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Waterpolo

El rumbo del waterpolo, a examen

La FINA llevó a cabo una Conferencia en Budapest en la que planteó una serie de medidas con las que modernizar el waterpolo, aunque el protagonismo residió en 20 cambios que después de ser probados los próximos seis meses podrían aplicarse en el reglamento.

Es preciso preguntarnos hacia dónde va el waterpolo actual. Lejos de aquellos tiempos en los que las decisiones importantes se tomaban a base de decretos, la FINA ha dado su brazo a torcer y se ha sometido a un intenso debate con luz y taqígrafo. Muestra de ello es que todas las discusiones y debates fueron emitidos en directo. Los tiempos están cambiando.

Hace unos días se celebró en la capital húngara una Conferencia con la que el máximo órgano internacional quiso dar voz a la comunidad internacional a la hora de marcar la nueva hoja de ruta que pretenden llevar a cabo en un deporte que ansía por encima de todo modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Es por ello que abarcaron temas tan diversos como las soluciones que pueden permitir mejorar el juego, las medidas que implantar para atraer espectadores o los avances en el marco de la comunicación y el marketing. Todo ello para concluir que el waterpolo está abocado a sumergirse en una revolución con la que adaptarse a los tiempos y mejorar al menos la imagen de un deporte que no se puede permitir quedarse anquilosado. «Es el momento de hacer cambio y adaptarnos al Siglo XXI», argumentó durante una de las charlas el presidente de la FINA, Julio Maglione.


REPRESENTACIÓN ESPAÑOLA


Es por ello que un total de 227 delegados provenientes de 107 países diferentes se dieron cita en Budapest con la intención de debatir y airear las necesidades de un deporte que quiere llevar a la práctica los grandes anhelos que vienen reclamando en la última década jugadores, entrenadores y Federaciones nacionales.
«Diría que la FINA ha iniciado un salto importante en waterpolo que abarca todas las áreas: inversión en desarrrollo, modificación de reglas, estructura arbitral, modernización de competiciones, marketing y comunicación, patrocinadores, etc.», comenta Ángel Moliner, directivo de la Real Federación Española de Natación (RFEN), segundo de abordo en el Comité de Waterpolo de LEN y asistente a la Conferencia.

Junto a él también se citaron otros responsables españoles como el presidente de la RFEN, Fernando Carpena o Sergi Borrel, directivo de la Federación Catalana y vocal de waterpolo en el Comité Nacional de Árbitros.

Sergi Borrell formó parte de una comisión de directivos FINA y expertos independientes que centraron gran parte del protagonismo de la Conferencia al poner sobre la mesa una lista de 20 cambios que llevar a cabo en el reglamento. Una nutrida comisión que lleva trabajando en este proyecto desde hace varios meses.
Borrell tomó la palabra en Budapest junto a personalidades influyentes del waterpolo como los entrenadores Ratko Rudic, Adam Krikorian, Yiannis Giannouris, Dragan Jovanovic, Theodoris Vlachos y Petar Porobic, árbitros de la talla de George Stavridis o el también español y presidente del Comité Técnico de FINA, Lolo Ibern.


LOS CAMBIOS DEL REGLAMENTO


Entre los cambios planteados  se incide en convertir el waterpolo en un deporte más dinámico sin llegar a cambios radicales como los planteados hace unos meses. Por suerte, ideas como las de reducir el número de jugadores de siete a seis han caído en saco roto. Ahora ocurre todo lo contrario. Una de las medidas pasan por aumentar de trece a quince el número de jugadores por selecciones siendo de 13+2, permitiendo que los convocados varíen a lo largo de la  FINA World League y la FINA World Cup (no, eso sí, para los Mundiales). Ésta modificación ya fue planteada por LEN que estudiar llevarla a cabo en sus competiciones oficiales.

En otro orden de cosas, el descanso entre el segundo y tercer tiempo podría disminuir de cinco a tres minutos, mientras que la línea de cinco metros se podría ampliar hasta los seis, así como se podría llevar el tiempo de posesión a los 20 segundos después de la señalización de un córner o de una expulsión, excepto cuando quedan más de 20 segundos de posesión en el momento de la señalización,en cuyo caso estos segundos se mantendrán.

Además, ésta comisión planteó la posibilidad de hacer más fácil el trabajo a árbitros. Por un lado estableciendo la posibilidad de localizar en los banquillos un botón con el que el entrenador o en su caso su ayudante pueda solicitar un tiempo muerto y por el otro, el árbitro deberá de indicar cuando el jugador después de hacer una falta en cinco metros está habilitado para hacer un lanzamiento directo.

En este sentido, los árbitros podrán estar comunicados por pinganillos. Aunque esta idea se muy novedosa, no es la única medida en la que el waterpolo puede dar un paso al frente en el ámbito tecnológico, puesto que por otro lado se pretender implantar un sistema de vídeo con el que poder comprobar las acciones violentas con la intención de visionarlas justo después del partido posibilitando con ello que puedan ser incluidas en el anexo del acta.

Éstas son al menos las más relevantes. Lo importante es que todas ellas serán examinadas con lupa hasta el próximo mes de octubre, 30 días antes de la celebración de otra nueva Conferencia en la que se tomará una decisión definitiva con los datos ya en la mano y un detallado informe de una comisión creada in facto para valorar los resultados.

Mientras que aquellas modificaciones de mayor impacto se examinarán entre 300 y 400 partidos, las de menor relevancia se probarán en al menos 100. La FINA utilizará las competiciones internacionales de categorías inferiores como caldo de cultivo de estos ‘experimentos’: el Mundial sub-18 que se disputará en agosto en Szombathelyi, la Copa del mundo femenina de finales de ese mes en Belgrado, la masculina de septiembre en Berlín y un torneo internacional previsto para el mes de octubre.

La intención es que los cambios sean efectivos en vistas al Mundial de 2019.Angel Moliner quiso, además, destacar la exposición de Pere Miró, director adjunto del COI, quien llegó a decir que cuando el era jugador en activo era un waterpolo más atractivo, por lo que no dudó en dar tres claves para mejorar: juego más entendible (aceptando que sólo se ve la cabeza y poco más, el 20% del cuerpo), más dinamismo (juego más ágil, con más acciones), Universal (muchos países, presente en todos los continentes). Añadió una clave de futuro a cuidar: los jóvenes. cualquier deporte o actividad que no atraiga a los jóvenes, tiene un futuro complicado

Para el federativo español la Conferencia le causó «una grata impresión». «Ya hubo otra en Cancún que después quedó en apenas nada. Creo que esta vez no será así». Y es que Moliner destaca que la clave de este cambio de trabajo reside en la mano ejercida por el catalán Lolo Ibern, quien según Ángel «ha sabido conjuntar y coordinar un equipo para ponerlo a trabajar en una buena dirección».

Vinculado al waterpolo desde que tenía uso de razón ha combinado tres facetas en los últimos años: jugador en sus ratos libres, embrión de abogado a media jornada y conocedor de lo que se cuece en el balón amarillo a todas horas. Actualmente está al frente de WATERPOLISTA.com (única web especializada de waterpolo del país), función que combina con la de analista del balón amarillo en medios como el periódico EL DÍA o el diario MARCA, entre otros quehaceres.

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