¡Síguenos!
Tarantino

Cine

Tarantino, otra vez será

No, no me ha gustado Érase una vez en… Hollywood, me ha aburrido y se me han hecho bola las casi tres horas que dura.

Culpable. Me declaro culpable. No me ha gustado Érase una vez en…Hollywood, lo siento. Las casi tres horas de película me han parecido eternas, aburridas y sobre todo pretenciosas. Tarantino intenta un triple salto mortal, nos quiere contar muchas historias en una, demasiadas, el declive de los actores de televisión de los años 50, el Hollywood de los 70, cómo era esa comuna de “malditos hippies” seguidores de Charles Manson, o la no acta para diabéticos, vida y “muerte” de Sharon Tate, todo ello regado con alusiones directas a la carrera de actores y directores totalmente reconocibles; pero como suele suceder en estos casos, el que mucho abarca…y el resultado es que no nos cuenta ninguna, que todas se le quedan a medias.

La película sin duda tiene momentos brillantes y sobre todo nos muestra una de las grandes habilidades del director, su manejo de los actores. Leonardo DiCaprio y Brad Pitt están esplendidos y recuerdan por momentos a la pareja Newman- Redford, una pena que esa historia, la del actor de televisión en crisis y la de su amigo-doble de acción no se nos cuente, no se profundice en ella y nos impida ver a ambos actores compartir más escenas juntos. Esa para mí era la historia, ahí es donde Tarantino creo que se equivoca, donde se le escapa la posibilidad de hacer una gran película. A Tarantino le puede su ego, su eterna intención de demostrarnos lo mucho que sabe de cine, y sobre todo esa insufrible necesidad de llenar de diálogos las escenas, esa verborrea, aunque al menos en esta nos ahorra el monologo transcendental del Samuel.L.Jackson de turno, pero no la cantidad de secuencias como la de Bruce Lee, tan jocosa como insustancial, que solo aportan metraje a la cinta.

Como anécdota nos queda Margot Robbie como Sharon Tate. Tarantino nos muestra, pero ni tiene presencia ni peso en la película, una triste metáfora de lo que realmente fue la carrera de la actriz. Dos papelitos en El baile de los vampiros y El valle de las muñecas, hoy cintas de culto inclasificables, y un matrimonio con Polanski la convirtieron en una posible candidata a estrella. Manson y cómo me sucedió su muerte, la colocaron como un icono de algo que nunca fue… actriz. Tarantino ha querido hacer una obra definitiva y al menos para mí, no le ha salido, pero eso no quita que nos demuestre su amor por la televisión, la del Virginiano, la de Bonanza o la de Rawhide, y sobre todo por el cine, el cine de doble sesión y la series B, el cine de video club, ese cine que le ha alimentado y al que continuamente homenajea, ese cine con el que muchos de los que peinamos canas hemos crecido, curiosamente, ese cine del que ahora muchos de sus seguidores, esos que definen a Érase una vez en… Hollywood como obra maestra, detestan, curioso.

No, no me ha gustado Érase una vez en… Hollywood, me ha aburrido y se me han hecho bola las casi tres horas que dura. No, no entiendo por qué teniendo una buena historia y a dos super estrellas para contarla, se empeña en querer contar mil cosas para no contar ninguna, No sé muy bien qué pinta un histriónico Pacino haciendo prácticamente un cameo, me ha parecido ridículo ese Damian Lewis haciendo de un Steve McQueen místico. Aburridisimas y pretenciosas las secuencias del rodaje del western, no entiendo lo que aportan a la historia los pies sucios en primer plano de Robbie aparte de su fetichismo particular, pero sobre todo, me ha parecido increíble desperdiciar y no permitirnos disfrutar más de la pareja Pritt – De Caprio. Espero que alguien en Hollywood sí se haya dado cuenta del feeling entre ambas estrellas y lo que podría haber ahí.

Y sí, si me han gustado mucho Pritt y Di Caprio, mucho. Para mí, los dos muy por encima de la película, me han gustado las referencias a la televisión de los años 60, esa que nos trajo a España a la familia  Cartwright, el Virginiano, a Lorne Greene o a Michael Landon, a Mannix y Mike Connors, o cómo Tarantino juega con Rawhide y Eastwood y su viaje a Almería a hacer Spaguetti western, pero ese viaje a mi infancia se me queda en nada. Ahí donde había una película, una posible gran película, se queda tapada por un intento fracasado de hacer la obra definitiva sobre el cine y la televisión americana en la década de los 60. La película termina con un giro de guión ya visto en Malditos Bastardos, y con un Tarantino en Tarantino para poner firma a una obra muy alejada del gran director de Reservoir dogs o Pulp Fiction. El título es Érase una vez , aunque yo le pondría Otra vez será.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Cine

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies