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Real Madrid

Las segundas partes tampoco fueron buenas en el Real Madrid

Hasta nueve entrenadores han tenido la oportunidad de volver a entrenar al Real Madrid tras haber completado una temporada en su primera etapa.

Si hay una ley no escrita en el cine es que las segundas partes nunca fueron buenas. Aunque esto no siempre se cumpla, el Real Madrid no es una excepción: las segundas partes casi siempre fueron malas. Hasta nueve entrenadores (Quincoces, Luis Camiglia, Miguel Muñoz, Molowny, Di Stéfano, Beenhakker, Del Bosque, Capello y Camacho) entrenaron al Real Madrid en al menos dos fases. Ahora Zidane se convierte en el décimo entrenador que toma el camino de vuelta.

Para acotar el terreno, consideraremos a los entrenadores que cumplieron al menos una temporada en su primera etapa y que luego regresaron. Este requisito excluye a entrenadores que fueron interinos como Luis Molowny o Vicente del Bosque y que tomaron las riendas del equipo por el despido de algún compañero durante la temporada. Sobre esta base, Alfredo Di Stéfano fue el primero que regresó. En 1982, La Saeta Rubia cumplió su primera etapa al frente del primer equipo blanco: en dos temporadas, transformó un Real Madrid viejo en uno más joven e ilusionante, el de La Quinta. Su primera etapa en el banquillo blanco se vio empañada por las cinco finales perdidas. Dos subcampeonatos ligueros, un subcampeonato en la Recopa de Europa (2-1 perdió la final de 1983, contra el Aberdeen) y un subcampeonato copero (2-1, perdió contra el F.C. Barcelona) fue el resultado de aquella gestión.

En los años 90, Di Stéfano volvió a Concha Espina durante cinco meses para sustituir a Toshack. En ese tiempo logró ganar la Supercopa de España contra el Barcelona.

El siguiente entrenador que retornó fue Leo Beenhakker. En 1986, el técnico holandés tuvo su primera oportunidad al frente del vestuario blanco. Ramón Mendoza, por aquel entonces presidente, apostó por él para intentar lograr la ansiada Copa de Europa, título que llevaban 20 años sin levantar. Con una plantilla llena de talento en la que se encontraban jugadores históricos como Butragueño, Pardeza, Sanchís, Michel, Martín Vázquez, Gordillo, Juanito… Beenhakker consiguió tres ligas, una Copa del Rey y dos Supercopas de España. La ansiada Copa de Europa nunca llegó, tras perder tres semifinales consecutivas ante Bayern, PSV y Milán.

En 1992, volvió otra vez de la mano de Ramón Mendoza para ejercer las funciones de manager. Aquella temporada, el técnico blanco era Radomir Antic. Con el Real Madrid como campeón de invierno, en cuartos de la Copa del Rey y de la UEFA, fue destituido. En las seis últimas jornadas antes de finalizar la primera vuelta, los blancos cosecharon dos derrotas, dos empates y dos victorias. El equipo terminó la primera vuelta primero, al vencer 2-1 al Tenerife, pero a Mendoza, el mal juego contra el equipo tinerfeño le pareció suficiente excusa para echar al serbio.

En ese momento, el holandés cogió de nuevo las riendas del primer equipo, pero esta vez fue un descalabro.En la UEFA no logró pasar de semifinales. El Torino italiano arrebató todas las opciones del Real Madrid de disputar la final, tras vencer en el partido de vuelta por 2-o (la ida se saldó a favor de los madridistas por 2-1). En Copa, el Atlético de Madrid ganó a los blancos en la final por 2-0. El encuentro se disputó en el Bernabéu, pero más que la victoria en el feudo blanco, la charla motivacional de Luis Aragonés minutos previos a que se disputase la final, se convirtió en uno de los momentos más emblemáticos de los colchoneros.

La debacle se terminó de consumar cuando el Real Madrid, que llegaba líder a la última jornada liguera, perdió en Tenerife tras ser superado por los locales por 3-2. Esta fue la primera de las denominadas Ligas de Tenerife, en las que el Real Madrid perdió el título dos años consecutivos contra el conjunto tinerfeño en la última jornada.

El último entrenador que tuvo la oportunidad de retornar por segunda vez al Real Madrid fue Fabio Capello. En su primera etapa, el técnico italiano llegó para provocar un cambio de rumbo en el club. Los blancos venían de un año desastroso tras perder en los octavos de Copa contra el Espanyol, en la Liga habían quedado sextos a 17 puntos del campeón, el Atlético de Madrid, y en la Champions League quedaron eliminados por la Juventus de Turín en los cuartos de final.

Lorenzo Sanz, que una temporada antes sucedió a Ramón Mendoza en el cargo presidencial tras su dimisión, apostó por la figura de Fabio Capello para enmendar la situación. El italiano lo logró, bien es cierto que aquella temporada tan solo se tuvo que centrar en las dos competiciones nacionales. En Copa del Rey no llegó muy lejos. El F.C. Barcelona eliminó al equipo en los octavos de final. La historia fue muy diferente en Liga, aunque la persecución del Barcelona liderado por Ronaldo fue intensa, los blancos cantaron el alirón una jornada antes en el Santiago Bernabéu ante el Atlético de Madrid (3-1, Raúl, Hierro y Mijatovic). A siete jornadas para el final, Capello compareció ante los medios para confirmar lo que venía siendo un rumor meses antes, que a final de temporada abandonaba el Real Madrid. «La imposibilidad de encontrar una sintonía de diálogo con Lorenzo Sanz y con algunos de sus colaboradores, son los motivos por los que a final de temporada dejaré el banquillo blanco», explicó el italiano.

Diez años después de entrenar al Real Madrid, el club merengue decidió volver a contratar a Capello para cortar una sequía que duraba tres temporadas seguidas. Ramón Calderón, que debutaba en la presidencia blanca tras ganar las elecciones de 2006, fue esta vez quien le contrató. En Copa del Rey fue eliminado en los octavos de final por el Betis. En la Champions League, los blancos tampoco consiguieron superar al Bayern en los octavos de final. Aquel partido será recordado porque se produjo el gol más rápido de la historia de la competición. Roy Makaay anotó diez segundos después del pitido inicial.

Tras la desilusión europea, el Real Madrid viajó a Barcelona para disputar la 26ª jornada de liga. Los blancos se encontraban a seis puntos del líder, el Sevilla, y a cinco del F.C. Barcelona. Los de Capello se unieron bajo la conjura de la Cofradía del Clavo Ardiendo (ocurrencia que tuvo Míchel en las páginas del Diario AS) para intentar ganar la liga, y lo lograron. En los 13 partidos que disputaron tan solo empataron dos (Barcelona 3-3 y Zaragoza 2-2) y ganaron los once restantes. El Real Madrid levantó su trigésimo título liguero. La temporada siguiente Capello fue cesado y sustituido por Schuster.

Como se apunta al principio del artículo los casos de Del Bosque y Molowny son diferentes, porque cogieron las riendas del equipo como técnicos interinos. El primero tuvo su primera oportunidad en marzo de 1994. Tras la destitución de Benito Floro se hizo cargo de un Real Madrid que iba tercero con siete derrotas y lo dejó en cuarta posición con 12 partidos perdidos. Aguanto los 115 días que restaban para finalizar la temporada. Su segunda etapa tan solo fueron tres días, tiempo que tardó el equipo blanco en en destituir a Jorge Valdano y contratar a Arsenio Iglesias.

Su última etapa fue en 1999, cuando Lorenzo Sanz decide apostar por él de forma definitiva. Fue una de las mejores etapas del equipo blanco donde consiguió dos Champions League, dos ligas, una Supercopa de España y de Europa y una Intercontinental.

El caso de Molowny fue parecido. Hasta en cuatro ocasiones cogió al Real Madrid de manera interina para cubrir las destituciones de Miguel Muñoz, Miljanic, Boskov y Beenhakker. Cuando sustituyó a Miguel Muñoz consiguió dar la vuelta a la situación en cinco meses y ganó la Copa del Rey. En su segunda oportunidad, susituyó a Miljanic en el mes de septiembre de 1977 y lo dejó en 1979. En esas dos temporadas y media ganó una Liga. Tras la destitución de Boskov, tan solo dirigió al equipo en cuatro partidos.  En abril de 1985, volvió al banquillo blanco con la destitución de Beenhakker. Aguantó hasta 1987 y ganó dos ligas y dos Copas de la Uefa.

El caso más singular fue el de José Antonio Camacho. El exseleccionador español llegó al Real Madrid por primera vez en el verano de 1998, pero 22 días después decidió dimitir. Los motivos los explicó en su despedida: «No había confianza en mi proyecto, y he visto que no iba a estar a gusto». La segunda vez, fue similar. Aunque  llegó a la centena de días, tras 3 jornadas ligueras volvió a dimitir del cargo. Esta vez, los motivos fueron: «He tenido el apoyo de la junta y del presidente, pero veo que mi trabajo no se ve plasmado en el equipo y no le puedo sacar el máximo rendimiento».

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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