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Vinicius, la última esperanza madridista. Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Opinión

¡Tabernero! ¡Pon unos Vinitius!

Vinicius ya es un héroe del madridismo porque consiguió que una temporada que iba a ser de lo más aburrida, insustancial, con el vacío inasumible que había dejado Cristiano Ronaldo, diese un vuelco

Hace varias semanas, cuando el Real Madrid no levantaba cabeza y Vinicius Jr. no era más que un zagal con escasa aparición en el primer equipo, en uno de esos partidos grises del Madrid donde nos bailaba cualquiera, un señor voceó en el bar donde era testigo de otra derrota blanca: “¡Tabernero! ¡Pon unos Vinitius!”.

La sorna era la tónica habitual de los enemigos del madridismo contra el adolescente Vinicius. Su aspecto juvenil, su sonrisa de oreja a oreja y hasta su propio nombre podían dar pie a ella. Durante meses, los madridistas tuvimos que sufrir el “Y Vinicius pa’cuando” y la risotada rival porque el gran fichaje del Madrid era un jovenzuelo con más sonrisa que porvenir.

No obstante, la historia ha dado un vuelco y ya casi nadie se ríe de Vinicius. Es más, se ha convertido en un nuevo ídolo del madridismo. Lo cierto es que no sabemos cuánto nos va a durar, cómo va a ser su progresión, si logrará triunfar o si por el contrario se perderá para siempre, como lágrimas en la lluvia, como le ha sucedido a tantos y tantos otros.

Pero Vinicius ya ha conseguido algo muy grande y hay que reconocérselo. Vinicius ya es un héroe del madridismo porque consiguió que una temporada que iba a ser de lo más aburrida, insustancial, sin ídolos, cracks ni leyendas, con el vacío inasumible que había dejado Cristiano Ronaldo, diese un vuelco y hubiera algo pequeñito, algo chiquitito, que ilusionará a los vikingos.

Y es que aunque ahora las cosas pinten muy distinto para el Madrid, tenemos que reconocer que hace escasas semanas solo había una cosa que nos hacía emocionarnos y era el ímpetu, la garra y las ganas del joven brasileño. A partir de ahí, llegó todo lo demás. El equipo blanco fue recomponiéndose, renaciendo de sus cenizas y hoy aún queda cierta esperanza de aspirar a títulos.

No sabemos si Vinicius será un caso Robinho, pero por el momento todo lo que representa me gusta. Es humilde pero descarado con la pelota, risueño pero serio en el campo de fútbol, explosivo y agradecido con el escudo que ha apostado por él. Una joya en potencia que ojalá siga brindando su entrega y su sonrisa al Santiago Bernabéu. ¡Tabernero! ¡Otra de Vinitius!

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