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Sociedad

5 razones por las que «invertir» en salarios en España

Somos un país básicamente de servicios, y la calidad del servicio está vinculada a una retribución digna

El debate está abierto tras varios años creciendo en España por encima del 3% con unas perspectivas favorables para este año 2019, que se proyectan en torno al 2,25%. Muchos empresarios deben reflexionar sobre la idoneidad de revertir parte de los beneficios obtenidos año tras año restituyendo la pérdida del poder adquisitivo que se ha estado cebando durante esta profunda crisis principalmente sobre las rentas más bajas de nuestro país.

Desde una perspectiva puramente económica tiene toda la lógica del mundo que se planteen este necesario ajuste y vamos a analizar el por qué. Si no crecen los salarios no crece la riqueza del país: el PIB, principal indicador para evaluar la creación de riqueza, es, por definición, el conjunto de bienes y servicios finales que produce un país por unidad de tiempo. Es decir, es un concepto puramente dinámico o, lo que es lo mismo, un país es tan rico cuantos más giros consigue dar a sus unidades monetarias. Consecuentemente, el efecto de que las clases más humildes y medias puedan gastar más redundaría directamente en el mejor funcionamiento de nuestras empresas creando un círculo virtuoso. Este concepto global es importante que sea asumido cada vez más por el empresario con visión amplia de su entorno.

Los empresarios también son protagonistas en el crecimiento social del país: el empresario no sólo debe participar en la generación de riqueza y en la producción de bienes y servicios, sino que además debe hacerse corresponsable de los principales problemas de la sociedad, ya que es desde la sociedad y gracias a ella por lo que obtiene sus beneficios.

La evolución global de las empresas de un país está directamente relacionada con el poder adquisitivo de sus ciudadanos . En un escenario de subidas salariales acordes con el incremento de productividad se produce un efecto doblemente positivo por la propia retroalimentación que genera este mayor gasto también de las clases medias y bajas. Es cierto que no podemos permitirnos el lujo de olvidarnos del peligro de la inflación, es por ello que deben surgir mecanismos imaginativos que vinculen los conceptos salariales a la productividad. La retribución indexada a la productividad es uno de esos mecanismos y en nuestro país tiene mucho recorrido respecto a otras economías de nuestro entorno. Especial referencia a la posibilidad de incorporar a los trabajadores no directivos a estos mecanismos de retribución complementaria.

Ninguna sociedad avanzada puede aspirar a mantener y elevar su estado del bienestar cuando las clases más humildes están cada vez más cerca del umbral de la pobreza: estamos dando pasos atrás en nuestra consolidación como potencia económica y este aspecto solo puede ser abordado por los agentes sociales y especialmente por las empresas como una necesidad del país y de la sociedad para este momento coyuntural.

Somos un país básicamente de servicios, y la calidad del servicio está vinculada a una retribución digna. En este modelo productivo de servicios la relación cliente/producto es inmediata. La calidad productiva radica en la satisfacción global del trabajador que realiza el servicio. Es este sentido es fundamental que los trabajadores estén motivados y, como mínimo, puedan satisfacer sus necesidades. No podemos aspirar a ser la primera potencia mundial en Turismo teniendo a los camareros infravalorados y a las trabajadoras de piso de los hoteles cobrando dos euros por habitación y 800 escasos euros al mes, y solo en temporada.

Somos líderes en crecimiento y en creación de empleo respecto a los países de nuestro entorno con más de 500.000 nuevas contrataciones cada año, pero a pesar de todo los salarios se resisten a acompañar este crecimiento con lo que mantenemos una calidad laboral y un poder adquisitivo deteriorado y pobre que imposibilita un crecimiento colectivo y social.

Y es que España está a la cola de la evolución salarial en la UE. Los salarios experimentaron en el primer trimestre del año una subida interanual del 1,4% en la zona euro y del 1,6% en el conjunto de la Unión Europea según informa Eurostat, que señala a Finlandia (-1,6%) y a España (0%) como los países donde peor evolución registró el componente salarial de los costes laborales entre los Veintiocho.

Sin embargo en el resto del Continente sí se ha producido una mejora de la retribución a los trabajadores, con revisiones que en la mayor parte de los casos superaron la inflación. En la eurozona, el salario por hora aumentó un 1,6%, y en el conjunto de la Unión Europea, un 2,1%,

La reflexión final es que deberíamos aprovechar el momento de bonanza económica para avanzar como sociedad moderna, desde la madurez, desde la practicidad, y apostar por crecer juntos como sociedad, redistribuir para crear más y mejor.

…y eso desde parámetros puramente económicos, si añadimos los sociales se hace una necesidad imperiosa que cae por su propio peso.

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