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Todibo, mucho futuro y poco riesgo

Un desconocido es el elegido por el Barça para relevar a medio plazo a una leyenda del club como Piqué. El defensa llega apenas con 10 partidos en la élite, aunque el riesgo es cero. Lo mismo que han pagado los culés por Todibo.

La conexión francesa no se agota en Can Barça. La relación cuenta con más de un siglo de historia desde que René Victor Fenouillere se enfundará la zamarra azulgrana allá por 1902. El último eslabón de esa cadena es Jean Clair Todibo (Cayena, Guayana francesa, 1999), central tan imberbe como espigado que tras una irrupción fulgurante con el Toulouse en la Ligue 1 llegará este próximo verano a la Ciudad Condal. Lo hará con la experiencia justa en el fútbol profesional francés pero a un coste (llega libre) que limita hasta el mínimo el riesgo. El Barça se ha movido rápido para paliar un mal endémico al que no terminaba de encontrar solución en las últimas temporadas. Con la llegada de Todibo no solo se apuntala la zaga, también el futuro, a poco que el galo traslade al Camp Nou lo mostrado en Francia.

La corta historia de Jean Clair vivió un punto de inflexión este verano. Curtido en las categorías inferiores del Touluse, en julio dio el salto al primer equipo de la mano de Alain Casanova en su regreso al banquillo de los violetas. El técnico galo encontró en su poderosa zancada y su físico privilegiado la mejor manera de suplir la ausencia de Issa Diop, recién fichado por el West Ham. Todibo no tardó en hacerse un hueco en el once titular, tras ser suplente en la primera jornada de Ligue 1, y tan rápida fue su ascensión que pilló desprevenido a la zona noble del Téfécé. Tras ser titular en diez de las doce primeras jornadas y demostrar una personalidad y jerarquías impropias para su corta experiencia, los directivos del Toulouse se apresuraron en ofrecerle un contrato profesional. Todibo rechazó todas las propuestas de renovación que le llegaban y la respuesta del club fue apartarle del equipo. El último partido que disputó fue el pasado 3 de noviembre, todavía no había cumplido los 19 años.

Y entonces, ¿qué ha visto el FC Barcelona en un chico de 19 años recién cumplidos con apenas 10 partidos en la élite?

Lo primero que llama la atención de Todibo es su estatura (1,89m.) y sus movimientos sobre un terreno de juego. Su zancada es poderosa y su cuerpo espigado le permite tener una rapidez de movimientos que son impropios de un central de sus características. Eso le ayuda a girar bien cuando le buscan la espalda, cuando se encuentra en espacios abiertos o cuando se mide en duelos individuales de uno contra uno. No resulta, por tanto, fácil de superar. Entre sus fortalezas también aparece el tackling, se muestra confiado en los cortes (a veces en exceso) y en el juego aéreo es prácticamente inexpugnable. En el Toulouse, por el estilo de juego del club galo, se ha visto en muchas ocasiones defendiendo en espacios reducidos, en situaciones de corrección, incluso dentro del área. No le asusta, es más, se crece.

Pero para hacerse un hueco en la zaga azulgrana tendrá que hacer mucho más. A un defensa culé se le pide también que sepa jugar con el balón en los pies y ahí Jean Clair también ha mostrado indicios de su potencial. Quizá su desplazamiento en largo sea mejorable a la hora de buscar cambios de orientación, pero en el pase corto se muestra seguro y tampoco tiene problemas en salir con el balón en conducción. Todo ello con la cabeza levantada. Saber elegir cuándo y dónde realizar esas conducciones y mantener el rigor táctico en una defensa donde las situaciones de uno contra uno o dos contra dos se dan habitualmente serán las pruebas más exigentes a las que se enfrentará Todibo en su nueva aventura.

Hacer la pretemporada con los azulgrana le servirá para ir conociendo todos los resortes del juego de posición, asimilar los nuevos conceptos y descubrir las nuevas necesidades que el cuerpo técnico culé le pida en su función como central. La lectura de partidos será uno de los aspectos más necesarios. Saber anticiparse en las jugadas, reconocer las debilidades propias para maquillarlas, asumir los riesgos en la salida del balón con personalidad y minimizando errores, con el objetivo de liderar una zaga más francófona que nunca con Lenglet y Umtiti. Acelerar ese proceso dependerá de que el Toulouse lo ceda ahora a otro club y recupere así el ritmo competitivo. De lo contrario llegaría a Barcelona después de 8 meses de inactividad. Convencer a los franceses de eso es el próximo reto del Barça.


Ni Varane, ni De Ligt


Durante las últimas horas las comparaciones con Raphael Varane han copado las redes sociales y la prensa deportiva, no obstante el Real Madrid pagó 10 millones de euros por un jugador que entonces resultaba tan desconocido como el propio Jean Clair. Su experiencia se limitaba a una temporada con el RC Lens con el que además acababa de descender a la Ligue 2. Por su parte, el Barça se asegura los servicios de un jugador que termina contrato en junio (valorado en 8 millones de euros según Transfermarkt) y que ha disputado una decena de partidos en Ligue 1. La edad también juega a favor de la comparación, al igual que el físico de ambos. En cualquier caso, Todibo no es tan liviano como lo era el primer Varane, e incluso su fortaleza en el choque y su contundencia aérea puede remitir más al Pepe que llega a Chamartín procedente del Oporto que no al actual campeón del mundo con los Bleus.

Económicamente el fichaje no tiene parangón con otras operaciones en las que se había relacionado al FC Barcelona. Es más, la llegada de Todibo, central diestro como Piqué y también como el anhelado De Ligt parece cerrar definitivamente la puerta al neerlandés. La apuesta por el defensa francés resulta más barata y con menos riesgo que los 80 millones de euros que el Ajax pide por De Ligt. Jean Clair no posee a día de hoy ni la jerarquía, ni la experiencia que el capitán Ajacied, por no hablar de otras cualidades futbolísticas. Tampoco llegará el galo para sentar a Piqué de manera inmediata pero al menos supondrá un respiro para un Gerard que en menos de un mes cumplirá 32 años. Algo necesario para un central que lleva dos temporadas jugando absolutamente todos los minutos y que además se siente intocable en el eje de la zaga. Al fin y al cabo en eso consiste un relevo, en sentir el aliento de los que vienen por detrás. En esa batalla contra el tiempo, en Can Barça han apostado por hablar francés.

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