¡Síguenos!

La pizarra

El Real Madrid mejora sin balón

Frente a la Real, el equipo se sintió más cómodo cuando todos jugaron de cara a la jugada y al balón, y se aplicaron a la presión, en vez de estar de espaldas a la pelota y presionados.

Todo aquel que haya visto jugar a la Real este año, y más fuera de casa, sabe que fundamentalmente el equipo donostiarra vive de la presión, una presión muy alta que el equipo realiza de forma muy agresiva, pero sobre todo muy coral. Lo más sorprendente, y le da mayor mérito, es que la haga con un grupo de futbolistas tremendamente dotados técnicamente, con lo que se consigue que, una vez roban, la pelota salga siempre jugada limpia, con naturalidad y con peligro y si llega a los pies de Odegaard y Oyarzábal.

Contra la Real, el Madrid saltó al campo muy relajado, sorprendido durante media hora por esa conocida presión alta, para la que Zizou parecía no había preparado una respuesta táctica. El 4-2-3-1 muy móvil de los visitantes colocados en un bloque muy alto, ahogaba la salida desde atrás de los blancos, incapaces de articular un posicionamiento escalonado para saltar esa presión. Además, Ramos añadió su ya clásico error defensivo, lo que puso al Madrid por detrás del marcador.

Fueron treinta minutos en los que cada jugador blanco intentó salir jugando sin un plan aparente. Mendy y Carvajal se equivocaban con la altura y dejaban sin línea de pase por fuera a Ramos y Varane, obligándoles a jugar mucho por dentro, donde Casemiro y Valverde naufragaban de forma lastimosa sin entender nunca cuál era su posición para ayudar en la salida. Casemiro nunca logró girarse tras recibir, lo que comprometía una y otra vez a los centrales en un curso de dejación de funciones. En esos minutos, sólo Modric sacó a relucir su tremenda calidad para saltar líneas de presión de forma individual, lo que dio algo de oxígeno al juego blanco.

Poco a poco la Real se fue haciendo no solo con el control del partido, sino con el dominio del medio campo. Eso, que podría parecer malo para el Madrid y más en el Bernabéu, fue lo que le hizo crecer. Los de Alguacil comenzaron a triangular en campo madridista con un Odegaard muy móvil y con Merino y Oyarzabal muy acertados, y se produjo entonces un cambio de roles. Los de Zidane pasaron a ser los que robaban y contragolpeaban; apareció el Madrid sin balón, y en esa situación los blancos, sobre todo su medio campo y laterales, parecieron sentirse más cómodos. Todos jugaban de cara a la jugada y al balón, y se aplicaban a la presión, en vez de estar de espaldas a la pelota y presionados.

Tras el empate en una jugada balón parado, el Madrid sufrió un momento de efervescencia, esos minutos típicos del Bernabéu donde el equipo le pone más corazón que talento, pero que asusta, agobia y confunde al contrario. La Real, que lo estaba haciendo todo bien, y se iba al descanso 1-1 y con la sensación de que lo que tenía en la mano se le había escapado.

La segunda parte fue muy distinta, Modric se juntó a Casemiro para ayudar en la salida, pero sin tiempo para colocarse Valverde hizo el 2-1. Ahí los donostiarras dudaron, dejaron de ir igual a la presión y sin la misma fe. Les empezó a faltar el aire para el ida y vuelta, Odegaard desapareció y el Madrid, con un Hazard inspiradísimo, se hizo dueño del partido y del resultado.

Los de Zidane ganaron bien, pero el equipo a dejar ciertas dudas tanto individuales como colectivas. El inicio señaló y mucho al entrendor y su planteamiento, sobre todo a la respuesta táctica para solventar la presión donostiarra, una presión que no era una novedad en los de Alguacil, sino su característica más evidente este año. También, y como siempre, se puede cuestionar su uso de los cambios, algo que parece solo utiliza como medio para dar descansos a sus jugadores, no para corregir problemas del juego, que los hubo y graves. Si los cambios son solo métodos de descanso y las rotaciones se realizan en el once inicial, parece claro que jugadores como Jovic, Militao, James, Vinicius e Isco lo van a pasar muy mal este año.

Al francés le debería preocupar también que su Madrid tuviese dos caras, porque en el sistema inicial, en el que se suponía que iba a tener la pelota, el equipo estuvo muy incómodo, superado y sin más respuesta que el carácter.  Pareció mucho más cómodo en todo lo que hizo sin ser el dueño del balón, aunque parece más diseñado para tenerlo que para que para vivir sin él.

 


CALIFICACIONES


Courtois: Vendido por el error de Ramos en el gol de Willian José, realmente no se vio muy exigido aunque sí solventó con tres muy buenas paradas lo que le llegó.

Carvajal: Uno de los beneficiados por esas dos caras del Madrid. En la primera estuvo parte torpe y descolocado, no supo ubicarse para ayudar en la salida del balón cuando Oyárzabal le presionaba. Mucho mejor cuando fue él quien presionó al donostiarra. Le puso ganas y coraje, pero está reñido con el balón y en ataque apenas sí aportó.

Varane: Con diferencia el mejor de la defensa y eso que se las tuvo que ver con un acertadísimo Willian José, un jugador agresivo y que domina el juego de espaldas. Eso sí, tuvo muchísimos problemas para salir jugando desde atrás, no encontró líneas de pase con Carvajal y no dispuso de la ayuda de Casemiro. Dejó patente su velocidad en un par de acciones defensivas.

Ramos: A los dos minutos ya había cometido su cada día más inevitable error por displicente, lo que le costó al Madrid comenzar perdiendo. Defensivamente estuvo correcto aunque le sobró alguna falta, porque sin ese recurso empieza a ser muy vulnerable. Con el balón no jugó con la jerarquía que acostumbra, embarullando mucho su relación con Mendy, con el que no se entiende. Forzó triangulaciones en campo propio que complicaron la vida del lateral, que no es ni de lejos Marcelo en cuanto a calidad técnica.

Mendy: Volvió a dar muestras de que en defensa es un jugador muy solvente y más si se encuentra ante un futbolista como Portu, al que superaba enormemente en el aspecto físico, sobre todo en el cuerpo a cuerpo. En ataque la historia cambia. En la primera parte, y como le pasó a Carvajal, no supo leer la altura a la que jugar. Además, y pese a aparecer mucho en zonas de ataque, su toma de decisiones es muy limitada.

Modric: Hoy fue posiblemente el jugador más regular del equipo, el único que supo salir de la presión de la Real en la primera media hora gracias a su gran calidad individual. En la segunda parte comenzó más cerca de Casemiro, pero el devenir del partido le llevó a terminar casi de media punta, participando con acierto en casi todas las jugadas de ataque.

Casemiro: Flojo en defensa, nunca supo leer la posición de Odegaard a su espalda, y flojísimo en labores de circulación del balón. Se le notó físicamente más pesado en alguna jugada donde tuvo que hacer un balance defensivo rápido. La ausencia de Kroos a su lado le desnuda en algunas labores, mostrándose muy mediocre en la organización del juego.

Valverde: De menos a más, fue otro de los que salió ganando con el cambio de rol que tuvo el partido. Mucho mejor presionando que presionado, dejó un par de arranques a lo Stielike, rompiendo por fuerza desde dentro y llegando al área con potencia y peligro. Le faltó jerarquía posicional y con el balón en la primera media hora.

Rodrygo: Parece claro que Zidane le reserva para el Bernabéu, donde se supone puede brillar más su fútbol. Esta vez le tocó lidiar con un veterano como Monreal, y se lo comió. El brasileño dejó tres o cuatro acciones donde mostró con claridad su calidad técnica, pero físicamente perdió cada duelo que disputó. Apunta cosas interesantes, pero sin duda es mucho más futuro que presente hasta que gane cuerpo.

Benzema: Pasó media hora desconectado del equipo, pero en cuanto el Madrid logró enlazar pases volvió a brillar. Su estado de madurez y de forma es espectacular, además su sociedad con Hazard empieza a tener peso.

Hazard: Si Modric fue el más regular, el belga fue sin duda el más importante. Hazard mostró todo lo que es como jugador, dominó su banda, apareció tanto por dentro como por fuera, y dejó claro que con el balón en los pies hay pocos como él; reciba donde reciba, daña al rival. Hazard entiende muy bien el fútbol, sabe leer los partidos y, especialmente, las defensas, a las que busca siempre el lado débil.

Bale: Jugó 30 minutos sustituyendo a Rodrygo y todo lo que hizo lo hizo con nivel top, posiblemente su mejor media hora en muchísimo tiempo.

Kroos: Entró por Valverde. Jugó 14 minutos y apenas tocó el balón.

Isco: Jugó siete minutos anecdóticos.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en La pizarra

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies