camino hacia la final. Italia, dentro de este grupo, tendrá mínimas opciones de sorprender. Aun les falta algo para dejar de ser el rival más débil del VI Naciones.

El grupo C cuenta con Inglaterra, Francia y Argentina. Cualquiera d ellos tres puede pasar. También en la primera ronda de partidos tenemos un Francia-Argentina que puede ser clave. Argentina ha mejorado mucho jugando la versión del hemisferio sur del VI Naciones, junto a las tres grandes selecciones de la región: Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. En el grupo D están Australia, Gales, Georgia —la mejor selección europea fuera del VI Naciones— Fiji, especialistas en rugby a VII, y Uruguay, que debería ser la cenicienta de un grupo muy entretenido.

Para los expertos, Nueva Zelanda aparte de nuevo como favorita. Yo cruzo los dedos por ellos y por Gales, como es habitual. No se debe perder de vista ni a Irlanda, muy fuerte en las ultimas temporadas, ni a Inglaterra por parte del hemisferio norte, ni por supuesto a Australia o Sudáfrica. En definitiva, la competición está muy abierta y puede resultar espectacular.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en La Tribuna de Brian Clough

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies