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Blessed Event (1932).
Imagen de la película 'Blessed Event' (1932).

Periodismo

Tenemos que hablar de lo nuestro

La radiografía demuestra que la profesión está hecha una pena y la cornada tiene varias trayectorias, pero no será noticia porque la regla número uno es que no debemos serlo.

El 30% de los periodistas contratados y el 55% de los autónomos cobran menos de 1.500 euros al mes. Son los datos del Informe Anual de la Profesión Periodística 2018 que cada año publica la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). De cada 10 parados, seis son mujeres y cuatro hombres y en los tramos salariales inferiores también somos mayoría. Paren. ¡Han cantado bingo! Lo tengo todo: periodista, autónoma y mujer. De lo único que me libro es de las cenas de empresa, pero a estas alturas hasta empiezo a echarlas de menos.

Para ser un oficio lleno de egocéntricos hablamos poco de lo nuestro, de lo que nos sucede. Y cuando lo hacemos es en encuentros privados, pequeños círculos de amigos. ¿Y tú qué tal? es la pregunta. La respuesta suele ser tirando. La mayoría de colegas con contrato me explican que las redacciones han sido diezmadas en los últimos años, que trabajan el doble, que se quejan la mitad, que en el caso de prensa escrita deben alimentar al monstruo insaciable de la web sin apenas tener tiempo para reflexionar, investigar, llamar, elaborar. Que ya te puedes preparar un tema con datos y voces que lo más leído será el vídeo de Messi jugando con su perro. Que en cuanto algo no funciona tu trabajo desaparece porque el algoritmo de las narices decide en las redacciones que el can es lo que mola. 

Entre los autónomos llegar a fin de mes es la proeza. Las colaboraciones se pagan mal y tarde, te devuelven facturas por errores con los decimales (a mí me devolvieron una cuyo importe era 450,00 en lugar de 450 como pasé) o las cobras tarde, cuando ya has tenido que pagar el IVA correspondiente y, claro está, la cuota. No tienes vacaciones ni fiestas y vives con la inquietud constante de si al mes siguiente volverán a contar contigo o encontrarán a alguien más interesante, que esté dispuesto a cobrar menos o a llamar más la atención con asuntos polémicos pasándose la ética por el forro. 

Si eres mujer, el asunto se complica aún más. Hace unos días leí en Twitter a la periodista Rut Vilar, que ha sido madre recientemente, que había tenido una entrevista de trabajo a la que también acudió su pareja que es fotoperiodista. Sólo a ella le preguntaron si viajar le supondría un problema. No es difícil adivinar quien tendrá más posibilidades de ser contratado cuando además en los medios de comunicación mandan por mayoría aplastante los hombres. 

La estética en el caso de las periodistas para trabajar en televisión también es una desventaja, salvo que seas guapísima y joven, claro. A nuestros compañeros masculinos no se les exige cumplir con los mismos estándares. La experiencia, que sólo se consigue con años en el oficio, es un factor positivo en su caso y no se tiene en cuenta que sean calvos, gordos, flacos o más o menos agraciados físicamente. Nosotras no solo debemos ser buenas profesionalmente, sino estar buenas. 

La pelea es constante y diaria para todos porque la falta de independencia entre los 1.694 encuestados por la APM es la tercera preocupación detrás del paro y la precariedad laboral. Solo el 19% de los contratados y el 20% de los autónomos afirman no haber sido presionados. Para ambos colectivos, esas presiones proceden sobre todo de los directivos de los medios, pero también las ejercen los políticos, los agentes económicos y las agencias de comunicación y gabinetes de prensa. No quieren periodistas, quieren propagandistas. 

La radiografía demuestra que la profesión está hecha una pena y la cornada tiene varias trayectorias, pero no será noticia porque la regla número uno es que no debemos serlo. Aún así, no está mal que en lugar de mirarnos el ombligo echemos un vistazo a los bolsillos y las cuentas bancarias. Sin independencia económica parece imposible realizar nuestro trabajo con unos mínimos de calidad, y aún así hay quien lo consigue por puro amor al oficio. Por la pasión de contar lo de los demás y no lo nuestro. Pero en algún momento habrá que decir que así estamos y vamos malamente, ni que sea por un día. 

Feliz Navidad a todos.

Periodista. Feminista. No me toques las palmas que me conozco. Optimista por obligación, sigo pensando que me tocará el Euromillón. 25 años de profesión. Empecé en Marca cubriendo el Madrid con Mendoza y me vine a Barcelona con el Barça de Laporta. He vivido más Copas de Europa que Gento. Y qué bien me lo paso aunque no haya visto nadar a Phelps o correr a Bolt en vivo y en directo. Canto fatal, pero no me rindo. Porque el que canta, su mal espanta.

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