¡Síguenos!
Teatro Romano de Mérida I CORDON PRESS

Teatro

Una noche en el Festival de Teatro Clásico de Mérida

Es imposible no retrotraerse a la Historia Antigua, no entrever entre las columnas de estilo corinto a Platón, Pericles, Julio César u Octavio Augusto.

Dicen que no son las mejores fechas para ir a Mérida. Cuarenta grados, aunque una sensación térmica de 200, pueden ser lo bastante disuasorios como para no acudir a Emérita Augusta. Aunque existe un reclamo que trasciende las altas temperaturas en una ciudad que parece un paraje del ‘Far West’ en agosto: el Festival Internacional de Teatro Clásico.

Lo clásico nunca muere. Ni siquiera hoy, cuando las cosas caducan de un día para otro y las atrocidades o las hazañas perecen engullidos en la avalancha informativa diaria. Incluso en estas circunstancias, con la esclavitud, las polis y la filosofía abolidas y el ágora y la democracia directa politizadas, una obra clásica puede estar de total actualidad.  Y con esa intención puse rumbo a Mérida, bajo 40 grados y en un tren movido por gasolina que hace el mismo ruido que un dragón al que despiertan de la siesta y del que nunca sabes si te llevará a tu destino. Esta vez lo hizo, aunque el tren extremeño es una aventura digna exclusivamente de los más valientes del reino.

La obra a visualizar fue ‘La comedia del fantasma’, escrita por Plauto hace varios siglos. Una parodia sobre la oligarquía romana, el dinero y la esclavitud. En este caso, la adaptación ha corrido a cargo del dramaturgo Miguel Murillo, ganador del Premio de Teatro Lope de Vega y que recientemente ha publicado en la editorial La Moderna su versión de Edipo Rey de Sófocles. 

La afluencia de público ha sido total (más de 3.000 personas). En mi caso había adquirido la entrada en la cávea media, pensando que estaría en la altura media del escenario. En el hotel me advirtieron de que me cederían un cojín «bastante finito» para aguantar sobre la piedra del teatro, que ha estado chupando calor todo el día y a la noche aún lo retiene. Precisamente, las altas temperaturas son las responsables de que las obras se celebren a las 11 de la noche.

A la llegada al teatro romano de Mérida observé que había diferentes entradas por las que acceder al mismo. El trajín de gente era constante. Pregunté a un acomodador que por dónde se entraba a la cávea media y me respondió que por cualquiera que tuviera un número y una letra. Accedo por la primera entrada de estas características y doy a parar a la zona del escenario más altas, más cerca de Zeus que de la zona del escenario. «Pero si esto es la cávea media, ¿cuál es la alta? ¿El carro de Hermes?».  

Además, allí no había rastro de cojines delgados ni gordos, ni siquiera de algo que se pudiera llamar asientos. Ante mí solo se extendía la cruel y áspera roca, desigual, incómoda, grisácea, sin viscolátex. «Debo estar equivocado». Y marché rumbo a otra puerta. Encontré otra con número y letra. Pregunté a otro acomodador si esa era la cávea media y me dijo que sí. Dentro, más de lo mismo: piedras, rocas, la anarquía geológica. Para terminar de cerciorarme pregunté a otro espectador que me confirmó que esa era la cávea media. Me rendí. Depuse mis esfuerzos por cambiar la situación y traté de amoldar mi trasero lo mejor posible al punzante y sinuoso terreno.

No lo voy a negar. Terminé el espectáculo con dolor de culo, pero viví una noche mágica. Por unos instantes me sentí como un romano. Por encima de nosotros, las estrellas, y por debajo un escenario de la Antigua Roma, perfectamente conservado y presidido por Ceres, la diosa de la agricultura, cuya estatua es la mejor conservada. Es imposible no retrotraerse a la Historia Antigua, no entrever entre las columnas de estilo corinto a Platón, Pericles, Julio César u Octavio Augusto.

La iluminación está cuidada al dedillo y el juego de músicas, ayudado por la buena acústica del entorno, conceden al conjunto una majestuosidad añadida. La obra de Plauto que se representó está adaptada a los tiempos modernos y constituye una crítica feroz a la actitud usurera de los bancos, la corrupción política y la falta de libertad de los esclavos.  Uno de los personajes principales es Barcenom de Génova, un codicioso romano que todo lo soluciona con sobres. También merece especial mención Teoprópides, prócer de la ciudad, que hace cargar a su esclavo todo el día con su fortuna y cuyo único objetivo vital es que esta pese cada vez más. Su hijo, Filólaques, es un pánfilo y un auténtico nini que está enamorado de la hija de sus vecinos, que acaban de ser desahuciados.  Pero el alma de la obra es el esclavo Trainión, interpretado de manera excelsa por Ángel Ruiz. Esta pobre criatura del señor está enamorada de otra esclava con la que quiere «retozar». Sin embargo, mientras que ella tiene claro que ansía la libertad, él no está seguro de saber vivir sin que le digan lo que tiene que hacer.

La obra está repleta de divertidos gags que hacen referencia a la idiosincrasia extremeña y a la más vigente actualidad política. Hasta uno de los personajes hizo un máster en apertura de cofres en la Universidad Rey Juan Carlum. La obra tiene una primera hora magistral que pasa volando y cuarenta y cinco minutos restantes que se hacen algo más pesados. Quizá le sobraría alguna escena musical, pero no cabe duda de que la adaptación que Murillo hace de la obra de Plauto es, a la par que entretenida, muy ilustrativa.

Es tal la pasión que ponen los intérpretes en la obra, la influencia que ejerce el viejo escenario romano y el silencio de más de 3.000 personas que pareciera que Venus nos hubiera hechizado a todos. A mí hasta se me olvidaron los pinchazos en el culo y que estaba sentado en la zona antiguamente reservada para esclavos y pobres, dos figuras que, por cierto, todavía existen y el teatro clásico está ahí para recordárnoslo. 

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Teatro

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies