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Gastronomía

La tortilla con cebolla y las dos Españas

La imperdonable sosez de una tortilla sin cebolla nos retrotrae al Paleolítico superior, a épocas oscuras de la Humanidad y a barbarie extrema.

Advierto de antemano, que vengo dispuesto a arrojar al rostro un guante a quien fuese menester y a elegir padrino para con mi estoque y mi daga ropera, también llamada vizcaína, batirme hasta la última gota de mi sangre, pues no hallo motivo más alto ni causa más noble, y si mis años ya no acompañan, el hervor sanguíneo que me produce me hace resurgir cual Ave Fénix y he de decir que mientras velo armas, siento que miles de años me contemplan desde tierras ignotas y desde ellas, sus reinas, la una, desde el Asia Central, sutil, delicada y femenina, que se desnuda en suaves capas para entregar lo mejor de sí, y la otra, desde el altiplano andino, mujer rotunda, dura y esforzada pero voluptuosa a la vez, esperan que de mí, de lo mejor, sí, pero también Atahualpa y Atila y más de diez mil guerreros, que de poder daban muestras me azuzan y espolean y todos, desde donde se hallen, esperan que los defienda como merecen, pues ni más ni menos que nuestra supervivencia como seres pensantes, depende de ello.

Solo imaginar cómo se entremezclan en maravillosa y untuosa masa con el huevo para regalar al mundo la nunca bien ponderada tortilla de patatas con cebolla me llena de gozo, y note el avispado lector como su propio nombre permanece inalterado en inequívoca señal de que la esencia permanece, mientras que el suculento aditamento que la ennoblece hasta niveles divinos, es nombrado en platónico singular, reseñando que uno es el todo, según marcan los cánones de San Agustín de Hipona, señal de la importancia trascendental de esta discusión, ya que muestra siglos de dialéctica controversia, y mientras refrío en mi sartén San Ignacio la pura esencia del Asia Central y el Andino Altiplano, escuchando por supuesto el “Ave María” a ocho voces, en atávica y perfecta simbiosis los sutiles matices aromáticos que definen a la patata y a la cebolla se enroscan, se fusionan, se expanden y me rodean como las sirenas hubieron de rodear a Ulises para, finalmente y en maravillosa comunión, recibir al huevo, símbolo masculino y metáfora de la fecundación y de la pervivencia.

La imperdonable sosez de una tortilla sin cebolla nos retrotrae al Paleolítico superior, a épocas oscuras de la Humanidad y a barbarie extrema. Pensar en una tortilla sin cebolla y ver a un troglodita mugriento chupando raíces es todo uno, amén que dadas las excepcionales propiedades pro hemoglobínicas de la cebolla, la gente que no la consume y a no dudar, sufre en silencio de hemorroides, dato escatológico que ustedes no han solicitado, pero que yo amablemente facilito por mor de la inteligibilidad de este artículo y de mostrar al mundo de una vez por todas el porqué de las malas formas de las personas que abjuran de la tortilla de patatas con cebolla, personas que no son tal, pues una persona que le da la espalda a la excelencia, no debe ser ya considerada miembro de la raza humana, así que la próxima vez que alguien comente en su presencia que la tortilla de patatas la prefiere sin cebolla, huya precipitadamente y no vuelva la vista atrás.

5 Comments

5 Comments

  1. Diego

    14/05/2019 at 11:38

    No señor. La cebolla es una excusa usada por quien no mantiene jugosa una tortilla. Por algo nos hace llorar.

    Y lo demás es prosa, de la buena. Pero no dejen ustedes engañarse por el verbo fácil del autor.

  2. IGWT

    14/05/2019 at 11:38

    ¿Y pimiento? ¿Se le puede echar pimiento a la tortilla de patatas o hemos de segregarnos en tres Españas?

  3. Perikorro

    14/05/2019 at 12:25

    Parece mentira que a estas alturas de la vida aun siga siendo necesario un artículo como este. La tortilla de patata lleva cebolla se pongan como se pongan los negacionistas. Y sí, se le puede añadir pimiento, ajo o lo que se quiera pero entonces deberá acompañar a su denominación el correspondiente apellido: «tortilla con pimientos», «tortilla paisana», etc. Pero cuando decimos simplemente «tortilla de patata» estamos diciendo tortilla con huevo, patata y cebolla. Su poquita de sal y hecha con aceite (de oliva a ser posible). Si alguien quiere la variante sin cebolla (que no deja de ser un invento para que los menores más pejilgueras no se quejen) entonces hablaremos de «tortilla de patata sin cebolla».

    Llamemos a las cosas por su nombre y tengamos los conceptos claros. Que se puede perder la identidad pero no el gusto ni las buenas costumbres.

  4. GAMPER

    14/05/2019 at 13:01

    Si es lo que vengo diciendo desde tiempos inmemorables en los antiguos blogs, la tortilla de patatas siempre con cebolla.

    Bien Tomás, 👏👏👏…

  5. Zapalo@hotmail.es

    16/05/2019 at 06:14

    Si lo decis vosotros. Tortilla de patatas «CON CEBOLLA». Y si escribes tortilla de patatas, que pone? Pues tortilla de patatas, ni mas ni menos. Todo lo demas opcional. Y hay dos clases, la secorra y ladrillera del ebro pabajo y la jugosa y con huevos norteño.

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