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Solari
Santiago Solari. CORDON PRESS

Real Madrid

Solari y la teoría del melón

El Real Madrid ha confirmado oficialmente que Santiago Solari ha dejado ser «interino». El técnico tendrá contrato hasta 2021

Tal vez Solari sea un buen entrenador en el futuro. No lo sabemos, ni lo podemos intuir por sus resultados recientes. Ganar a Melilla, Valladolid, Viktoria Plzen y Celta no acredita a un técnico de primer nivel por lustrosa que sea la estadística. Que cinco triunfos le hagan pasar de la interinidad a firmar un contrato hasta 2021 puede interpretarse de diferentes maneras. Si nos ponemos severos, diremos que nunca había sido tan barato entrenar al Real Madrid. De un tiempo a esta parte, la manera más sencilla de entrenar al primer equipo no es ganar títulos, sino aguardar turno desde el Castilla. En 2016, Solari todavía dirigía a los juveniles. La pasada temporada, ya como técnico del filial, terminó octavo en el Grupo I de la Segunda División B, a ocho puntos del ascenso. Es cierto que Zidane tampoco tenía experiencia en Primera, pero al menos había sido ayudante de Ancelotti, por no mencionar la autoridad que le confería su prestigio como futbolista.

Creer en Solari es un ejercicio de optimismo mayor que aquel. Cuando decimos que Solari puede salir bueno, no estamos siendo analistas biempensantes; lo estamos equiparando con un melón. Imaginar que el éxito de un entrenador depende de la casualidad, más que de la preparación, reduce a la mínima expresión la importancia de un gremio entero. Y da la impresión de que en el Real Madrid se ha instalado esa idea. Hace poco no valía casi ninguno y ahora sirve prácticamente cualquiera. No estamos lejos de la fabulación de un equipo sin entrenador, regulado por la estadística, las necesidades del departamento de marketing y las encuestas a los socios.

De momento nos encontramos ante el enésimo acto de improvisación. A Solari se le declaró “interino” porque el club negociaba con Antonio Conte, un entrenador que no era valorado por su estilo de juego, sino por su capacidad para contrarrestar el peso de Sergio Ramos en el vestuario y alrededores. Conte reclamaba la misma duración de contrato que tenía Lopetegui (2021) y exigía autonomía absoluta para decidir contrataciones y bajas. El Real Madrid lo entendió excesivo, prueba fehaciente de que el interés era leve y circunstancial, clara demostración de que tampoco hay voluntad de comprometerse a largo plazo, tal y como se observó con Lopetegui, y antes con Zidane, Benítez o Ancelotti. Sólo a Mourinho se le entregaron las llaves del castillo.

El caso Solari también responde a una ensoñación. El Real Madrid suspira desde hace años por su Guardiola particular, un técnico criado en la casa que sepa defender los valores espirituales de la institución. Solari cumple con los requisitos de aseo y puntualidad. Luce bien, habla mejor y cuando le llaman poeta dice cojones. También da minutos a Vinicius. Suponer que además posee una personalidad tan sugestiva como la de Pep y una filosofía del juego tan definida, es un brindis al sol y a la luna.

Molowny, tan mencionado últimamente, no tiene comparación con este caso. Antes de prodigarse como interino de corta o larga duración, había sido entrenador de Las Palmas y de la Selección, además de un perfecto conocedor de las tripas del club, del que había estrella antes del fichaje de Di Stéfano. Ni su sabiduría ni su experiencia se ponían en cuestión.

Solari puede salir bueno porque con los melones nunca se sabe. Dependerá, básicamente, de los jugadores. Si la buena racha se prolonga tal vez le concedan algún poder mágico y le besen la cabeza antes de salir al campo, los muchachos suelen supersticiosos. En ese caso tal vez le protejan. Pero lo más probable es que el equipo se vuelva a atascar igual que ocurrió con Lopetegui y entonces Solari estará solo ante el peligro, expuesto a la impaciencia crónica de un club que lo quiere todo, pero que no quiere a nadie, y que después de declarar sospechosos a los periodistas ahora ha comenzado a desconfiar también de los entrenadores.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

5 Comments

5 Comments

  1. Javier

    14/11/2018 at 10:33

    Impecable

  2. Su

    14/11/2018 at 20:24

    Excelente….como siempre!!!

  3. Pingback: Vendidos por la incertidumbre I Café Society I A La Contra

  4. Juan Luna Cijanes

    24/11/2018 at 15:46

    Juanma como estas? Siempre te escucho cuando haces el podcast con pepe. Hoy después de la derrota del Madrid recordé está crónica y como llegó la prueba de lo que analizaba. Felicitaciones y saludos desde Colombia

  5. Pingback: Todo era mentira I Real Madrid I A La Contra

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