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Soderling, en una imagen de archivo. CORDON PRESS

Tenis

¿Qué fue de Soderling?

Fue el primer tenista que eliminó a Nadal en Roland Garros (octavos de final de 2009). Una mononucleosis terminó con su carrera; ahora vende pelotas de tenis y es entrenador.

Hace diez años el Barcelona levantó su tercera Champions League, Pau Gasol ganó su primer anillo en la NBA y Roger Federer logró su único Roland Garros. Ese año Rafael Nadal perdió por primera vez la Copa de los Mosqueteros. Fue el tenista sueco Robin Soderling (Tibro, 1984), en octavos de final de la edición de 2009, quien derrotó al manacorí por 6-2, 6-7,-6-4 y 7-6. Fue el primer mortal que logró que Nadal hincase la rodilla en la tierra de París. Desde entonces, solo Djokovic (15 Grand Slams), y tan solo una vez, ha conseguido derrotarle. Ocurrió en los cuartos de 2015 (7-5, 6-3 y 6-1); el serbio ganó aquella edición. Un logro que puede saber a título, ya que de los 94 partidos que ha jugado Nadal en París tan solo ha perdido en dos ocasiones.

Robin Soderling llegó aquel año a la final de Roland Garros, pero cayó derrotado ante Roger Federer. El suizo levantó el último Grand Slam que faltaba en su palmarés tras vencerle en tres sets (6-1, 7-6 y 6-4). Alguna vez, en tono bromista, ha reconocido que Federer nunca le dio las gracias por quitarle a Nadal del camino. En la temporada siguiente, Soderling consiguió repetir el éxito del año anterior y se clasificó de nuevo para la final. Roland Garros 2009 y 2010 fueron sus mejores resultados en un Grand Slam (en Wimbledon y US Open no pasó de cuartos, y en el Open de Australia jamás lo hizo de cuarta ronda). Aquella ocasión sirvió para que Nadal se vengase y le ganase en tres sets: 6-4, 6-2 y 6-4. El tenista español reconquistó la corona de París en dos horas y 19 minutos. Con aquella victoria, también recuperó el número uno del ranking ATP.

Tras dos años gloriosos, en los cuales llegó a ser número cuatro del mundo (15 de noviembre de 2010, cuando ganó su único Masters 1000: París), a Soderling le diagnosticaron mononucleosis, también conocida como la «enfermedad del beso», que afecta a los glóbulos rojos. Durante su periodo de rehabilitación se casó y tuvo un hijo, continuó entrenando y compitiendo hasta que no pudo más. “No era consciente de la gravedad y cometí el error de seguir jugando con el virus en el cuerpo”, explicó años más tarde.

El 24 de diciembre de 2015, Soderling decidió retirarse; nunca llegó a curarse por completo. En 2011, contrajo fiebre glandular y fue la última vez que compitió. “He decidido poner fin a mi carrera como tenista profesional. Con la enfermedad me es imposible entrenar al 100 % y me veo obligado a descansar después de cualquier esfuerzo físico”, escribió en la web sueca tennis.se. Reconoció que no estaba suficientemente sano para jugar al nivel tenístico que se exigía y que, por esta razón, decidía poner fin a su carrera.

Tras su despedida del tenis, se preguntó cuál era la mejor pelota con la que había jugado, pero no encontró respuesta. Ante este dilema, decidió desarrollar una pelota bajo su firma. Fundó su propia marca de pelotas y cordajes: RS-Tennis (un pack de 72 bolas cuesta 160 dólares). Estuvo varios meses en laboratorios e instalaciones de producción de alta tecnología para desarrollar un esférico de su agrado.

Pelotas tenis Soderling

Las firma de pelotas de tenis de Soderling. Instagram: rs_tennis

Años más tarde, siguió diseñando distintos productos de tenis para comercializarlos: cordajes, grips y accesorios de entrenamiento. Además de su firma deportiva, Soderling empezó su carrera como entrenador. Ahora, es el técnico de Elias Ymer (23 años), tenista sueco que ocupa el puesto 115 del ranking ATP y el número uno de su país. “Es imposible abandonar el tenis. He jugado desde los cuatro años. Cuando no pude jugar más, quise hacer algo dentro del tenis, porque amo este deporte”.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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