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«Salah ha seguido un plan específico para llegar a tope a Kiev»

Rubén Pons es el fisioterapeuta de confianza de la estrella del Liverpool, que se lo llevará al Mundial de Rusia con la selección de Egipto.

En las entrañas de Anfield, bajo el amparo de la Main Stand (tribuna principal) se abre una sala donde reina la calma y la reflexión, también los cuidados intensivos. Hasta allí llega el rugido de los aficionados los días de partido, en los momentos previos al pitido inicial. Ahora lo que se impone es la tranquilidad, más propia de un lugar diseñado para las confidencias. Ese espacio amplio, remodelado y adecentado con la última tecnología médica es la segunda casa de Rubén Pons. El fisioterapeuta del Liverpool nos atiende desde ahí para desvelarnos, entre otros secretos, cómo se ha convertido en una especie de ángel de la guarda para Mohamed Salah.

Rubén Pons.

Rubén Pons.

“Con Salah tuve que ganarme su confianza, él no era de tratarse mucho después de los partidos” confiesa Pons. Al egipcio lo ha convencido entre masajes y charlas sobre el país de los faraones. La respuesta de Mo ha sido llevárselo al Mundial de Rusia. Allí será su fisio de cabecera con la Selección. Aunque los pensamientos ahora están en Kiev, donde el Liverpool volverá a disputar una final de Copa de Europa 11 años después. Poner a punto a ese tridente (Mané, Firmino y Salah) que ha maravillado en Premier y Champions es la obsesión de este castellonense. Aunque para él, el verdadero artífice de este equipo tiene nombre y apellidos: Jürgen Klopp. “Rápidamente te das cuenta de que tiene las ideas muy claras. Con nosotros es igual de exigente que con los jugadores”.

—Cuando llegaste a Liverpool, ¿te imaginabas alcanzar una final de Champions con los reds?
—Llegué en 2014, con Brendan Rodgers de entrenador, el Liverpool venía de pelear la Premier hasta el final la temporada anterior y ese año el nivel fue más discreto. Ya con Klopp en el banquillo viví la final de Europa League en 2016, pero no creo que pueda compararse. Lo que más me impresionó de aquí fue el ambiente en el estadio. Todo el mundo canta desde abuelos hasta nietos. No hay ruido como el de Anfield, reza un lema aquí. De hecho en los grandes partidos, en el banquillo tenemos dificultades para escuchar al que tienes al lado. Esa es la esencia de este club, su gente, que lo siente como parte de su vida.

—¿Cómo palpita la ciudad? ¿Está Liverpool volcada ya con la final?
—A mí me han llegado muchos ánimos y felicitaciones a través de redes sociales. El trato con la gente aquí es diferente, no es tan directo como en España. Con los jugadores sí suelen ser más afectivos y seguro que a ellos les habrán mostrado más ese ánimo y las felicitaciones por la gran temporada que están haciendo.

—¿Se ha recordado mucho allí la final del 81? ¿Aquella que el Liverpool gana al Real Madrid?
—No he visto todavía muchas referencias a aquello. En realidad, son equipos totalmente diferentes. Ha pasado mucho tiempo y la situación no es la misma ahora que en el 81. Hace once años que el Liverpool no llega a una final de Champions y en aquella época era más habitual ver al Liverpool en finales y no tanto al Madrid. Se podría decir incluso que las tornas han cambiado, el Madrid es ahora el que tiene más experiencia. Llevan tres años seguidos llegando a la final. Están hechos para este tipo de partidos y conocen de sobra la presión que se vive. Pueden hacer historia ganando la tercera Champions consecutiva y supongo que eso será un plus de motivación para ellos.

—Uno de los ídolos de esa ciudad es Jürgen Klopp, el impacto en todos los sentidos desde su llegada ha sido muy significativo.
—Es un tipo muy cercano, a medida que lo vas conociendo te das cuenta de que tiene las ideas muy claras, que todo lo que hace lo hace con un sentido, está muy pendiente de nosotros, siempre intenta comunicarse con los fisios y doctores del club y recopilar la mayor información por nuestra parte. Es un tipo muy inteligente y con nosotros es igual de exigente que con los jugadores. Yo soy el encargado de comunicarle en los partidos si hay algún jugador lesionado, si puede continuar tras un choque o una entrada dura y ese es un momento de tensión, de tomar decisiones en segundos, y está muy encima siempre. Pero confía mucho en nosotros y es de agradecer.

—Es la segunda final europea del Liverpool desde su llegada, hace dos años y medios. ¿Desde dentro se tiene la sensación que ha cambiado la dinámica del club?
—Las dinámicas no vienen por arte de magia. Forma parte de un proceso muy elaborado, según lo que yo aprecio aquí. Todo el mundo sabe cuál es la filosofía de Klopp, su estilo de juego. Desde el día uno que llegó aquí y lo implantó, todo el club se ha tenido que amoldar a eso. Nosotros también en nuestra forma de trabajar. Y eso da sus frutos, de hecho, en cuanto a las lesiones musculares este año hemos tenido menos que ningún otro. El año más duro para nosotros fue el año de transición entre Rodgers y Klopp, fue el que más lesiones tuvimos. Fue un cambio y tanto los jugadores como nosotros tuvimos que adaptarnos.

—La figura del fisioterapeuta siempre se ha asociado a una especie de psicólogo o confidente para los jugadores. ¿En un club grande como el Liverpool esas relaciones humanas se siguen estrechando con una camilla de por medio?
—Al fin y al cabo el futbolista es un ser humano con sentimientos y preocupaciones. Para mí la base de cualquier tratamiento de fisioterapia es la confianza. La que tú le transmites a él y la que él te transmite a ti. Sin confianza no hay éxito en nuestra profesión por más conocimientos y experiencia que tengas. La clave es que se tumben en la camilla y confíen en lo que haces, no pueden estar pensando “qué va a hacerme este”. Tienen que saber que va a ir bien lo que le hacemos. Al final pasas muchas horas con ellos y no solo hablas de fútbol, tratas temas familiares, de amigos, hablamos de nuestros respectivos países o de las cosas que extrañas aquí en Liverpool, y así se estrechan mucho más las relaciones personales.

—¿Tanto como para considerar a alguno de esos futbolistas su amigo?
—Es difícil llegar a pensar que somos amigos de los jugadores. Si la relación se mantiene en el tiempo se podría decir que es una amistad.

—¿Se habla mucho del Real Madrid y de la final de Kiev en esa sala de recuperación?
—Con alguno que otro ya hemos hablado de la final, está ahí y no lo podemos obviar. Es uno de los temas principales estos días en nuestras conversaciones, porque los jugadores saben lo que han hecho y lo importante que es para el club haber llegado a esa final.

—¿Y qué le transmiten los jugadores? ¿La sensación de que el Real Madrid es favorito también llega a Liverpool?
—Eso llega más bien por la prensa. Todo lo que nos llega sobre la final es que el Madrid es el favorito y que nosotros estamos en Kiev prácticamente de casualidad. No nos molesta, por un lado prefiero que sea así. Quizá se lleven una sorpresa al final. Evidentemente, sabemos que el Real Madrid es un gran equipo y están muy acostumbrados a jugar este tipo de partidos, aunque nosotros también tenemos algo que decir.

—Y más teniendo a Salah, como dice la canción de Anfield, ¿cómo fue su primera vez con él?
—Con Mohamed empecé de cero, no nos conocíamos cuando llegó aquí a Liverpool. Recuerdo que lo primero que me dijo es que no era un jugador de tratarse mucho con el fisio, que había tenido un par de problemas en sus clubes anteriores, pero nada más. Yo hago una fisioterapia muy invasiva, con agujas y terapia manual. Él nunca la había probado y tuve que explicarle todas las sensaciones que iba a tener, cómo se iba a sentir los días posteriores, todo lo que es normal y lo que no es normal con esta terapia.

—¿Se mostró temeroso ante las agujas o las punciones secas?
—No es de los más temerosos. Estaba un poco a la expectativa, a ver cómo iban los resultados. Cuando vio cómo funcionaba y comprobó los beneficios se hizo un habitual. Es uno de los jugadores que más trato.

—¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Salah?
—En los primeros entrenamientos ya se le veían cosas. En pretemporada empezó a dejar detalles interesantes, sobre todo en velocidad punta y en las pruebas de esfuerzo. Luego ha ido ganando confianza a lo largo de la temporada y confirmando todo eso que apuntaba en Fiorentina y Roma. Aquí ha terminado de explotar como goleador.

—¿Hasta qué punto su labor y la de sus compañeros de trabajo tiene que ver en la explosión de un jugador que parecía que no encontraba su lugar?
—Considero que aquí también hablamos de un trabajo en equipo. En esa explosión de Salah colaboramos un poco todos. Desde Jürgen Klopp y su staff técnico, que sabe sacarle el máximo rendimiento, hasta los preparadores físicos y fisioterapeutas y el resto de gente que trabaja en Melwood. Él nos ha mostrado su agradecimiento siempre.

—Después de la exhibición de Salah en Champions, tanto contra el City como ante la Roma, parece que ha bajado un poco el nivel. ¿Cree que llega a este final de temporada muy castigado, con demasiados minutos encima?
—No, yo le veo bien. El momento clave de la temporada estuvo en la acumulación de partidos que se produce en la Premier en diciembre y enero. Él ahí sí que se encontraba bastante fatigado y de hecho volvieron a florecer los antiguos problemas que tuvo en otros clubes. Ahí nos sentamos con él y le organizamos un plan de prevención y tratamiento que ha seguido a rajatabla. Desde entonces hasta ahora se ha dosificado perfectamente. De hecho, cuando el partido estaba medio decidido a nuestro favor Klopp lo sustituía. Lo habíamos hablado con él y estaba totalmente convencido. Creo que eso le ha ayudado a llegar tan fuerte al final de la temporada.

—La final de Kiev le pillará a Salah en pleno Ramadán. ¿En Liverpool estarán ya manos a la obra para que el rito religioso no interfiera en lo deportivo?
—No he podido hablar con Mohamed al respecto. Sé que va a hacer el Ramadán, al igual que hará Sadio Mané. Es un tema más relacionado con la nutricionista. Será ella quien les ponga un plan especial para que no afecte a su rendimiento deportivo y lleguen a la final en las mejores condiciones.

—Es que después les espera el Mundial, tanto a Salah como a usted. El egipcio lo quiere a su lado también en Rusia.
—Sí, en principio seré uno más de la expedición de Egipto. Estuve hablando con Mo, él quería que formara parte del staff técnico y me dijo que así sería más fácil para los dos. Estoy muy ilusionado porque eso me demuestra una confianza enorme por su parte, y esa es la base de mi trabajo, en realidad. Tanto personal como profesionalmente es para estar muy contento.

—¿El Mundial será su estreno con Egipto o había acompañado a Salah en alguno de los partidos de clasificación para Rusia?
—No, no. Será la primera vez que vaya con Egipto. Sí había estado, por ejemplo, con la Selección de Brasil, porque me envío el club, para supervisar el trabajo que se hacía allí con Coutinho (cuando éste pertenecía todavía al Liverpool) y con Firmino, en un par de partidos amistosos, pero a nivel Eurocopa o Mundial será la primera vez.

—Estaremos muy pendientes entonces de los Faraones en Rusia
—Creo que hay opciones de pasar a la siguiente ronda en el Mundial. Posiblemente Uruguay sea el rival a batir, pero ojalá podamos pasar. Si Salah está al nivel de esta temporada será más fácil alcanzar esa ronda, por nuestra parte trabajaremos para que esté a tope físicamente.

—¿No le sobrarán una entradas para Kiev?, nosotros también jugamos a la contra, como Klopp…
—(Risas) Me han llamado hasta amigos míos que son del Real Madrid para ver si les podía conseguir entradas. Peticiones me van a sobrar.

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