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Barcelona

El Barça cumple el trámite

La primera media hora fue un monólogo de ocasiones frustradas de Jorge Molina. Por ahí se le ha escapado buena parte de la Champions al Getafe.

El de hoy fue un partido de los que no apetece jugar. Al menos desde la perspectiva barcelonista. Después de la humillante eliminación en Champions League ante el Liverpool, el Barça estaba de regreso delante de su gente. Más que un estadio de fútbol, el Camp Nou parecía la sala de un juzgado el día en el que se dicta una sentencia. En el banquillo no cabían más acusados: futbolistas, entrenador, directiva… A pesar del agravante de lo reiterativo, no hubo mayor condena que el silencio. Escrupuloso. Roto cada vez que Coutinho entró en juego con la pelota. Pero no mucho más. El luto todavía sigue presente entre los aficionados culés.

En el último partido de la temporada en el Camp Nou hubo poco más de media entrada. La cara de Leo Messi atravesando el pasillo de jugadores del Getafe expresaba el sentir de ese vestuario tocado del que habló Ernesto Valverde en la rueda de prensa previa al choque. Del encuentro decir que la primera media hora fue un monólogo de ocasiones frustradas de Jorge Molina. Al delantero valenciano hasta le anuló un gol el VAR por claro fuera de juego. Si había un momento para asaltar el Camp Nou, era este. Hay cosas que nunca cambiarán, por muy hundido que esté el equipo rival, perdonar en esta clase de escenarios es letal. A falta de cinco minutos para el descanso, Arturo Vidal se echó al suelo para empujar a la red un balón botado por Messi y rematado con la testa por Piqué. El chileno, uno de los pocos que dieron la cara en Anfield, celebró el tanto con una sonrisa en el rostro. Fue el único de entre todos los que fueron a abrazarle.

La segunda mitad arrancó con una jugada fantástica de Messi que levantó al escaso público que se dio cita en el Camp Nou. Era obvio, pero nunca está de más recordarlo: el barcelonismo está con el diez argentino. ¿Cómo no estarlo? Mientras tanto, el encuentro dio un giro de 180 grados con respecto a la primera parte. El Barça gozó de varias ocasiones para lograr el segundo tanto. Sin embargo, los futbolistas culés se encontraron con un muro llamado David Soria. El primer movimiento que realizó Valverde fue la sustitución de Rakitic por Aleñá. Sorprendentemente, la respuesta del Camp Nou con el croata fue positiva. El dolor por la remontada del Liverpool es más profundo que una foto en la Feria de Abril.

El segundo cambio de Valverde supuso el debut oficial de Abel Ruiz con el primer equipo azulgrana. Para quien no le conozca, Ruiz es el máximo goleador histórico de la Selección española sub 17. A diferencia del 99,9 por ciento de aficionados culés, seguro que este día lo recordará siempre. El sustituido fue Coutinho, al parecer tocado. El brasileño abandonó el campo entre pitos y aplausos. Probablemente esta fuese su última participación en el Camp Nou, aunque lo mismo se puede decir de otros tantos titulares con el futuro incierto. Hablamos de los Cillessen, Umtiti, Rakitic o Malcom. La victoria local aporta poco o nada a los culés. Todo lo contrario que al Getafe, que ya no depende de sí mismo para entrar en Champions. Molina tuvo una ocasión de lujo en los últimos instantes. La erró e inmediatamente después anotó Messi. El argentino tiene la Bota de Oro asegurada, pero seguro que no le consuela porque no es la Copa “linda y bonita” que deseaba. Él y todo el barcelonismo.

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