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Halfpenny anota un ensayo para Gales. / Six Nations Photo

6 Naciones

Un drop de Sexton sentencia a una Francia desleal

Estaba el partido perdido. Pero los irlandeses acudieron con fe a cada fase de las 38 que enlazaron antes de que Sexton, con la misma fe que sus compañeros, se sacase un drop desde 45 metros (centrado, eso sí) para decidir un partido en el que la deslealtad de Francia encontró justo castigo.

Irlanda jugó a asfixiar a Francia Una Francia musculosa y preventiva que no juega a nada. Y una Francia que vio cómo su joven apertura, Mathieu Jalibert, se retiró a los 30 minutos lesionado. Los de Laporte o Brunel, tanto da, se retrataron con una lesión simulada de su medio melé. Pero al final el rugby les dio la espalda y Sexton, con un drop que recuerda a aquel de O’Gara en el último Grand Slam, desequilibró el choque y permitió a los irlandeses ganar el primer partido. El problema es que no ganó el bonus, pero como se jugará el título en la última jornada con Inglaterra nada hace pensar que vaya a depender de los bonus.

A Irlanda, que rentabilizó los problemas que creaban los garryowen de Murray, le faltó más determinación en ataque y la profundidad de esa tercera dimensión que no acaban de desplegar sus tres cuartos. Francia fue tosca, física, previsible. Lo que se espera de este oscuro trance en el que se encuentra desde que la figura de Laporte se apoderó del rugby francés. Merecido castigo para un equipo sin magia, sin champagne y sin flair. Irlanda está avisada. Francia, castigada. 

Halfpenny anota un ensayo para Gales. / Six Nations Photo

LAS DRAGONES DE GALES CALCINARON AL CARDO

Hacía cinco años que Halfpenny no posaba un ensayo con la camiseta de Gales. Y ante Escocia, el equipo más ofensivo, pero también más caótico del Seis Naciones, lo hizo en dos ocasiones. Escocia tenía altas expectativas en el torneo y Gales anda perdida en una transición eterna. Al final de la primera mitad, los caledonios disfrutaban de más posesión que los dragones y habían corrido más metros, lo esperado. Pero lo hicieron sin convencimiento, a menudo de forma lateral y sin profundidad. La agresividad de los rojos contrastaba con la tibieza de los azules.

Los de Gatland, quien sabe si influenciados por el juego de los Scarlets, no rehuían mantener viva la pelota con los apoyos en lugar de asegurar abajo. Así llegaron dos ensayos en cinco minutos, dos jugadas inteligentemente finalizadas. En defensa la 3ª galesa, con mención especial para Navidi, supo cerrar todos los caminos a la bisagra Price-Russell. En ataque, Gatland diversificaba con varios jugadores capaces de generar juego a su alrededor atrás. Al descanso los ensayos de Gareth Davies y Halfpenny premiaban el acierto local.

A los 50 minutos, con 20-0 en el marcador, Price dejó su sitio a Laidlaw. Towsend trataba de recuperar el rumbo de una Escocia a la deriva. Era demasiado tarde. Gales tensaba el partido en cada agrupamiento, en cada subida de la defensa. Penalizaba cada error escocés, jugaba con su ansiedad. La 3ª escocesa no era capaz de imponerse a la galesa (especialmente discreto Cornell Du Preez) y sin pelotas limpias sus tres cuartos no podían romper cortinas defensivas ni trabajar con profundidad lejos de la defensa.

El segundo ensayo de Halfpenny hacía crecer la magnitud del fiasco escocés. El descaro de los jovenzuelos galeses como Rhys Patchell o Steff Evans retrataba a los escoceses, que a los 67 minutos y con 27-0 veían como no se concedía un ensayo a Wyn Jones que habría significado el bonus. A falta de diez minutos el dilema era si Escocia sería capaz de borrar el deshonroso 0 de su marcador.

Gales seguía cobrándose puntos en cada visita a la 22 escocesa. El joven Evans (16 carreras, 113 metros con balón y dos offloads) coronó su partidazo con un ensayo cuestionable que situó el 34-0 en el marcador. Al final Escocia salvó el honor con un ensayo a la antigua, después de encadenar muchas fases. Horne posaba la pelota para evitar el escarnio, pero los caledonios perdían las altas expectativas, el orgullo y las opciones en el torneo con una dolorosa derrota (34-7) que vuelve a evidenciar el peso de la camiseta. Al menos el de la de Gales. El dragón calcinó al cardo en el primer partido del torneo.

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

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