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Solari, en su etapa como entrenador madridista. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Real Madrid

La era Solari: de Vinicius y Reguilón a la semana trágica

El paso de Solari por el banquillo dejó las apuestas por Vinicius y Reguilón, el ostracismo de Isco o la semana más trágica en la historia del Madrid

La aventura de Santiago Solari al frente del Real Madrid ya es historia. El entrenador argentino firmó como sustituto de emergencia de Julen Lopetegui a finales de octubre del año pasado y a los pocos días fue ratificado por la directiva blanca con un contrato por lo que restaba de curso y dos temporadas más. Una ilusión. Zinedine Zidane está de regreso en el Santiago Bernabéu con su manguera apaga fuegos. A doce puntos del líder de LaLiga y eliminados de Copa del Rey y Champions League, la era Solari en el banquillo del Madrid ha dejado un regusto amargo entre los aficionados merengues. Termina una etapa breve, de solamente 28 partidos, con momentos horribles y otros que no lo fueron tanto…


Las apuestas por Vinicius y Reguilón


El técnico argentino se estrenó al frente de la nave blanca en Melilla. Era el debut del Madrid en la Copa del Rey. También era el partido de después de la humillante derrota por 5-1 en el Camp Nou que le costó la cabeza a Lopetegui. La primera alineación de Solari, lejos de ser una anécdota, nos avanzó algunos de los pilares de su nuevo proyecto. Reguilón y Vinicius partían de inicio como titulares. Bajo las órdenes de Lopetegui, el jovencísimo extremo brasileño apenas disputó 18 minutos. El entrenador donostiarra dijo que le “faltaba tiempo de cocción”. El rosarino, a diferencia de su colega, apostó desde el primer día por Vinicius. En el estreno liguero de Solari, curiosamente ante el Real Valladolid, el ex del Flamengo anotó su primera diana con la camiseta blanca. Fue el comienzo de una historia de amor. La afición del Bernabéu encontró a su nuevo ojito derecho. Vinicius se comió el césped a base de desparpajo e ilusionó a una de las hinchadas más exigentes del planeta. Desde ese día, fueron él y diez más.

La otra gran apuesta de Solari fue Reguilón. El lateral izquierdo de la Fábrica transmitió muy buenas sensaciones en la pretemporada del Madrid en Estados Unidos. Tanto que Lopetegui le hizo debutar oficialmente en la derrota del equipo en Champions en Moscú contra el CSKA. El técnico argentino fue un paso más lejos y le entregó las llaves de la titularidad en contra de Marcelo, el defensa de las cuatro Champions en cinco años. El rendimiento de Reguilón ha sido indiscutible desde entonces. Seguro en defensa y un puñal por la banda izquierda; como Vinicius, no se ha visto afectado ni por el escudo ni por el rival de enfrente. El tiempo dirá si dos de los puntales del Madrid de la próxima década fueron en su momento dos apuestas arriesgadas de Solari…


Expediente Isco y la gestión de los pesos pesados


La apuesta contundente de Solari por Reguilón conllevó la suplencia de una leyenda del club como Marcelo. El lateral brasileño aceptó a regañadientes su nueva condición dentro de la plantilla. Más rebelde fue la actitud de Isco Alarcón. De estrella con Lopetegui a verse fuera de las convocatorias domingo tras domingo. Era obvio que entrenador y jugador mantenían diferencias irreconciliables. En la rueda de prensa previa a su último partido al frente del Madrid, Solari no se mordió la lengua y reconoció que “había futbolistas que no habían estado a la altura del escudo”. El remitente del mensaje era tan claro que no hizo falta añadir más preguntas. Isco fue expedientado por el club, a petición del entrenador, después de no acudir a la charla anterior a la debacle contra el Ajax y no viajar al estadio con el resto de los compañeros en el autobús del equipo. La gestión de Solari activó a jugadores como Vinicius, Reguilón, Marcos Llorente o Valverde, pero perdió por el camino pesos pesados como Isco, Marcelo, Kroos o Bale.


El espejismo del derbi, el Clásico y Ámsterdam


La mejor versión del Madrid de Solari comenzó a verse a raíz de la victoria in extremis ante el Real Betis el 13 de enero de este año. El golazo de falta de Ceballos inauguró un ciclo en el que las sensaciones y los resultados fueron de la mano. Los blancos se impusieron contundentemente contra Sevilla, Espanyol y Alavés en el campeonato doméstico. Comenzaba un tourmalet con la ida de las semifinales de Copa del Rey en el Camp Nou, el derbi madrileño de LaLiga en el Wanda Metropolitano y la ida de los octavos de Champions contra el Ajax en Ámsterdam. Tres salidas de altura que los blancos superaron con nota. Empate a uno para decidir la vuelta copera en casa, tres puntos de prestigio en el campo de los vecinos de la ciudad y resultado excepcional para casi imprimir los billetes de acceso a los cuartos de la Champions. La ilusión entre los madridistas se desbordó. En los periódicos se hablaba de regreso del Madrid y miedo del Barça. Y entonces, cuando parecía que los blancos estaban en su pico de forma e iban a luchar por todos los títulos, llegó el Girona… La sorprendente derrota liguera ante el conjunto catalán en el Bernabéu marcó el principio del fin de la era Solari.


La semana trágica


El técnico argentino ha sido destituido por perder tres títulos en menos de una semana. La llegada de Zidane es sobre todo una forma de ilusionar a un público que ha visto como en su propio estadio el eterno rival les eliminaba de la Copa del Rey y LaLiga casi de un día para otro. El encuentro copero ante el Barça mostró a un Madrid superior en lo futbolístico, aunque incapaz de marcarle gol a un equipo sobrado de eficacia. Adiós a las puertas de una final. Los hombres de Ernesto Valverde subieron una marcha más para la cita liguera y volvieron a imponerse. Esta vez, el resultado azulgrana, como la gasolina blanca, fue menor. Era el presagio de un Madrid fundido. Lo peor estaba por llegar. El Ajax de Ámsterdam demostró en el Bernabéu que su actuación en Holanda no fue un espejismo. El conjunto holandés eliminó al tres veces seguidas campeón de Europa de la forma más humillante posible para los blancos. Solari pecó de la falta de rotaciones. El resultado de utilizar a sólo doce jugadores fueron tres derrotas, una por título. De la ilusión se pasó a la pesadilla. Zidane está de regreso para volver a convertir en sueños la triste realidad. Una vez más.

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