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Seedorf, durante un partido contra el Celta.
Seedorf, durante un partido contra el Celta. CORDON PRESS

Fútbol

¿Por qué Seedorf no puede entrenar al Real Madrid?

«Vamos a decir una cosa muy clara: Clarence Seedorf ha mostrado mogollón de valores en su estancia en La Coruña y me declaro fan de este tipo». Quique Peinado.

Aquel tuit de Quique Peinado decía así: «Vamos a decir una cosa muy clara: Clarence Seedorf ha mostrado mogollón de valores en su estancia en La Coruña y me declaro fan de este tipo». Y no debí ser el único que estaba de acuerdo con él porque hasta ahora son 3.502 personas las que han dado me gusta a ese texto y 1.433 las que han compartido esta idea que a mí, incluso, me incita a escribir esta vez de Seedorf. Un tipo que como futbolista no me caía especialmente bien. Sería por ignorancia o por esos prejuicios que a veces están por encima de uno. Sin embargo, estos meses en el Deportivo en lo que he visto y he leído de él me ha pasado como a Peinado. El hombre ha vencido mi admiración. Quizá fuese por la tranquilidad o por la proximidad que le puso a este mundo. Quizá fuese la manera de reducir distancias entre tú y yo. El hombre capaz de debatir con los aficionados una noche antes de emprender el viaje de regreso en autocar; de apurar la esperanza hasta el último minuto o de apropiarse de la pelota en un equipo gobernado por el drama, que ni siquiera así renunció a fabricar multitud de ocasiones de gol.

En realidad, el trabajo fue el mismo que si hubiese ganado. Pero la distancia que separa un gol de un tiro al poste es tan odiosa que le hace a uno dudar de la sensatez a la hora de juzgar a los entrenadores. No se sabe ya si los mejores son los que ganan más títulos; si son los que reducen las distancias con García Márquez en la sala de prensa o los que prometen que están todo el día encerrados en un despacho. Siempre me he preguntado haciendo qué y la respuesta me la dio un entrenador, que hoy está peleando por entrar en el play off de ascenso a Primera, en una charla informal que tuve con él. El hombre resumía que esta profesión, más allá de los viajes y los fines de semana, le dejaba multitud de horas libres a la semana y el que dijese lo contrario era “un especialista en vender humo”. Que luego sepas relajarte o no depende de uno y hasta de su propia inteligencia: pasa en todos los trabajos.

El caso es que yo soy incapaz de esclavizarme a nada para juzgar a los entrenadores que no sea lo que transmiten. Y en ese sentido me podré equivocar o no, pero el valor es decir lo que uno piensa y abogar por este tipo de gentes y hasta enloquecer las teclas y preguntarme por qué Seedorf no puede ser el próximo entrenador del Madrid. Fue un futbolista de categoría. Se educó en una escuela como la del Ajax que es sinónimo de buen fútbol y, por lo que hemos visto estos meses en A Coruña, le sobra vocabulario. Tiene mano izquierda con los futbolistas y no creo que les impida jugar bien. Pero en esto de los trabajos no sólo depende de cómo eres, sino también de como le etiquetan a uno desde el inicio. Hay etiquetas que duran toda la vida. Los valores perdieron la batalla frente a los resultados. Por eso se agradece que haya gente en redes sociales que se acuerdan de ellos. Son esos tipos a los que uno nunca dejará de leer.

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