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Absolut. Foto: Salva Maroto
Absolut. Foto: Salva Maroto

Turf

El turf en la sangre

En el Premio Manuel Delgado Sánchez-Arjona, la carrera reservada a los machos nacionales, vimos el triunfo del magnífico Absolut, estupendamente presentado por ese trabajador infatigable que es Jorge Rodríguez.

Las carreras de caballos son un espectáculo especial y diferente por multitud de razones. Hay que recordar que, aunque actualmente el turf se basa en las apuestas del público y el ego de los propietarios, en sus orígenes la finalidad de este maravilloso deporte era lograr una mejora en la raza de los Pura Sangre Ingleses, los caballos más veloces del mundo, los Formula 1 de los equinos. Para ello se hacia la selección de la manera más lógica y natural posible, la pista de carreras, y de ahí que muchas de las pruebas más importantes del calendario mundial estén vetadas a los caballos castrados.

Pero al margen de mejoras de la raza, cualquier aficionado está de acuerdo en que la cría de los caballos es uno de los aspectos más bonitos de todo lo que engloba el mundo del turf. Pues bien, hoy se celebraba en el Hipódromo de la Zarzuela la fiesta de la cría nacional con la disputa de las Copas de Criadores, pruebas reservadas a los potros de dos años nacidos en España. Y así en el Premio Manuel Delgado Sánchez-Arjona, la carrera reservada a los machos nacionales, vimos el triunfo del magnífico Absolut, estupendamente presentado por ese trabajador infatigable que es su preparador Jorge Rodríguez.

Pero el triunfo de este caballo es algo más que una simple victoria, es el ejemplo de que las carreras de caballos son mucho más que la posibilidad de lograr un boleto premiado, porque en este potro se condensa la mejor tradición del turf. Por un lado su propietario Federico Riopérez es también su criador, ya que Absolut vino al mundo en su maravillosa Yeguada Cantogordo, situada en las estribaciones de la Sierra de Gredos. Porque ganar está muy bien, pero una victoria de verdad es cuando se aúna la faceta de criador y propietario, como en el caso de Riopérez con Absolut, premio a una afición (devoción) y a una manera de entender el deporte y casi la vida, donde se respetan una serie de códigos y se tiene confianza en un trabajo cocinado a fuego lento, siendo consciente de que los frutos se obtienen tras varios años de sinsabores, disgustos y preocupaciones.

Además, se da la circunstancia de que Federico Riopérez es también el máximo responsable de la Asociación de Criadores de Caballos de Carreras, entidad a la que ha sabido potenciar y modernizar, siendo actualmente uno de los pilares del funcionamiento del turf en España. Pocas personas se pueden merecer más que él esta victoria. Por que esto es lo que se denomina llevar el turf en la sangre. Felicidades, Don Federico.

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