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Atlético

Sistema de referencia

El Atlético de Madrid consiguió ayer tres puntos en San Sebastián y lo hizo con una solvencia que recuerda a tiempos pretéritos.

Conocer el Sistema de Referencia es fundamental a la hora de analizar cualquier cosa. Lo es para la Física y lo es para la vida en general. No es lo mismo describir el mundo desde un sistema de coordenadas localizado en un punto fijo que hacerlo desde la cabeza de un tren que se desplaza a la velocidad de la luz. Ambos observadores verán cosas diferentes. Ocurre lo mismo en cualquier otro aspecto de la existencia humana. También en el fútbol. No es lo mismo analizar un partido del Atleti desde la perspectiva de un aficionado colchonero, cuyo sistema de referencia está localizado en su asiento del Metropolitano, que hacerlo desde un eje de coordenadas definido por un medio de comunicación cuyos ingresos económicos están ligados a la posición que ocupe el Real Madrid. Piénsenlo la próxima vez que reciban un análisis de cualquier cosa. Empezando por el que viene a continuación.

El Atlético de Madrid consiguió ayer tres puntos en San Sebastián y lo hizo con una solvencia que recuerda a tiempos pretéritos. Con contundencia, con personalidad, sin aspavientos y sufriendo lo justo. El equipo donostiarra dio la sensación de dominar el juego durante el primer cuarto de hora. No ocurrió nada, pero en ese momento todos pensábamos que los de Simeone volvían a adoptar esa posición de bicho bola, huidiza y temerosa, que tantas veces había usado fuera de su estado en lo que va de temporada. No fue así. Consumidas las balas de fogueo, los rojiblancos tomaron los mandos del partido para ya no volver a soltarlos. Rodri echó el cierre, Koke tomó la batuta y Morata se puso a impartir los últimos capítulos de esa clase magistral sobre cómo adaptarse al Atleti de Simeone en las peores circunstancias. Una hora y media después, el Atlético de Madrid tenía tres puntos más y un problema menos. Que Morata es un futbolista con potencial para hacer muchas cosas bien ya lo sabíamos. Lo que no sabemos es lo que puede llegar a ser con la confianza de su entrenador y sintiéndose parte de un equipo. Seguimos sin saberlo, pero promete.

Alguno quiso ver una especie de perturbación en la fuerza rojiblanca con la llegada del madrileño. Las circunstancias y el caldo de cultivo eran desde luego perfectos para elaborar el enésimo drama colchonero. Afortunadamente, el jugador ha dado todos los pasos necesarios para que eso no sea así. Lo ha hecho además con una humildad impropia de un tipo acostumbrado a protagonizar portadas. A base de pocas palabras ha reducido totalmente el espacio para la demagogia. A base de profesionalidad ha espantado a los cazadores de recompensas. En el campo ha hecho todo lo que se le ha pedido. Desde correr a ocupar el banquillo. Y lo ha hecho bien. Con una sonrisa y comportándose como un futbolista más de la plantilla. Está teniendo un papel trascendente en el juego y encima mete goles. Era difícil soñar con que hubiera podido salir mejor. Es pronto, sí, pero creo que el debate sobre su llegada al Atleti se terminó de cerrar ayer, cuando tras su segundo gol adoptó esa figura de arquero que antes habían adoptado Kiko o Torres. Era la primera vez que se quitaba el corsé y ejercía de colchonero. A esas alturas, a nadie le pareció mentira.

Me parece importante resaltar también la figura de Koke. Su juego es poco televisivo y puede que sea de esos jugadores que se notan más cuando no están que cuando están, pero me parece vital para este Atleti de Simeone. Él fue el que ordenó el ataque colchonero y el que encontró una parcela con espacio suficiente para construir una civilización a la espalda de Theo Hernández. Sí, aquel muchacho que hace un par de años dejo el Atleti para irse a triunfar.

Koke firmó también la única nota negativa del partido para su equipo. Olvidando que en el caso del Atleti las jugadas no son interpretables y que fuera de la galaxia se suele aplicar el reglamento disciplinario con rigurosidad espartana, el jugador cometió el error de ser expulsado por una doble amarilla tan absurda como técnicamente justa. Error de principiante. Eso provocó que la Real Sociedad se metiese en un partido del que llevaba mucho tiempo fuera. Desgraciadamente para el cuadro txuri-urdin, los de Simeone volvieron a dar una lección de lo que es defender un resultado con uno menos y apenas lograron inquietar a su rival.

La vida sigue y sigue bien. Es por eso que, para variar, sería interesante agarrarse a un sistema de referencia estable y no subirse al de los demás. Definirse a través de unas coordenadas construidas en torno al Atleti y no sobre los intereses de cualquiera de esos Moradores de la Pradera, de tintes parásitos y querencia por la confrontación, que aparecen por cada desagüe. Intenten hacerlo. Los beneficios para la salud son inmediatos. Se lo aseguro.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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