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Toni Nadal: “No veo a Rafa con alma de entrenador”

La nueva vida de Toni es una vuelta a la casilla de inicio para volver a pulir diamantes. El director de la Rafa Nadal Academy ha regresado a casa para abrir una nueva etapa en la que tampoco suelta la raqueta. Así es el Año I D.R. (Después de Rafa).

Imaginen que mientras empuñan la raqueta su mirada escruta tus movimientos. Imaginen que la bola se queda en la red y él corrige su derecha para que, tras mejorar la posición y atacar la pelota, esta cruce la cinta y el problema sea ya para el contrario. Imaginen también que en cualquier vuelo que tomen con dirección a Mallorca un entrenador con 75 trofeos del circuito profesional de tenis se sienta apenas unas butacas detrás de usted, lejos de la zona preferente. Sigan imaginando una conversación con el protagonista, ya en tierra firme, donde no encontrarán ni rastro del lugar al que se dirigen. Es el mismo al que acude Toni, un jardín del edén para cualquier tenista por más que no haya pistas de hierba. Allí está su nueva casa, en el Manacor de siempre, donde se levanta imponente la Rafa Nadal Academy by Movistar en la que su director, Toni Nadal (Manacor, 1962) recibe a A LA CONTRA para desgranar su nueva vida.

¿Vaya joya habéis construido aquí? Es lo primero que uno piensa al tomar contacto con unas instalaciones que difícilmente tendrán parangón en todo el país, y ese es nuestro primer servicio con Toni sentado al otro lado de la red. Su resto es ganador: “Que han, que han construido Rafael (Nadal) y su padre”, puntualiza Toni Nadal nada más llegar a la cita, “esto es una idea suya”, dice el que fue durante 25 años entrenador de su sobrino Rafael, como todos le llaman en casa. Toni se presenta con el mono de trabajo y la raqueta bajo el brazo. No es un director al uso. Son las ocho de la tarde y lleva desde las once de la mañana en pista. Todavía tiene tiempo y energía para atender a un colega llegado desde Baviera al que responde en perfecto alemán. Quien piense que su ritmo de trabajo ha bajado varias revoluciones tras dejar de ser el entrenador principal de Rafa Nadal se confunde: “En realidad sigo haciendo lo que me gusta, que es entrenar, ahora además también viajo bastante por España. Me siento muy agradecido por todo lo que viví con mi sobrino, pero ahora en esta nueva etapa estoy muy ilusionado, intentando entrenar a los chicos que vienen aquí a la academia, aportando mi conocimiento para poder ayudarles”, confiesa Toni.

La temporada tenística acaba de bajar el telón en este 2018, el primer año de Rafa sin su tío al lado. Toni reconoce cierta nostalgia: “Echaba en falta viajar, no estar en Australia o en otros muchos torneos que me gustaban lo echaba de menos, pero al final uno se acostumbra y aquí trabajo no me falta”. Admite que la Academia le ha devuelto a sus orígenes aunque con más y mejores medios: “Cuando empecé a entrenar en el Club de Tenis Manacor también tenía menos conocimientos, a cambio tenía mucha pasión y más juventud también. Ahora mi visión es diferente. Cuando empecé a entrenar allí mi ilusión era que alguien entrenado por mí consiguiera algo importante. Al final tuve la suerte de que lo conseguí, pero no solo lo conseguí, sino que además era un familiar. Sé que volver a repetir esa experiencia, volver a tener un jugador de este nivel es casi imposible”, confiesa Toni al echar la vista atrás, mientras su espalda le avisa de que los esfuerzos se pagan.

Su presente ahora es otro, un volver a empezar con la figura de Rafa Nadal convertida ya en referente, impregnando de valores y motivación cada rincón de esa Academia donde algunos ya empiezan a despuntar. Toni los vigila de cerca.“Sigo teniendo ilusión en que alguno de los que están aquí hoy puedan en un futuro dedicarse al tenis de manera profesional. Creo que tenemos algunos chicos que pueden serlo, no sé a qué nivel, no sé si tendrán la posibilidad de ganar algún Master 1000 o algún Grand Slam, eso yo no lo sé. A mí no me preocupa que puedan ganar tanto como Rafael o un poco menos, a mí lo que me preocupa es que los chicos se desarrollen exigiéndose al máximo y al final consigan la felicidad en el esfuerzo de intentarlo”. Escuchándole resulta inevitable ver en Toni a un orfebre del tenis, a un maestro conocedor de todas las respuestas que conducen al éxito. No somos los únicos: “Es cierto que aquí han llegado padres que nos piden que hagamos de sus hijos un campeón. Lo primero que yo les digo es que no sé hacer un campeón, yo sé, o al menos eso creo, lo que tiene que hacer una persona para llegar, para entrenar más o menos bien, pero la decisión de llegar es de cada uno, es algo personal, la decisión de ir al límite es personal y eso no depende de mi”.

Al igual que ocurre en el Hamlet de Shakespeare, aquí también hay método en la locura. Un método sin atajos que salven el esfuerzo, sin teorías filosóficas, sin palabras huecas que expliquen el Método Nadal: “Nunca he hecho teorías estrafalarias dentro de una pista de tenis. A Rafael le decía que jugara cada bola lo mejor posible. Eso implica también colocarse bien, ser exigente en cada momento, mantener una concentración al 100%. Eso tan simple conlleva un esfuerzo y exigencia muy elevada. No hay métodos que te lleven al éxito sin esfuerzo”.

Ese método especializado y personalizado para cada uno de los integrantes de la Academia ha traspasado fronteras y son muchos los que siguen la estela de Rafa y viajan hasta las raíces del manacorí en busca del salto de calidad definitivo: “Tenemos gente de mucho nivel que ha decidido prepararse aquí. Tenemos a Jaume Munar que vino siendo el 300 del mundo y ahora es el 75. Está Casper Ruud, el mejor noruego joven de 19 años; ha acabado muy bien el año y creo que ha dado un paso hacia adelante, aunque falta dar otro más, ha terminado el 110 del mundo y yo creo que el año que viene dará un salto bastante grande. También tenemos un australiano, Akira Santillan, que viene con la idea de meterse dentro de los cien primeros del ranking profesional, vamos a ver si lo consiguen”, revela Toni, pero ellos son solo la punta del iceberg.

Una punta a la que el director de la Academia solo se acerca para aconsejar o dar su punto de vista en momentos determinados. A Toni, tal y como nos confiesa, lo que le gustaría es dedicarse en cuerpo y alma a entrenar a un tenista, volver a pisar las huellas andadas con Nadal, por más que sepa también que esa es una etapa cerrada y repetir aquel viaje sea hoy imposible: “Mi labor aquí es ir diciendo cómo creo que se deben hacer las cosas. Durante todos estos años he visto lo que he hecho bien con Rafael y lo que hice mal. He intentado cambiar y mejorar. Lo que intento aportar a estos chicos es esta visión. Sé que hay muchos caminos que llevan al éxito, por eso pretendo guiarles por el camino que tienen que tomar para llegar”. Pocos GPS más fiables sobre una pista de tenis, de ahí que más de uno haya llamado a la puerta de Toni: “Hace un tiempo algún jugador me preguntó, yo estaba acabando con Rafael y entonces no me apetecía. Creo que mi labor aquí es mucho más productiva con los chicos que con alguien ya formado. Entiendo que cuando alguien está formado lo que puedes aportar son pequeños detalles y creo que lo que se aporta aquí en la formación con chicos de 12, 13, 14 o 15 años es más importante que lo que pueda hacer en el circuito profesional”. Así cierra Toni esa puerta, tras confesar que, hoy por hoy, le seduce más la base que la cúspide de una pirámide de la se bajó hace un año.

Si el fortalecimiento del carácter fue uno de los pilares sobre los que asentó Toni los triunfos de Rafa, hoy en día la tecnología se ha convertido en otro pilar del entrenamiento que en la Rafa Nadal Academy conocen bien, por más que el director de la misma tenga sus reservas hacia el auge de los datos y la medición de los esfuerzos: “A mí no me gusta absolutamente nada eso, tengo un sentido romántico del deporte, a mí lo que me gusta es el valor de la táctica, del esfuerzo, de pensar cómo puedo ganar a pesar de tener menos condiciones que el rival”. Toni reconoce que la llegada de la biomecánica, la estadística o el control de la alimentación le sobrepasa un poco, antes de razonar con ejemplos cómo la tecnología puede debilitar al tenista y al entrenador: “Es evidente que la tecnología te ayuda pero también te debilita. La tecnología evita que prestes atención a visualizar el porqué de las cosas. Eso te lo da la tecnología y al final te esfuerzas menos. A un entrenador de fútbol que se obsesiona con los vídeos no sé si al final le falta frescura para tener la capacidad de cambiar durante un momento dado en el propio partido, porque necesita que esté todo controlado como lo está en el vídeo, pero en el deporte no todo está controlado”.

No son las únicas dificultades que se encuentra hoy Toni a la hora de formar a los más jóvenes, la sociedad ha cambiado casi al mismo ritmo que se llenaba la sala de trofeos de Nadal. Y eso un docente de la raqueta como él lo nota: “Se ha perdido un valor fundamental que era el respeto generacional, algo que vemos desde las escuelas, el respeto que teníamos a los profesores ha ido decreciendo, ¿por qué? Porque desde el gobierno se ha permitido esa laxitud en el comportamiento, y claro eso también se traslada al mundo del deporte”, algo que corrobora con una conversación reciente con Vicente Del Bosque, ex Seleccionador Nacional y del Real Madrid. “Me contaba que cuando vino Miljan Miljanic al Madrid (1974) les decía que había que dar 30 vueltas al campo y lo hacían sin rechistar, mientras que hoy en día Del Bosque me confesaba que tenía que ir con cuidado con cualquier cosa que les dijera a sus jugadores, porque tenía que cuidarse mucho de no molestarlos”, explica Toni.

El director de la Academia vuelve a la pista de tenis para relacionar esta actitud con su sobrino, para seguir desgranando el paso del tiempo a través de la figura de Rafa Nadal, con dos conceptos que luchan desde el fondo de la pista, la perseverancia y la frustración. “Cuando entrenábamos el drive con Rafael y no salía, pues lo repetíamos 100, 200 o 300 veces, no salía pero no había ningún problema pues sabíamos que mañana lo tendríamos que volver a hacer. En cambio hoy, ¿qué pasa? Cuando tú estás con alguien que después de cinco fallos se frustra (resopla) resulta muy difícil avanzar. El entrenamiento decae porque evidentemente el entrenamiento es mejor cuando asumes que si no salen las cosas también es culpa tuya pero hay gente que hoy en día no tiene la cabeza preparada para darse más oportunidades, eso pasa bastante hoy en día”.

Esas reflexiones, que entrelazan el carácter con la progresión y el sacrificio con las innumerables facilidades que se encuentran las nuevas generaciones, nos remiten directamente al ranking de la ATP, allí donde los mejores tenistas siguen siendo los mismos que hace una década. Las razones para Toni van más allá del talento y de la confluencia en el tiempo de algunos de los mejores tenistas de la historia: “Resulta que antes, con menos medios, un tenista empezaba a jugar a los 5 o 6 años y a los 20 había aprendido bastante, lo suficiente como para tener opciones de ganar muchos torneos. Hoy en día en cambio, con muchos más medios, empiezan a jugar un pelín antes, a los 4, y resulta que a los 21 o 22 todavía no están formados. Algo indica eso. Y lo que yo creo que indica es que es muy difícil aprender con facilidad, es mucho más fácil aprender con dificultades”. Los nombres respaldan su teoría: Nadal, Federer y Djokovic ya eran los tres primeros de la clase en 2008, Del Potro era Top 10. Una década después, solo Zverev (21 años) se ha colado entre ellos.

No tiene problemas Toni en virar de la raqueta al balón o al tablero de ajedrez para encontrar respuestas aplicadas al tenis. El deporte entendido así como nexo común y banco de pruebas en la búsqueda constante hacia el triunfo: “Siempre le hacía comparaciones de juego a Rafael, porque todos los deportes tienen cosas en común: ocurre en el ajedrez, donde si tú dominas el centro tienes más opciones de éxito que si juegas por los flancos, el centro del campo es imprescindible en el fútbol y por supuesto en el tenis porque si dominas el centro de la pista tienes más facilidades que si estás corriendo de un lado para otro”. Igual de rotundo se muestra cuando le preguntamos sobre el futuro de Rafa, sobre si su sobrino tiene alma de entrenador: “No, para nada” responde a bote pronto, le devolvemos la bola y entonces se explaya: “Creo que a él le gusta competir, competir él, a Rafael le gusta mucho la competición y esforzarse al máximo… a lo mejor me equivoco pero no creo que cuando él termine tenga ganas de irse detrás de ningún jugador”, sentencia Toni.

Son casi las nueve de la noche y la conversación se agota en uno de los salones del Rafa Nadal Sports Centre, ubicado dentro del complejo. Allí justo al lado de la terraza que domina las instalaciones, como una atalaya sobre la pista central, terminamos hablando de la Copa Davis, la que fue y la que ya no será: “A mi particularmente me gustaba la Copa Davis como estaba antes, los mejores recuerdos que tengo del circuito profesional de todos estos años son de las Copa Davis que jugamos en Madrid, Sevilla, Barcelona, pero es que eso es hoy en día inviable. La ITF no hizo el esfuerzo de ponerse al día, mantuvo la competición como estaba y el calendario lo hizo imposible, e hizo imposible que los mejores participaran asiduamente”. No solo los mejores mantiene Toni, los cambios de superficie y los desplazamientos que suponía la Davis era algo que afectaba a todos los tenistas, pero sin las mejores raquetas el torneo centenario perdió interés y repercusión. “Siendo aquello inviable, me parece bien lo que ha hecho Piqué a través de su empresa, ha intentado hacer un cambio, una competición de naciones atractiva y ojalá que le vaya muy bien”.

Rafa estará en la renovada Copa Davis si no hay lesión de por medio, nos dice Toni, aunque él ya no está en el día a día de su sobrino e insiste en que tampoco decide nada: “Este año no ha podido jugar más por las lesiones que ha tenido pero si el cuerpo le responde creo que jugar 16 torneos no es demasiado y creo que Rafael lo puede soportar bien”, afirma Toni para explicar cómo su sobrino intenta dosificar su cuerpo para alargar su carrera deportiva. Algo parecido a lo que ha encontrado Toni en la Academia, en una vuelta a la casilla de inicio, una nueva partida para él, experto jugador de ajedrez, que ahora moldea peones en pos de convertirlos en Rey. Toni Nadal ocupa el centro del tablero en la Rafa Nadal Academy y desde ahí, ya saben, es más fácil alcanzar la victoria.

Y mañana… El Museo de Rafa Nadal. Una experiencia diferente. Por fin un Museo donde conoces, entiendes y te emocionan todas y cada una de las obras de arte que allí se exponen.

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