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The Limboos

Música

The Limboos: «Nuestros conciertos son como ver al Celta de Karpin y Mostovoi»

Desde Galicia para todo el mundo…y recogiendo influencias de todo el mundo. La multitud de estilos de The Limboos, desde el rock a la samba, harán bailar este viernes al Teatro Barceló con la presentación de “Baía”, su tercer disco en cinco años. Con A La Contra reflexionan sobre su carrera y sus referentes deportivos.

Citamos a Sergio, Roi y Daniela una mañana de esas desapacibles en Madrid, con agua y en la que la ciudad se colapsa. “Yo estoy aquí exiliado; esos días así de lluvia me reconfortan y me llevan a la terriña”, dice Roi, voz y guitarra de The Limboos. “Cuando la cosa se empezó a poner seria, nos vinimos a Madrid”, señala, y Sergio, guitarra, percusión y teclado, especifica con sorna: “fue cuando le pusimos nombre al grupo”.

A ambos les une sangre común –son primos- y su infancia en O’Grove, aunque su música suena poco gallega, poco nacional. “Si acaso la rumbita, las rumbitas del mundo”, acuña el cantante, que habla del fenómeno migratorio inherente a su tierra, de la familia que tienen en Brasil o Cuba y de la “letanía musical, esos nombres de Machín, Gardel, que han sido sonidos que nos han llegado”. La otra pata de la mesa de la formación original, la batería Daniela, realiza entre risas un comentario muy milenial: “Internet siempre ha estado ahí también”. Sergio habla de una corriente de influencias más latina; Daniela de sonidos de Nueva Orleans: “Allí la mezcla era la norma. La Ribera del Missisippi, los ritmos caribeños, multitud de grupos de los años 30 y 40…de ellos hemos robado todo lo que hemos podido”, comenta Roi.

Los chicos de la banda explican lo que es para ellos “el terreno limbootico”. Según Sergio, “ya no pretendemos sonar a nadie. Ahora hacemos más lo que nos pide el cuerpo, esa mezcla”. Para Roi, “con el segundo disco creamos el concepto de grupo que somos ahora, pero con Baía hemos ido un pasito más allá, intentando construir ese universo limbootico con ese crisol de influencias en el que nos manejamos”.

¿Dónde es el mejor sitio para escuchar a The Limboos? 

En todos –responde Roi- En directo es cuando más sentido cobra el tipo de música que hacemos. Todos los pueblos deberían tener un bar de rock and roll. Para que las bandas tengan su caldo de cultivo, las juventudes se fogueen y adquieran conocimientos. Sería muy positivo para este país y para la cultura en general”. Carisma y gamberrismo, a lo Danny Zuko en Grease, confluyen en el cantante, que continúa así: “Hay que apoyar a esos bares infectos donde los padres no quieren que vayas pero es necesario que vayas. Si no, vas a ir con 25 años sin tener ni puta idea. Yo, que he estado rodeado de maldad desde joven, soy una persona tremendamente sana. Otros, a más tardía edad, ahora andan despendolados. Lo siento por ellos”.

Sergio coge el testigo: “A pesar de Internet, la juventud se ha vuelto más conservadora en cuanto a consumos musicales. Consumen lo que los medios le dicen. Lo demás es hasta casi subversivo. Lo próximo que hagamos será sacar los pies del tiesto del todo. Así la gente se volverá loca”.  “Hay festivales que llevan a grupos según el número de reproducciones en Spotify y dar el gran salto se complica. Se crea una especie de techo de cristal”, cree Roi.

¿Y dónde creéis que vuestros seguidores os escuchan?

—Nuestro disco es para bailar, escuchar en el coche o de charleta con amigos. Estamos muy orgullosos”, contesta el teclado. Roi mete una marcha más: “Sí, pero yo hasta que nos pongan en el autobús de algún equipo de fútbol… Basta ya de tanto trap y reguetón, por favor, que os sigue la juventud”. A partir de aquí comienza la charla en clave deportiva. Roi, que es del Celta, les recomienda probar “nuestro “Space Mambo”, a ver si cambiamos la racha y animamos a Escribá y a ese 4-4-2 defensivo y triste que tenemos. Falta un poco de sambita”.

Sergio coge de nuevo el testigo: “Siempre hubo vertiente brasileira en Galicia”. Aunque él es del equipo de la acera de enfrente: “Yo siempre fui el hereje en el pueblo. El Depor ahora mismo sí que es un verdadero desastre…”, reflexiona.

Roi, que estudió periodismo, dice que El Día Después “era un ritual” y que su mayor pico de forofismo lo tuvo de niño. “Después, me hizo sufrir la época de Gaspart, Van Gaal…”. Sergio continúa aquí con el troleo familiar: “Ha dicho que es del Celta, pero en realidad es más del Barça”.

¿Y en un Barça-Celta, con quien vas? 

—Suelo ir con el Celta porque el Barça va más sobrado. Si el Barça se está jugando la Liga, dependerá de lo que se juegue el Celta” contesta el vocalista, bromeando con lo poco que le gusta que gane títulos el Real Madrid.

De pequeños, Roi y Sergio se recuerdan viendo el Tour juntos y luego cogiendo las bicis en O’Grove.

Roi: “A veces decíamos “etapa de montaña” e íbamos al Siradella, el monte local. Un paseíllo bastante guapo, de motivados. Hasta teníamos un maillot de un tío nuestro, de un supermercado de no sé qué…”

Daniela: “Este verano te pusiste un maillot un par de veces…”.

Roi: “Había una pelea graciosa”.

Sergio: “Ahora deporte poco. El rock and roll nos ha absorbido…”.

Daniela (a Sergio): ‘Tú has escalado y has hecho ping-pong ¿no?”

Sergio: “He hecho de todo en la vida, pero la música ha arruinado mi carrera deportiva” (risas).

Daniela: “¡Yo jugué al bádminton! Bueno, un par de veces y sirve para destensarse bastante” (ríe)

Roi: “Tengo la fantasía de echar una pachanguita a campo grande. En fútbol sala no, que no paras de correr”.

Sergio: “Bueno, yo la verdad es que ahora juego bastante al ajedrez. Cuando estoy cansado me pongo con una app ahí”.

¿Y cuál es vuestro deportista favorito?

—Sergio se declara “fanático” de Valerón: “Tenía una visión mágica. Es algo que yo no he vuelto a ver en fútbol”. Fuera del balompié, señala el nombre de Bobby Fischer.

Daniela da dos respuestas arriesgadas. Confiesa que de pequeña veía sumo y como nombre de deportista se decanta por Pione Sisto, “por su inversión al veganismo y su dieta loca del año pasado.”

Roi termina con Marco Pantani, que combinó macarrismo y desgracia y, por supuesto, el Mago de Moaña: Iago Aspas.

Para terminar, les pedimos un recinto deportivo en donde les gustaría actuar. Roi, el portavoz de la rama, responde que en su momento el antiguo San Mamés y ahora “un estadio de la Segunda División, ahí con su cantina y la cerveza. El del Leeds con el Loco Bielsa, por ejemplo”.

Nos citamos con ellos en su concierto de Madrid del viernes 8. Antes irán a Las Palmas y a continuación estarán en Francia, Murcia, para cerrar gira en casa, en Vigo y Coruña. “Nuestro concierto será como ver al Celta de Karpin y Mostovoi”, afirma con seguridad Roi, que conoce de nuestro gusto y del de nuestra audiencia de ir A La Contra.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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  1. Pingback: The Limboos, viaje al pasado (y al futuro) - Música - A la Contra

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