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Atlético

Simeone y el partido de los 90 días

Uno de los máximos favoritos en la carrera por la Champions descarrilará hoy. La batalla de Turín recordará a aquel acoso de Múnich al que resistió estoico el Atleti. Cristiano comanda esta vez las ansias de remontada.

Hay partidos eternos, de esos que parecen no llegar cuando se les espera y no acabar cuando suena el pitido inicial. Algunos de esos ha jugado el Atleti esta temporada. También las anteriores. Aunque los precedentes escasean si uno imagina un Juventus Stadium encendido, alentando a una Vecchia Signora herida en el orgullo, luchando por una obsesión compartida por ambos: la vieja Copa de Europa. Resistir es el plan para vencer, la ruta que marca el mapa del tesoro, el camino ideado por Simeone para regresar a casa en junio. Habrá que sortear para ello las muchas emboscadas que esperan a los pies de los Alpes donde Allegri y los suyos llevan tiempo macerando la vendetta. Una cuestión de blanco o negro que el Atleti quiere pintar de rojiblanco. Su color esperanza.

Lo primero, por lo tanto, será calmar los nervios. No alterarse ante la posibilidad de aludes. Coronado el Galibier con éxito por el Atleti, los peligros aguardan en su descenso, donde se pierden más vidas. “Son dos tiempos. A cada uno le toca jugar en su casa. Quien se pueda desarrollar mejor en esos espacios es el que va a ganar”, dijo Simeone en la rueda de prensa previa, consciente de que el descenso favorece ahora a los italianos, por aquello de jugar en casa. No se espera una respuesta tan anodina por parte de la Juventus como la mostrada en el Metropolitano hace dos semanas. La primera emboscada bianconera será alterar el ritmo, bombardear el área, agasajar al rival hasta el acoso. Así se han hecho fuertes en nuestras playas.

Lo sabe Simeone que conoció el Calcio en los últimos estertores de su grandeza, a finales del siglo pasado. Allí se empapó hasta el tuétano de un libreto que más tarde ha representado como uno de los alumnos más aplicados. Si algo tiene claro el Cholo es que no le sobra nadie para la batalla de hoy. Godín, mariscal de campo y líder de la retaguardia, tiene asegurado el puesto, después de entrenar con normalidad en el escenario del choque. Bastantes quebraderos de cabeza tiene ya Simeone con las piezas que se ha dejado en Madrid: Thomas, Lucas, Filipe Luis y Diego Costa; “Echo de menos a todos los que no están”. Especialmente tocado queda el flanco izquierdo, donde está por ver si la apuesta es Montero, en la zona de influencia por la que se moverán Dybala o Bernardeschi.

Entre los variados cruces de caminos que nos deja la eliminatoria sobresale el de Álvaro Morata, que se encontrará de bruces con su pasado. Vuelve el delantero al lugar donde más importante se sintió, con la responsabilidad de ajusticiar a sus ex compañeros y de que nadie se acuerde de Diego Costa. En realidad, es un viaje que ya empezó en la ida, aunque entonces fue el VAR quien le frenó en seco. En Turín necesitan los colchoneros que Álvaro vuelve a pisar el acelerador: “Nos da soluciones para estirar al equipo, para sostener el juego de mitad de cancha hacia adelante, para poder salir ante un supuesto agobio del rival y también para aprovechar los espacios que un equipo que te agobia deja a sus espaldas”, señaló Simeone.

En la otra orilla, emerge un Mandzukic que ha maridado a la perfección con Cristiano. La gloria es para el luso, también en Turín; los golpes, el derroche físico y el bombardeo aéreo corre a cargo de Mario. Quizá por ello, preguntado por el papel de CR7 en la vuelta, Simeone los colocó a la misma altura: “Es un equipo fortísimo con campeones en todas las líneas, con hombres preparados para afrontar una batalla como la que vamos a jugar y con gente muy importante ofensivamente. Cualquiera que pueda acompañar a Mandzukic y a Ronaldo seguramente nos exigirá mucha atención de parte nuestra”. Desde la Vecchia Signora confían en ver por fin una gran actuación de CR7 vestido de bianconero: “Estoy convencido al 200% de que Cristiano hará de Cristiano”, dijo Chiellini, confirmando a quién han entregado su fe los turineses.

“Hay un partido que se está jugando. Algunos lo han jugado hace 20 días y nosotros lo venimos jugando desde hace tres meses”. Así de obsesivo es el partido de hoy. 90 días en los que Atleti ha mudado varias veces de piel para terminar reconociéndose en el espejo hace justo dos semanas, en la primera gran noche del Metropolitano en eliminatorias de Copa de Europa. Aquel partido estuvo impregnado del aroma de la Liga en 2014, el mismo vigor y entrega. La misma efectividad en el balón parado. Y un 2-0 como botín que colmaba las expectativas de Simeone. Todo ello con la vieja guardia pretoriana (Juanfran, Godín, Giménez y Felipe Luis) negando el pan y la sal a los juventinos.

 


La experiencia del Allianz


Puestos a buscar recuerdos y precedentes ninguno encaja tan bien como el vivido en Múnich en 2016. Es cierto que aquello eran unas semifinales de Champions pero la renta era más exigua. Esa noche había que defender un 1-0 a capa y espada, ante la última oportunidad de Guardiola de llevar la Orejona a Baviera. El bombardeo contó con la Luftwaffe y los Panzer alemanes como aliados en un Allianz Arena volcado en busca de remontada. Salir vivo de aquella masacre no solo fue un ejercicio de contorsionismo, también de inteligencia táctica para penalizar los escasos puntos débiles del rival. Al agobiante acoso bávaro se unió el suspense de los penalti fallados, uno por cada bando. Muller y Torres (“los goles nos los guardamos para la final”, diría luego el 9) tuvieron su momento y la sentencia en sus botas. Pero fue una galopada de Griezmann al contragolpe el que insufló aire suficiente a los colchoneros para sobrevivir a aquel asedio y protagonizar su propio remake de La delgada línea roja.

Sobre ese escaso margen se dirimirá el éxito o el fracaso esta noche, por más que Simeone regateara la cuestión en la previa y eludiera también sentirse favorito pese a la renta. “Es un partido en dos tiempos y es muy difícil definir un favorito en un entretiempo”. Desde las filas bianconeras Allegri ha negado que se juegue la temporada esta noche, pero lo cierto es que el proyecto que orbita alrededor de Cristiano Ronaldo no estaba diseñado para caerse en Octavos de final. Quizá por ello los bianconeri llevan días rumiando la remontada a través de videos motivacionales: “No creas lo que has visto”, “estamos listos para volver”, “nunca nos rendimos”. Aunque lo que importa como dice el Cholo es lo que se habla sobre el césped y allí ya consiguió un 0-0 el Atleti en 2014 que le valdría hoy. Embalsamar a la Vecchia Signora en su propia Sábana Santa es el objetivo esta noche aunque para ello haya que sudar sangre durante 90 minutos tan largos como 90 días. Es el tiempo que cuesta amortajar a uno de los favoritos a la Champions.

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