¡Síguenos!
Los Hispanos celebran la victoria en la final del Europeo de balonmano.
Los Hispanos celebran la victoria ante Suecia en la final del Europeo. / CORDON PRESS

Balonmano

Sufrir para ganar, 22 años en la élite del balonmano

Desde 1996, España ha ganado 13 medallas, incluidos dos títulos Mundiales y un Campeonato de Europa. Sólo falta el oro olímpico.

El primer triunfo del balonmano español fue un subcampeonato. Han pasado casi 33 años desde que el Atlético de Madrid perdió la final de la Copa de Europa contra la Metaloplastica en abril de 1985, tres décadas en las que se ha pasado de celebrar una final a contar medallas en Mundiales, Juegos Olímpicos y Europeos.

Un viaje, nada cómodo, que ha transformado al balonmano español y en el que los jugadores nunca han olvidado que para ganar hay que sufrir. Como sufrieron hace apenas dos años, cuando se quedaron fuera de los Juegos Olímpicos de Río por un gol. Aquel tanto de Suecia desde los siete metros a cinco segundos del final acabó con una racha de nueve participaciones olímpicas consecutivas. De aquel golpe también supieron levantarse, aunque no sin dificultades, como se vio en el pasado Mundial, donde acabaron quintos.

En este largo camino se han recogido 13 medallas: tres bronces olímpicos; dos títulos Mundiales y un bronce; un Campeonato de Europa, cuatro subcampeonatos y dos bronces.

Trabajo, talento, sacrificio, orgullo y carácter. Cinco pilares sobre los que se apoyan los éxitos de una selección que supo aprovechar el impulso inicial que le dieron los clubes para instalarse en la élite. Como desde hace años ha encontrado el lado positivo a algo tan negativo como la precariedad económica de la Liga Asobal. Obligados a emigrar, los jugadores españoles han visto fortalecido un carácter ya de por sí rocoso.

«Nos sobrepasó el ambiente de la final, no allí, pero sí en Madrid», aseguraba Juan de Dios Román, recordando aquella final contra la Metaloplastica. Tres décadas después, si algo define a los jugadores españoles es la fortaleza de carácter. Un salto mental impensable entonces.

A aquel subcampeonato del Atlético le siguió un título del Barcelona en 1991. El primer paso estaba dado, un pequeño adelanto de todo lo que llegó después. Ocho Copas de Europa consecutivas entre 1994 y 2001 convirtieron al balonmano español en la mayor potencia mundial a nivel de clubes. Entre medias, y bajo ese inmenso paraguas, despertó la selección.

Un hombre clave en ese trayecto fue Juan de Dios Román, el técnico que condujo a España a sus primeros éxitos. Seleccionador entre 1995 y 2000, logró dos bronces olímpicos (1996 y 2000), dos platas en Europeos (1996 y 1998) y un bronce (2000). España ya estaba en la élite y, aunque con algún altibajo, ahí sigue.

De los últimos seis seleccionadores (Juan de Dios Román, César Argilés, Juan Carlos Pastor, Valero Rivera, Manolo Cadenas y Jordi Ribera), sólo Argilés se marchó sin tocar una medalla. Todos ellos han moldeado lo que es hoy la selección.

Con Pastor se dio el salto definitivo. España ganó su primer Mundial en Túnez 2005. «Ganamos el Mundial jugando en equipo», resumía Pastor como una de las claves del éxito. Mateo Garralda, uno de los capitanes, iba un paso más allá: «En la selección, independientemente del entrenador que hubiera, siempre nos hemos partido la cara por sacar adelante los partidos». Ese espíritu de equipo permanece inquebrantable y explica por qué hasta hoy es casi imposible ver rendirse a los Hispanos. Funcionan y sienten como equipo.

Pastor, que fue nombrado seleccionador en plena guerra federativa entre dos candidatos a la presidencia, añadió una plata en el Europeo de 2006 y un bronce en los JJOO de 2008 antes de dejar la selección y ser sustituido por Valero Rivera, el hombre que hizo del Barcelona el mejor club del mundo, ganador de cinco Copas de Europa consecutivas.

Rivera subió el nivel de exigencia y la defensa y el contragolpe se convirtieron en una obsesión: «La defensa siempre ha sido nuestra base, los equipos se hacen desde atrás». Esta seña de identidad sigue definiendo a la selección. Si la defensa funciona, los Hispanos corren, y si corren las opciones de victoria se multiplican. Con Valero llegó el segundo Mundial, ganado en casa en 2013. Dos años antes añadió un bronce al palmarés español.

Con Cadenas se vivió la plata en el Europeo de 2016 y el bronce de 2014, aunque su paso por la selección quedaría marcado por la decepción de no ir a los JJOO de Río 2016.

Le sucedió en un momento muy comprometido para el balonmano español Jordi Ribera, que ha llevado a los Hispanos a su primer oro en un Europeo. «Las adversidades nos han fortalecido». Así resumió sus sensaciones después de ganar la final contra Suecia. Otra vez el equipo, de nuevo el carácter. Y el talento que tiene esta generación, como lo tuvieron las anteriores.

«Merecíamos este título después de haber superado tantos momentos difíciles», aseguró el capitán, Raúl Entrerríos, después de vencer la final. Sufrir para ganar.

En 1994 empezó a vivir el periodismo en AS, formó parte de la familia de PC Fútbol y en 2002 comenzó a navegar por Internet con AS.com. Vivió el triunfo en la Eurocopa de 2008, aunque para ello tuviera que alejarse durante un tiempo de Moratalaz.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Balonmano

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies