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Diggs convirtiendo el domingo en touchdown un pase de más de 70 yardas. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Deporte USA

Dos malos momentos para despertar el gran jugador que llevaba dentro

En las dos primeras jornadas, el wide reciever de los Minnesota Vikings ha recorrido casi 200 yardas y ha anotado tres touchdowns

Stefon Diggs ha comenzado su cuarta temporada en la NFL a un nivel espectacular. En dos semanas, el WR de los Vikings ha recorrido casi 200 yardas y ha anotado tres touchdowns. El más espectacular fue el último que anotó en el campo de los Green Bay Packers este domingo. Kirk Cousins lanzó un pase de 70 yardas y Diggs, recordando momentos como el famoso Minnesota Miracle (que también tiene su firma), consiguió recorrer las 70 yardas, atrapar el pase y anotar.

El recorrido del jugador en la NFL cada vez es más ascendente: en unos años posiblemente acabará siendo uno de los mejores de la liga y su reto más importante será hacer olvidar a Randy Moss, quien ha entrado este año en el Hall of Fame y que, como Diggs, también fue drafteado por la franquicia de Minneapolis. Un objetivo bastante difícil, ya que Randy Moss fue uno de los jugadores más importantes de la NFL. Ahora mismo, Diggs está en el buen camino para lograrlo, pero no todo en la vida del jugador vikingo han sido grandes momentos. Porque que cada vez crezca más y que mejore cada temporada en todas las facetas tiene una explicación.

Aron Diggs, su padre, fue quien le llevó por primera vez a un campo de football en el condado de Montgomery, en Maryland. En uno de sus primeros partidos, una gran jugada del pequeño Stefon Diggs sacó una sonrisa de su padre. Posteriormente, el propio jugador contó en The Washington Post que su padre era muy duro con los temas deportivos, que no sabía felicitar y que para él ese fue un momento de orgullo. Pese a todo, la relación con su padre era buena y, gracias a él, Diggs reconoce que le hizo el hombre que es hoy en día.

En cualquier caso, todo se torció para Stefon Diggs cuando perdió a su padre a la edad de 39 años debido a una insuficiencia cardíaca congestiva- El jugador de los Vikings tenía 12 años. Por ello, su padre nunca pudo ayudarle a seleccionar una universidad, nunca llegó a ver su camino hasta hacerse profesional y no pudo ser él quien le ayudase en el peor año de su carrera, el año en el que el jugador de los Vikings, su hijo, se rompió la pierna.

Durante su etapa en el instituto, Diggs era una estrella en el Estado de Maryland: de hecho, su camiseta del Our Lady of Good Counsel High School con el dorsal uno todavía se sigue vendiendo. En su primera temporada, Diggs consiguió 1869 yardas, siendo el segundo más anotador de la historia de su instituto. Era apenas un adolescente y en las pretemporadas de agosto, el joven jugador firmaba ya miles de autógrafos convertido en todo un ídolo. Pero en  su segunda temporada, llegó el momento más oscuro de la carrera del deportista. Diggs se rompió el peroné y tuvo que pasar días después por el quirófano. Fue uno de los momentos más duros del jugador: no tenía a su padre para apoyarle, necesitaba la ayuda de sus compañeros de equipo para ducharse y solo dormía tres horas por la noche porque no aguantaba los dolores. Tardó tres meses en conseguir ponerse unos zapatos él solo. Fueron los peores momentos de su carrera, porque, después de superar lo de su pierna, se dañó también el tendón de Aquiles y sufrió un desgarro en la pantorrilla ocasionado por su fractura de peroné. Su madre contó en The Washington Post que Stefon Diggs tuvo que estar yendo al psicólogo. Tenía 14 años y estaba en plena fase de hundimiento.

Sin embargo, en la siguiente temporada, Diggs cambió: empezó a entrenar muchos más movimientos, trabajó su musculatura, comenzó a darse baños de contraste y a estirar. No quería volver a pasar por una lesión, quería evitarlo a toda costa. Todos estos cambios del jugador fueron lo que le permitieron llegar al football universitario (también en la Maryland) y, años más tarde, convertirse en profesional. Gracias a su padre, que le metió en el football, y a haber pasado por aquella lesión, Diggs se convirtió en el gran jugador que es a día de hoy. Los seguidores de los Vikings pueden estar orgullosos. 

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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