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El Atleti celebra uno de sus dos goles en Mónaco. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Opinión

Sueño reparador

La realidad actual del Atlético de Madrid es seguramente muy parecida a lo que vimos en el Stade Louis II de Mónaco: un buen equipo, con mucho potencial, que vive atenazado por sus propios fantasmas

Lo primero que necesita alguien que tiene mucho sueño es dormir. Sin matices. Uno puede ser muy consciente de que es más reconfortante hacerlo en horizontal o en silencio, con la luz apagada o usando una ropa más cómoda, pero da igual. Cuando necesitas dormir lo prioritario es dormir. En cualquier sitio y de cualquier forma. Y no, no es una cuestión de falta de ambición. Es una cuestión de salud. El Atleti necesitaba ganar. Sin matices. En esas circunstancias, (casi) todo lo demás pasa a ser accesorio.

Me parece interesante ahondar en ese rasgo de humanidad porque, echando un vistazo a lo que ha sido el tormentoso inicio de temporada del Atleti, me doy cuenta de que hemos estado mirando el devenir del cuadro de Simeone con unas gafas demasiado polarizadas. Unas que no nos permitían ver el espectro completo de la realidad, sino una versión demasiado orientada hacia una gama de colores muy concreta. Tener una buena plantilla no era una buena oportunidad para poder disfrutar de tu equipo, sino la exigencia de competir de tú a tú con los que te doblan el presupuesto. Jugar la Champions no era tener la oportunidad de soñar con ganarla, sino la exigencia de tener que hacerlo. Seis años de Simeone no eran la garantía de tener un entrenador acreditado y solvente, sino vivir con un riesgo potencial de agotamiento. Evolucionar el juego no significaba jugar mejor a lo que el equipo ya sabe jugar, sino tener que hacerlo como quieren los demás. Y así todo. Curiosas gafas esas. ¿Quién las estará vendiendo? ¿Para qué? ¿Por qué se las ponen los aficionados colchoneros?

Creo que la solución no pasa por comprarse unas lentes distintas que polaricen la luz hacía el lado contrario. Tampoco por gastar energías con una plaga de mosquitos que se reproduce más rápido que la acción de cualquier insecticida. Es más honesto ver la realidad como viene y tratar de asumirla. Sin soberbia. Aceptando lo bueno y lo malo.

La realidad actual de Atlético de Madrid es seguramente muy parecida a lo que vimos en el Stade Louis II de Mónaco. Un buen equipo, con mucho potencial, que vive atenazado por sus propios fantasmas. Uno que necesita mirarse más a sí mismo y menos a los demás. El partido tiene muchas lecturas distintas que ahora podemos valorar. Algunas son buenas y otras malas, pero todas quedan muy por detrás de lo más importante en este momento. Se ganó cuando más falta hacía.

Y sí, teóricamente, el Atleti debería haberse llevado el encuentro con solvencia y sin pasar apuros. El equipo de Jardim no tuvo nunca el control y prácticamente no hizo nada reseñable sobre el campo. A la venta masiva de sus figuras se le ha sumado un número significativo de bajas (Subasic, Rony Lopes, Jovetic, Golovin,…) que hace del Mónaco un equipo altamente vulnerable. El problema es que el Atleti jugaba fundamentalmente contra sí mismo.

Cosas buenas. La reacción del equipo. Acusó el primer gol, pero logró reponerse sin perder el oremus. Una novedad respecto a los partidos precedentes. La primera parte de Griezmann fue muy buena. Consiguió ser letal cada vez que entraba en juego. Koke volvió a ser Koke. O al menos una versión más reconocible. Diego Costa recuperó el gol. Alabado sea el señor. Giménez es un jugador muy bueno y también uno muy especial. El cuerpo técnico no debería desaprovecharlo. Rodrigo, sin hacer ruido, sigue haciéndolo casi todo bien. Parece incluso que vuelve el juego a balón parado de antaño.

Cosas malas. La extrema fragilidad del equipo. El Atleti es todavía un equipo de cristal. Falto de confianza. Temeroso de cada decisión y de cada pase. En una cadena de fallos sin precedentes permitió al rival adelantarse en el marcador y eso obligó a remar. Hay dudas. Saúl hizo uno de los peores partidos que le recuerdo y, aun así, estuvo los noventa minutos en el campo. ¿Por qué? Los laterales ya no son un arma peligrosa. Los falsos interiores continúan siendo intrascendentes. Koke funcionó sólo cuando se fue al medio. Ni Correa ni Lemar fueron decisivos. Vitolo está en el gimnasio. Gelson no sé si está.

Falta mucho por hacer, sí, pero la vida se ve de otra forma después de haber dormido.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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