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Liga Santander

Sevilla se queda sin jaque mate

Hace un par de semanas, la victoria verdiblanca se antojaba como el desenlace más previsible, pero llegó Caparrós y con él han venido los resultados y el veneno. Mucho veneno. El utrerano ha logrado inyectar en los rojiblancos la habitual garra que esta temporada parecía perdida en Nervión.

Paciencia, en lugar de garra, es lo que ha predominado en Heliópolis esta temporada. Un temple que el Betis ha perdido en los últimos partidos, en los que se le ha visto espeso con la pelota y con dificultades en la salida desde atrás. Pero un derbi es un derbi y al menos tienen que aparecer los famosos huevos.

55.000 almas verdiblancas ocupaban un Villamarín en el que no faltaba el rojo de los más de mil aficionados sevillistas desplazados. Hacía calor cuando comenzó el partido, pero los calores llegaron tras los abrazos por el gol de Bartra. El caudillo, líder de la defensa desde la lesión del califa (Feddal) y pilar indiscutible de este Betis, remata el centro de Joaquín tras libre directo. Sólo habían transcurrido cinco minutos y la gran salida del Betis le permitía, sin avisos previos, adelantarse.

Sin embargo, los heliopolitanos dejaron de acelerar y pusieron el freno de mano cuando más a su merced tenían al eterno rival y mejor estaban en el partido. Por primera vez, desde el partido frente a Las Palmas, el Betis se replegó y le entregó la pelota al rival. Un equipo de Setién sin ser protagonista del partido está abocado a la muerte. Es un suicidio anunciado.

El Sevilla, desde el gol, tuvo la pelota, pero no logró generar hasta la segunda mitad peligro ante Pedro. Nolito fue el primero en intentarlo con su clásica jugada (meterse por dentro y buscar palo largo) y se le fue cerca del poste. Quien avisa no es traidor. Y Ben Yedder, en un gol protestado por una posible mano en el suelo, certificó la superioridad visitante en una jugada de barullo en el área. Enmudecían las más de cincuenta mil almas verdiblancas y sólo se escuchaba el jolgorio rojiblanco.

Se seguían colgando por el estadio los famosos carteles de “Se Busca”. ¿Dónde estaba el equipo de Setién? Cuando parecía desaparecido, se manifestó con un Espíritu Santo representado por Loren. El marbellí recibió solo un fenomenal pase de Joaquín, pero se durmió y entre Lenglet y Soria echaron la pelota a saque de esquina. Y ya saben que el refrán dice que el que perdona lo paga.

De jugada ensayada fue el primer gol del partido, al igual que el tercero. Kjaer remató un balón tocado por Ben Yedder en el primer palo tras un saque de esquina de Banega. Estallaron Caparrós y el banquillo. Y se silenció por un minuto el Villamarín. Pero la última palabra no estaba ni mucho menos dicha.

Loren es un depredador del área y podrá perdonar una vez, pero dos es raro. Muy raro. El delantero no llegó al centro de Barragán, pero si atinó a empujarla a la red desde el suelo. Tan sólo dos minutos más tarde del gol sevillista la sonrisa cambiaba de bando. Así es el fútbol.

Finalmente, hubo tablas en el Villamarín. El Betis logra superar a su rival en la clasificación; el Sevilla certificar su plaza europea. Junto a este partido, la Feria y la Semana Santa son las fechas marcadas en rojo por los sevillanos que hoy no vieron a ningún vencedor. Ni vencido. No hubo jaque mate.

1 Comment

1 Comment

  1. Lola

    13/05/2018 at 18:10

    Eres un fenómeno. Sigue así. Llegarás lejos.

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