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Mundial Rusia 2018

Rusia espera un milagro en el Mundial de las sorpresas

La selección de Cherchesov asume con naturalidad el papel de víctima frente a España. Aunque no renuncia a dar la campanada.

“Podremos eliminar a España sólo si ocurre un milagro… Pero creo en él”. La frase es de Dmitry Alinichev. Campeón de Europa en el Oporto de Mourinho, es uno de los pocos futbolistas rusos que puede hablar con conocimiento de causa sobre qué significa competir al más alto nivel. Y es el que, quizá, mejor describe el estado de ánimo de una Rusia que son tres: se sabe inferior, se ve con opciones y se siente feliz.

Mientras la crispación en España es palpable, Rusia espera con una copita de champán que el sastre le saque el traje de víctima hecho a medida. Sin ningún complejo. Hablamos de la anfitriona, sí, pero también de la selección que llegaba con peor ranking FIFA a este campeonato. Ya se le dibujó una media sonrisa en el sorteo de grupos del pasado diciembre, cuando vio cómo dos combinados de segunda línea como Arabia y Egipto le permitían soñar con la clasificación.

Si por aquel entonces nadie se preocupó de tener que cruzarse con el grupo en el que peleaban por las dos primeras plazas una Campeona del Mundo y la Campeona de Europa, es porque prácticamente nadie en Rusia sabía que había Mundial después de la fase de grupos. Es la primera vez que su selección pasa a unos octavos de final de la Copa del Mundo. Es casi como pisar Marte.

Así las cosas, el gran (y casi único) peligro de esta Rusia es que no tiene nada que perder. Cualquier análisis en los medios de comunicación y las tertulias locales se pone en lo peor antes de hablar de esperanzas. “Le doy un 1% de posibilidades de pasar”, comentaba estos días Alexander Bubnov, ex defensa de la URSS. “¡Pero si perdimos contra Uruguay a propósito, para confundir al rival!”, explicaba también en una entrevista Zyrianov, que sufrió a España en la Euro de 2008, y seguía para aclarar: “Todos se peleaban por que les tocase Rusia, pensaban que nos ganarían seguro. Pero nosotros, ‘pam!’  Mostraremos un fútbol totalmente diferente… Pero, por favor, aquí poned emoticonos (ríe)”.

 


Pánico al balón parado


También hay hueco para soñar, por supuesto. En los dos primeros partidos, la selección de Cherchesov ha mostrado un gran nivel a pesar de tener delante rivales menores. Aupados por una hinchada que se lo fue creyendo conforme iban cayendo los goles, ha sido el equipo que más ha corrido del campeonato en esas dos jornadas. Ha sacado a la palestra nombres propios a los que agarrarse como Golovin, Cheryshev o Dzyuba y, si las necesita, puede encontrar excusas para explicar el descalabro contra Uruguay en la última jornada: rotaciones de piezas clave, una expulsión tempranera y, sobre todas las cosas, el balón parado.

Los cuatro goles que lleva encajados Rusia en este Mundial no han llegado en una acción de juego. Salah marcó de penalti y Uruguay, a la salida de dos córners y en una falta de Suárez. En el ajuste defensivo y en la vuelta al campo del titularísimo once de Cherchesov reside la esperanza de una selección que aguarda el domingo con cara de niño que aún no tiene del todo claro si los milagros existen. O más bien si existen en Rusia.

Periodista afincado en Málaga durante años, donde se le podían leer las crónicas del Unicaja en el diario AS. Hoy trabaja en una empresa multinacional que poco tiene que ver con el periodismo. Pero en 'A la Contra' hemos conseguido convencerle para que nos ayudara a entrevistar a Tkachenko y ahora ya no tiene forma de bajarse del barco. Será nuestro cicerone en el Mundial de Rusia.

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