¡Síguenos!
Navidad cine

Cine

Una Navidad de cine

Este año, me ha tocado elegir las mejores películas para pasar estos días navideños enterrados en una manta sacando las manos únicamente para coger la taza estampada con la cara del Grinch y darle pequeños sorbitos al chocolate caliente.

Que conste en acta que estamos en la mejor época del año. No me juzguen por escuchar All I want for Christmas is you desde que estrenamos diciembre. Con el gen de la Navidad se nace, aunque con un duro entrenamiento a base de villancicos, turrones y paseos por la Plaza Mayor es posible que uno le coja el gusto cuando ya la edad nos castiga con la pérdida de la inocencia. Metámonos en faena —me imagino que estarán leyendo esto ataviados con un gorrito rojo o con un jersey de renos— y despleguemos todo nuestro espíritu navideño como si no fuese a haber un mañana.

Este año, me ha tocado elegir las mejores películas para pasar estos días enterrados en una manta sacando las manos únicamente para coger la taza estampada con la cara del Grinch y darle pequeños sorbitos al chocolate caliente. Quiero decir, en primer lugar, que la elección corresponde a criterios emocionales y absolutamente subjetivos. Descarten los criterios cinematográficos porque no he venido aquí a hablar de técnica. En segundo lugar, se me hace imposible poder ordenarlas, aunque es cierto que la primera en la lista es la primera que se me viene a la cabeza si tengo que ilustrar mi Navidad con una película. Yo siempre recordaré a Macaulay Culkin por sus mejillas rosaditas y por sus trampas caseras. Sus pecados no me interesan, estamos en Navidad. Y ahora, reunámonos debajo del muérdago, porque quiero creer que la Navidad siempre empieza con una unión de labios similar a la de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman.


Solo en casa


Diez años tenía el bueno de Macaulay Culkin cuando, de manera sobresaliente, nos hizo creer que sufrir un abandono familiar en plena Navidad podría llegar a ser una de las mejores experiencias de nuestra vida. Yo soy hija única y siempre he disfrutado de una atención personalizada e inevitable, pero me imagino que ser el último mono de feria en una familia numerosa provoca ira homicida. John Hughes y Chris Columbus se aferraron a ese sentimiento para crear esta comedia familiar navideña que ya es historia del cine. Kevin es un pequeño Ulises. Olvidado por su familia en casa al irse de vacaciones a París, el marginado de los McCallister tendrá que ingeniárselas para evitar que un par de ladrones de medio palo asalten su casa. Este es el argumento de una película divertidísima donde Kevin salva los muebles —disculpen la literalidad del asunto— creando una infernal gincana que golpea, lesiona, electrocuta y a fin de cuentas, provoca mucho dolor a dos torpes rateros interpretados maravillosamente por Daniel Stern y Joe Pesci. Imperdible si pretendemos acordarnos de nuestra más tierna infancia.


Love Actually


 

¿Estamos ante la mejor comedia romántica navideña de nuestras vidas? Estamos ante la mejor comedia romántica navideña de nuestras vidas. Ya sea porque se nos ha ocurrido ir a pasar frío a la puerta de nuestro amor platónico y desplegar unos ridículos carteles pensando que así caería repentinamente en nuestros brazos, o simplemente porque somos unos románticos empedernidos, Love Actually debe ocupar un lugar especial en nuestro corazón. Me río yo de San Valentín, un invento comercial y ridículo. Bajo la batuta de Craig Armstrong, Love Actually transcurre a través de canciones como All I want for Christmas is you de Mariah Carey, All you need is love de The Beatles y Love is all around de Wet Wet Wet. ¿Qué más se puede pedir? Love Actually no es una amalgama de situaciones pastelosas e insufribles, sino que trata de ilustrar diferentes tipos de amor. La delicadeza que hay en cada una de las diez historias nos deja detalles inolvidables y además, es sumamente placentero viajar con los personajes y comprobar como sus vidas se entrelazan. Una película de la que enamorarse.


El Grinch


 

Jim Carrey y Ron Howard tratando de robar la Navidad enfundados en un traje verde maloliente y con cara de pocos amigos es algo que nos merecíamos ver. Junto con el Scrooge de Dickens, el Grinch es nuestro hater navideño preferido. La propuesta es sencilla, pero no por ello menos atractiva. Un monstruo verde, peludo, y malhumorado vive aislado junto a su perro Max en la cima de una montaña odiando su propia existencia y sobre todo, odiando la Navidad. Sin embargo, la aparición en su vida de la pequeña Cindy torcerá sus retorcidos planes y le empujará hacia un final feliz. La singularidad de la película y sobre todo, lo que más se disfruta, es el arco de transformación de nuestro querido villano. Hay humor, hay comedia, aunque es cierto que al ser una película infantil las bromas son bastante blancas y facilonas. Pero también pasamos por temas como la familia, el amor, la inseguridad o la convivencia. Me tomo el Grinch como una película donde se planta cara a la huida y se fomenta la empatía. Una obra que nos deja una poderosa lección: hay cosas de las que, simplemente, no podemos escapar.


Pesadilla antes de Navidad


 

La primera vez que vi Pesadilla antes de Navidad no sabía si de repente me había teletransportado desde diciembre a octubre. De Nochebuena a Halloween, para ser más exactos. Desde el momento en que Pesadilla antes de Navidad se estrenó en 1993, la película pasó a formar parte del ideario navideño de cualquier cinéfilo. Tratándose de Burton, la mezcla entre los adornos de Navidad y el imaginario gótico y romántico era una obligación. Burton nos presenta a Jack Skellington, su particular héroe en este cuento, un esquelético “alcalde” del pueblo de Halloween. Jack es en realidad un marginado al que le surgen muchas dudas existenciales a raíz de la visita de Santa Claus a la ciudad. Skellington traerá de resolver sus problemas con la ayuda de Sally y del resto de los habitantes del lugar, pero en este proceso se rebela contra las reglas impuestas por el orden establecido y decide tomarse la justicia por su mano: Jack quiere los privilegios que ostenta Santa Claus. Todos y cada uno de los personajes creados por Burton y Selick merecen atención particular. Pesadilla antes de Navidad es un clásico indiscutible del cine de animación, una maravilla audiovisual.


Un padre en apuros


Un sinfín de tópicos que me encantan. No le pidan mucho más, es entretenida, es divertida y una de las mejores actuaciones de Arnold Schwarzenegger fuera de la acción. Otro clásico familiar que a los que son padres les recordará aquella carrera que se tuvieron que dar a última hora en busca del ansiado Turboman de turno para evitar un trauma infantil. La película es bastante simple, pero encierra una dura crítica al consumismo y a las empresas jugueteras. “Estamos en manos de poderosos carteles de juguetes, un puñado de peces gordos que utilizan a los currantes como usted y como yo, se gastan millones de dolares en publicidad y van lanzando mensajes subliminales para chupar la mente a nuestros hijos, y se lo que me digo porque asistí un año a la universidad y estudie psicología, así que estoy enterado se lo que esta pasando y así consiguen que un crío se sienta como basura, si tu su padre que trabajas 24 horas repartiendo correo para poderle pasar la pension a una mujer que se ha acostado con todo el personal de correos menos conmigo, y cuando tienes el juguete se rompe y no lo puedes arreglar porque es de plástico barato, ¿sabe que quisiera hacer? Quisiera subir a esa oficina, agarrar a uno de ellos y apretarle el cuello hasta que se les salten los ojos”. Feliz Navidad.


¡Vaya Santa Claus!


Una historia menos notable, pero también la considero una película imprescindible en estas fechas si abro el baúl de los recuerdos. Un cuento de Navidad familiar donde Tim Allen — en principio el papel estaba pensando para Bill Murray— despliega sus pocas virtudes encarnando al mismísimo Santa. Comedia familiar divertida y entretenida que alguna cadena pública nos regalará en los próximos días. El argumento es bastante predecible y salvando las risas que provocará en los más pequeños de la casa, la huella que nos deja ¡Vaya Santa Claus! es más sentimental que tangible. Junto a Allen destacan el eterno secundario Judge Reinhold y un pequeño y adorable Eric Lloyd. No tengan demasiadas expectativas y la disfrutarán muchísimo mas. He aquí mi consejo navideño.


La gran familia


De tosas las películas que he enumerado en esta lista, La gran familia es la única con la que se me saltan las lágrimas. Posiblemente la pérdida de Chencho sea un momento insuperable de mi infancia. Pero también recuerdo con mucho cariño cómo mi padre se emociona cada vez que la ve. Nunca tenemos que olvidarnos de nuestros orígenes o estaremos traicionando a nuestra familia y a nosotros mismos.  La gran familia fue una de las comedias más exitosas de los sesenta. En ella acompañamos a una familia española muy numerosa de clase media en sus andanzas por los primeros años de apertura franquista. Grandes dosis de ternura, clasicismo, historia (aunque con alguna trampa) que harán las delicias de los más nostálgicos de la casa. Quizá lo más interesante de la película es observar el vuelco de valores que se ha producido entre las familias de entonces y las de ahora. Para mí, es un clásico imperecedero que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida. Y con niños, porque no me sorprendería nada que se quedasen pegados a la pantalla observando situaciones que ahora les resultarán extrañas. Al menos, dejarán a un lado la Play por unas horas.


¡Qué bello es vivir!


Seguimos con los clásicos, pero esta vez paso a hablar de una leyenda. Qué bello es vivir (It’s a Wonderful Life, 1946) es un cuento de hadas, una fábula encantada y un mensaje de bondad que espero que puedan disfrutar en alguna cadena en estas fiestas. Es una película que reconforta, que te abraza y te da calor en un mundo donde a veces el frío no es una cuestión de temperatura, sino de carácter, de acciones, de falta de humanidad y solidaridad. ¿Qué es lo que hace tan maravillosa a Qué bello es vivir? Simplemente hacernos reflexionar sobre cómo sería la vida de la gente que nos rodea si nosotros no hubiésemos existido. James Stewart contempla cómo hubiera sido la vida de los suyos si él no hubiera aparecido, acompañado por un ángel entrañable que pretende conseguir sus alas. Con la II Guerra Mundial recién terminada, Qué bello es vivir transmite un mensaje de esperanza necesario para reconstruir el mundo en aquellos años, e imprescindible estos días para no volver a cometer los errores del pasado.


Polar Express 


Esta adaptación del cuento norteamericano que comparte el mismo nombre no suele tener demasiados fans entre los eruditos del cine, pero para mí, una Navidad sin Polar Express no es una Navidad completa. Zemeckis nos regala algunas de las mejores secuencias del género, un guión regular que no pretende hacer saltos mortales, una película para niños a lo grande. En el año 2004 fue inusualmente novedosa y espectacular, aunque no consiguiese cubrir sus 150 millones de dólares de presupuesto en USA. Polar Express es un viaje en tren a los cuentos infantiles de antaño, donde la descripción de los personajes y escenarios suponía horas y horas de disfrute. Es cierto que la tecnología le resta encanto, pero es precisamente esa tecnología lo que convierte a la película en un verdadero sueño para los más pequeños. Y para mí.


Eduardo Manostijeras


Quiero cerrar esta lista de mis películas favoritas para ver en Navidad con una obra maestra del cine moderno. Cuando se estrenó Eduardo Manostijeras, la crítica la recibió con asombro, sus rarezas no estaban bien vistas. Sin embargo, con el paso del tiempo, no solo es considerada como una de las mejores películas en la filmografía de Tim Burton, sino que ha entrado con honores en la historia del séptimo arte. Deliciosamente conmovedora, auténtica, rozando el éxtasis emocional por momentos y por muy extraña que pueda parecer, a mí me resulta también sumamente cómica. Una de las raíces más fuertes del género de ficción y fantasía. Es una película mágica que dejará marca en nuestra memoria para siempre.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

1 Comment

1 Comment

  1. Felix

    25/12/2018 at 20:34

    Me estoy haciendo viejo, querida Irene. Viejo, gruñon y cínico. Solo así entiendo que me falte Placido, de Berlanga. Gracias por la selección. Feliz Navidad para todos.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Cine

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies