¡Síguenos!
Solskjaer, en el banquillo del United. / Foto: EMPICS Sport/Cordon Press

Fútbol

Solskjaer, un diablo anda suelto

Ni siquiera Sir Matt Busby consiguió ganar sus siete primeros partidos, seis de Liga y uno de FA Cup, algo que ya ha logrado el entrenador noruego

Que bajo aquella cara angelical había un asesino silencioso lo vio él antes que nadie. Él era Alex Ferguson y por cosas como aquellas también era Sir. Aunque para el resto la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de aquel niño exultante de felicidad, brazos en alto, deslizándose eufórico por el césped del Camp Nou. Ole acababa de hacer campeón de Europa al Manchester United en una de las mayores remontadas que se recuerdan. Han pasado 20 años de aquello y Ole Gunnar Solsjkaer ha vuelto a la que fue su casa durante 11 temporadas para rescatar a los red devils. Por ahora el noruego sigue alimentando como entrenador la leyenda que cultivó cuando se calzaba las botas, la de experto en remontadas. Su United solo sabe ganar.

Old Trafford agonizaba a finales de 2018 en medio de una política de tierra quemada donde ni jugadores ni entrenador permitían que brotara un mínimo de esperanza. El agotamiento provocado por Jose Mourinho en su tercera temporada y la desidia de unos jugadores que parecían no creer ya en su mensaje habían ido apagando al United. Poco a poco los red devils se habían convertido en un equipo vulgar, que no intimidaba a los rivales y que lo fiaba todo al físico de sus jugadores por encima de la calidad de sus estrellas. Con tan solo 26 puntos de 51 posibles, la derrota frente al Liverpool de Klopp (3-1) hizo rebosar el vaso. Mourinho Out, titularon los principales tabloides 48 horas después de que los mancunianos perdieran frente al líder de la Premier.

La patata caliente pasó entonces a la directiva que debía contratar a un sustituto que reavivara el fuego de una entidad legendaria. No ayudaba el mercado porque las alternativas escaseaban y los Glazer, la familia propietaria del United desde 2005, entendieron que ningún entrenador top querría tomar las riendas de un equipo que era un caramelo envenenado: sexto en la Premier, a once puntos de la cuarta plaza y a 19 del liderato. El peor United de la era Premier (1992-2019) también estaba eliminado de la Copa de la Liga y las pesadillas se acumulaban en Old Trafford. La llegada de Solsjkaer, con la interinidad como bandera, no despertó excesiva ilusión en el Teatro de los Sueños por más que el noruego fuera uno de los suyos.

“El United está en mi corazón y es bonito asumir este papel. Tengo ganas de empezar a trabajar con esta plantilla tan talentosa y con todos en el club”, aseguró el nuevo técnico. No resulta baladí esa alusión al talento y a la inclusión en sus primeras palabras. Porque lo primero que hizo Solskjaer fue despojar al United de esa mentalidad defensiva y de la apuesta por la potencia física como principal aval para alcanzar la victoria. Los talentosos al campo y el balón al pasto para empezar a crecer. Marcus Rashford, Anthony Martial y Jesse Lingard fueron los principales beneficiados, ellos empezaron a ser los protagonistas de los ataques de los red devils en perjuicio de Fellaini o Romelu Lukaku.

Solskjaer.

Solskjaer.

Y los resultados empezaron a llegar. Las goleadas frente al Cardiff City (1-5), Huddersfield (3-1) y Bournemouth (4-1) llenaron de confianza al entrenador y a la plantilla. Aunque nadie representó mejor el cambio de tercio que Paul Pogba. El galo retomó los galones de líder del equipo desde el centro del campo, con una libertad absoluta de movimientos, con más protagonismo sobre todo en el área rival y sumando en la faceta goleadora para que los diablos rojos resurgieran de sus cenizas. Pogba, que solo había anotado tres goles en sus últimos 20 partidos con Mourinho, también se ha mostrado más involucrado en el juego desde la llegada del técnico noruego. De los 15 goles marcados por el United en los cinco primeros partidos con Solskjaer sentado en el banquillo el galo participó en el 53% de los mismos, con cuatro goles y cuatro asistencias.

Superado el exigente calendario de la Premier League en Navidad (más por el elevado número de partidos que por la entidad de los rivales), la verdadera prueba de fuego para el nuevo United llegó hace un par de semanas. El Tottenham de Mauricio Pochettino, uno de los principales candidatos a ocupar el banquillo de Old Trafford la próxima temporada, les examinaba en Wembley. Para entonces Solskjaer ya había asentado una columna vertebral que ha ido ganando enteros a cada partido. David De Gea, Victor Lindelöf, Luke Shaw, Nemanja Matic, Pogba y Rashford son los intocables de Ole. La victoria por la mínima (0-1) en la casa del fútbol inglés estuvo revestida de dramatismo y sufrimiento, aderezada también con una actuación estelar del cancerbero español.

Fue un triunfo de los que curten y refuerzan aún más la idea. No solo de los que están en el terreno de juego, también en la planta noble. “Es una leyenda del club con experiencia en el terreno de juego y en los banquillos. Haber jugado en este club implica que entiende la cultura y estamos entusiasmados con su vuelta. Confiamos en que pueda unir a los jugadores y a los aficionados en el segundo tramo de la temporada”, comentó Ed Woodward, director ejecutivo del United, cuando el noruego se hizo cargo del club. Un mes después, como mínimo, ya había cumplido el encargo del director ejecutivo del club.

Que la apuesta resultaría ganadora lo intuyó también antes que nadie Sir Alex Ferguson. Tras el despido de Mourinho deslizó el nombre del noruego como posible hombre de club, que en estas circunstancias siempre es sinónimo de apagafuegos. Fue Ferguson quien le fichó del Molde en 1996 para convertir a un actor secundario en principal. Cuando las lesiones le obligaron a retirarse, allá por 2007, Solskjaer pasó a trabajar junto a Alex Ferguson y bajo su tutela empezó a forjar su carrera como entrenador. Una master class diaria junto al técnico escocés en la que comenzó poniendo en práctica lo que mejor sabía: enseñar a marcar goles. Solskjaer se encargó en primer lugar de mejorar la definición de los delanteros del United, de los que hasta hace poco habían sido sus compañeros. Poco después, tomó las riendas del equipo reserva del club.

En 2010 volvió a Noruega para hacerse cargo del Molde. Tres temporadas allí que se saldaron con las dos primeras Ligas ganadas por el club en toda su historia y una Copa. Después de aquello recibió la primera llamada de la Premier League para sentarse en uno de sus banquillos. Fue en enero de 2014, cuando en otra situación delicada, el Cardiff City reclamó sus servicios. Esta vez el ex delantero no fue capaz de evitar el descenso de los galeses y en septiembre de ese mismo año, ya con el Cardiff jugando en la segunda división inglesa, fue cesado tras una racha de malos resultados.

Cuando el United lo llamó a mediados de diciembre el técnico noruego disfrutaba del parón invernal que en los países escandinavos dura hasta marzo. En el Molde, del que era entrenador desde 2015, entendieron que se trataba de una oportunidad única y dieron vía libre a su leyenda. Solskjaer ponía así punto y aparte a la que había sido su segunda etapa en el (otro) club de sus amores. Han transcurrido poco más de 30 días desde entonces. Tiempo insuficiente para evaluar cualquier proyecto, por más que los nubarrones hayan desaparecido en Old Trafford.

Lo cierto es que el equipo es otro, reforzado en confianza y compromiso, con el orgullo también restañado y aupado por una racha de resultados que sitúa a Solskjaer por encima incluso de la máxima leyenda de los banquillos de Old Trafford. Ni siquiera Sir Matt Busby consiguió ganar sus siete primeros partidos, seis de Liga y uno de FA Cup, algo que ya ha logrado el noruego. En este tiempo el United no ha podido escalar más allá de la sexta posición de la Premier, pero ha reducido a tres los puntos que le separan de la Champions y ha cortado también la hemorragia defensiva que le aquejaba (4 goles en 7 partidos). Estos días una pancarta vuelve a aparecer en el viejo templo de Manchester, un déjà vu que nos remite 20 años atrás. Si se fijan bien, podrán leer 20LEGEND entre la marabunta. No es la clave del wifi del Teatro de los Sueños, es el reconocimiento al asesino con cara de niño, el mismo que ha sacado al diablo rojo del purgatorio, el actor secundario que con más canas y alguna que otra pata de gallo está pertrechando una remontada de las suyas. El eco de esas actuaciones ya ha cruzado el Canal de la Mancha y ha alcanzado París, donde temen que Solskjaer sea capaz también de reescribir el dicho y a sus 45 años sepa más por diablo que por viejo.

2 Comments

2 Comments

  1. Pingback: Papeles intercambiados I Champions I A La Contra

  2. Pingback: Ander Herrera: "Cuanto menos tiempo tenga el balón el Barça, menos lo tendrá Messi" I Entrevistas I A la Contra

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Fútbol

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies