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La importancia del golf (y de Tiger) en EEUU

El regreso del genial golfista ha disparado el precio de las entradas del Masters, que han pasado de los 1.100 dólares a los 2.200.

En la película Beautiful girls, dirigida por Ted Demme, cuando Willy Conway, el personaje interpretado por Timothy Hutton, regresa a su pueblo de Massachusetts desde Nueva York se encuentra a su padre Dick viendo golf en la televisión mientras bebe una cerveza. Acto seguido, tras un breve diálogo, su padre le pide que se siente un rato en el sofá que está a su lado a ver el golf con él. Pese a que Willy Conway pospone la invitación y sube a su antiguo dormitorio, esa escena sirve para ilustrar perfectamente la relación de Estados Unidos con el golf.

Por ejemplo, algunas de las cuatro cadenas nacionales más importantes de Estados Unidos (normalmente CBS o NBC) emiten en directo torneos de golf del PGA Tour todos los sábados y todos los domingos del año. La propia CBS lleva televisando The Masters desde la década de los años 50. En esta edición, sin ir más lejos, los estadounidenses podrán disfrutar de cuatro horas en directo el sábado (de 3 a 7 de la tarde, en hora CST) y de cinco horas en directo en la jornada definitiva del domingo (de 2 a 7 de la tarde, en hora CST). Y, más allá del formato clásico de televisión, los estadounidenses podrán ver todo el torneo en formato streaming en plataformas web y similares.

Pero si de por sí el golf está ampliamente implantado como forma de entretenimiento en Estados Unidos (como, de hecho, lo está casi cualquier deporte), esa realidad crece exponencialmente cuando aparece en la ecuación Tiger Woods, uno de esos deportistas que han sido capaces de trascender a su especialidad deportiva para convertirse en un atleta transversal, algo al alcance de muy pocos elegidos.

Las cifras del anhelado regreso del golfista estadounidense hablan por sí solas. Primero, su presencia en el Valspar 2018 hizo que el torneo aumentara notablemente en afluencia de público (de 112.000 entradas vendidas en 2017 a 150.000 entradas vendidas este año), mientras que la transmisión televisiva en la NBC de la jornada del sábado del citado torneo se colocó como la tercera mejor audiencia de un evento del PGA Tour en los últimos doce años. Un día después, con Tiger Woods peleando por el título, los índices de audiencia fueron todavía mejores hasta situar a la transmisión televisiva de la NBC de la cuarta ronda como el evento del PGA Tour más visto desde el Players Championship 2013. Y, fuera de la televisión tradicional, el efecto Tiger Woods también se hizo notar en otras plataformas: durante el citado Valspar Championship, el servicio de streaming de la página web del PGA Tour dejó de funcionar en repetidas ocasiones al no poder soportar el volumen de gente que estaba siguiendo la competición a través de la citada página.

Por otro lado, la nueva irrupción de Tiger Woods también se ha hecho patente en las apuestas de Las Vegas o en el precio de las entradas para el Masters de Augusta. De tal modo, una entrada para el prestigioso torneo de Georgia costaba 1.100 dólares antes del fin de semana en el que se disputó el Valspar, pero únicamente un día después de la finalización de dicho torneo las entradas por un único día para The Masters ya costaban una media de 2.200 dólares. Un precio que ha ido aumentando todavía más con el paso de las semanas. Lo que sea para ver en directo el anhelado regreso de Woods. Sirva esta imagen para ilustrarlo: en el último día del Arnold Palmer Invitational, después de quedarse sin opciones de victoria tras hacer sendos bogeys en los hoyos 16 y 17, los espectadores comenzaron a aplaudir al unísono y a vitorear a Tiger Woods mientras él paseaba por el fairway del hoyo 18 camino del green.

“Una vez que comience la competición, estaré bien. Estoy llegando a ese punto, a conseguir que mi juego sea consistente y lo suficientemente bueno para que pueda jugar como soy yo mismo en la competición. Una vez que llegue a ese punto, lo he hecho ya muchas veces, lo resolveré. Pero poder llegar a ese punto es una historia diferente”, les dijo Woods a los periodistas al finalizar el citado Arnold Palmer Invitational. Y sentenció: “Estoy deseando que llegue (The Masters). Echo de menos jugar allí. Estuve allí para la cena de los Campeones y, por grandioso que eso sea, es frustrante saber que soy lo suficientemente joven para jugar un torneo en el que otros campeones ya no lo son y que simplemente yo no he podido jugarlo (en los últimos años) por cuestiones físicas”.

Dick, el padre de Willy Conway, ya ha puesto las cervezas a enfriar (posiblemente sean alguna variedad de Miller, Budweiser o Coors), ha encendido la televisión y se ha sentado en el sofá para verlo. Y, como él, millones de estadounidenses han hecho exactamente lo mismo. Porque el tigre ruge de nuevo.

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