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Tim Hortons
Una franquicia de Tim Hortons en Madrid y Tim Horton.

Deporte USA

Tim Hortons: la franquicia que creó un campeón de la NHL

Tim Hortons, Lacoste o Fred Perry son firmas empresariales muy conocidas. Antes de convertirse en una marca fueron grandes deportistas.

En 2017, la franquicia canadiense de cafeterías Tim Hortons desembarcó en España; dos años después ya tiene 20 locales abiertos: 17 en Madrid, dos en Barcelona y uno en Murcia. Aunque la imagen de su fundador aparece en el interior de los establecimientos, no todo el mundo sabe que Miles Gilbert Tim Horton ha sido uno de los 100 mejores jugadores de la historia de la Liga Nacional de Hockey Hielo (NHL). Durante 24 temporadas, el canadiense defendió los colores de Toronto Maple Leafs, New York Rangers, Pittsburgh Penguins y Buffalo Sabres. Jugó 1.446 partidos, en los que anotó 115 goles y repartió 403 asistencias, números impresionantes para un defensa. En 1974, con 44 años, perdió la vida en un accidente de tráfico. Una década antes, decidió montar una pequeña franquicia de café y rosquillas llamada Tim Horton Donuts. Ahora es un imperio de la restauración con más de 3.600 locales alrededor del mundo.

A escasas dos puertas de la peluquería donde Tim Horton se cortaba el pelo, Jim Charade tenía un pequeño local de donuts y café. Por aquella época, los jugadores de hockey no tenían sueldos muy elevados y no era extraño que invirtieran su dinero pensando en el futuro. En 1963, Charade y Horton fundaron la compañía Timanjim Ltd y abrieron cuatro restaurantes llamados Tim Horton Drive-In, especializados en hamburguesas y pollo.

La franquicia no tuvo el éxito esperado, por lo que Horton y Charade se focalizaron en los donuts. Así decidieron abrir en Ottawa Street North, en Hamilton (Ontario), el primer restaurante oficial de la franquicia. El precio de un café y un donut era de diez centavos. El tercer local lo abrió Ron Joyce, oficial de policía en Hamilton, que terminó por ser el único socio de Horton y posteriormente se convirtió en el dueño de la empresa.

Tim Horton y sus donuts.

Tim Horton y sus donuts.

Joyce dejó la policía para dedicarse en cuerpo y alma a Tim Hortons. Entretanto, el jugador vio cómo el crecimiento de la liga repercutía en su salario, que pasó de los 12.000 dólares a 150.000.

El 21 de febrero de 1974, Tim Horton perdió la vida en un accidente de coche. Conducía un Ford DeTomaso Pantera que le habían regalado los Sabres en concepto de prima. Sucedió un día después de jugar contra su exequipo, los Toronto Maple Leafs. Según el informe policial, se salió de la carretera a 160 kilómetros por hora sin intervención de factores externos. En 2005, el Ottawa Citizen tuvo acceso a la la autopsia y descubrió que Horton doblaba el límite de alcohol permitido. Además, había consumido Dexamyl, una mezcla de anfetamina y barbitúrico permitido en la época. Hubo quien dijo que la medicación estaba relacionada con una lesión en la mandíbula y se afirmó que el jugador estaba muy afectado por la muerte de su padre. Ron Joyce declaró años después que esa noche le vio beber un vodka con soda, pero no en cantidad suficiente como para emborracharse. Antes de subirse al coche, agarró un puñado de calmantes para aliviar el dolor en la mandíbula.

Joyce compró la participación de Horton por un millón de dólares y la compañía siguió creciendo bajo su dirección. En 1976, se comenzaron a comercializar los timbits, un tipo de buñuelos cuyo consumo se disparó en Canadá. En 1984, Hortons abrió su primer establecimiento en Estados Unidos.

En 1995, Ron Joyce vendió la compañía a la cadena estadounidense Wendy’s. Eso permitió una enorme expansión por el noroeste de los Estados Unidos. Tanto creció la franquicia en términos generales que llegó a superar a McDonald’s en Canadá. Sin ir más lejos, en 1995 ya tenía 1.000 restaurantes solo en suelo canadiense. El desarrollo fue tan grande que el valor de Wendy’s descendió y la propiedad pasó a los accionistas de Tim Hortons, de manera que en 2009 la empresa fue repatriada a Canadá. El regreso fue celebrado incluso por el primer ministro del país, Stephen Harper, que convocó una conferencia de prensa en la sede de Tim Hortons para festejar el retorno de un icono canadiense. El ministro decidió saltarse una reunión en las Naciones Unidas para acudir al acto; se dice que influyó en que Canadá no consiguiese un escaño en el Consejo de Seguridad. 

Para entonces, Tim Hortons ya había conseguido incluir una palabra en el diccionario: double-double, término referido a uno de sus cafés con doble de crema y azúcar.

En 2014, coincidiendo con el 50 aniversario de Tim Hortons, la compañía fue adquirida por Burger King y 3G Capital (un inversor brasileño), aunque continúa operando como una entidad independiente.

Ron Joyce, convertido en multimillonario y filántropo, falleció el pasado 31 de enero a los 88 años. Pero su vinculación con su viejo amigo Tim Horton continúa. El hijo de Joyce, Ron Joyce Jr. y la hija mayor de Horton, Jeri-Lyn se casaron y actualmente son franquiciados de Tim Hortons.

Como Tim Horton, otros grandes deportistas triunfaron en el mundo de la empresa. Los casos más exitosos son los de René Lacoste y Fred Perry.

Lacoste (1904-1996), conocido como el cuarto mosquetero, dominó el tenis mundial junto a sus compatriotas Jacques Brugnon, Henri Cochet y Jean Borotra. Empezó a jugar con 15 años y con 24 se retiró. Durante su corta pero prolífica carrera ganó tres Roland Garros (1925, 27 y 29), dos Wimbledon (25 y 28) y dos USA Open (26 y 27).

La relación de René Lacoste con el cocodrilo tiene su origen en un viaje a Boston en 1923 con el equipo de Francia de Copa Davis. Lacoste se fijó en un maletín de cocodrilo y Alan Muhr, su entrenador, le dijo que se lo compraría si ganaba el siguiente partido. Lacoste no ganó, pero un periodista del Boston Evening Transcript publicó la historia: “El joven Lacoste no ganó su maletín de cocodrilo, pero peleó como un verdadero cocodrilo”. A partir de ahí, el apodó que se dio al tenista fue The Alligator (el caimán). La controversia de si el animal que identifica a Lacoste es caimán o cocodrilo nunca ha sido resuelta. A Lacoste tampoco le importó mucho. Un día dijo que el sobrenombre reflejaba su personalidad: “Soy tenaz sobre la pista y nunca abandono a mi presa”. Años más tarde, su amigo Robert George le diseñó un cocodrilo y se lo bordó en las prendas con las que jugaba.

Tras su retirada, Lacoste se dedicó a producir ropa con su nombre y con el logo del cocodrilo (o caimán). En 1933, consiguió su primer éxito dentro del sector textil. La aparición del polo de manga corta fue la sensación de la época para la gente de clase social alta. Años más tarde, su hija, Catherine Lacoste, se convirtió en la primera mujer en ganar el US Open Golf Championship. Lo ganó vistiendo la firma de su padre. Fue la primera aparición de Lacoste en otro deporte, pero no la única. En 1968, la marca empezó a patrocinar al equipo nacional de esquí. Desde 1971 es espónsor oficial de Roland Garros.

Como René Lacoste, otro tenista también levantó un emporio empresarial. Fred Perry (1908-1995) fue campeón mundial de pin-pong con 19 años. A los 21, con dos Mundiales en su palmarés decidió dar el salto al tenis. Durante su carrera consiguió ganar en cuatro ocasiones el US Open, tres veces Wimbledon, dos el Open de Australia y una vez Roland Garros. En 1935, consiguió los cuatro grandes.

Fred Perry nació en una familia obrera y tuvo que luchar contra el clasismo inglés para ganarse un puesto en el mundo del tenis. Por aquel entonces, era un deporte solo accesible a la clase alta de la sociedad británica. Cuando Fred Perry llegó a la élite y triunfó en Wimbledon fue mirado con recelo tanto por la alta sociedad como por la baja. Unos le consideraban un intruso y otros un traidor. Cansado de la polémica, Perry se mudó a los Estados Unidos; se nacionalizó estadounidense y combatió en la Segunda Guerra Mundial con la aviación americana. Sus romances fueron sonados. Estuvo relacionado con la actriz Marlene Dietrich y se casó con otra estrella del cine, Helen Vinson, de la que se divorció poco después.

Una vez retirado, junto a Tibby Wenger, creó la marca de ropa Fred Perry. El logo, una corona de laurel, era el mismo que utilizaba Wimbledon para su torneo. La primera prenda que el exjugador de tenis sacó a la luz fueron las cintas del pelo de los jugadores. Años más tarde, decidieron mejorar los polos que años antes había presentado Lacoste. El ajuste Perry, como se conoció a la mejora del polo, fue un desarrollo de la elasticidad y la comodidad de la prenda. Fred Perry es el último inglés de nacimiento que ha ganado el torneo de Wimbledon (Murray es escocés).

 

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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