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Foto de Carmelo Rubio RFEF

Selección

Una tarde placentera

Lucho todavía tiene que ganarse el corazón de los aficionados y sabe que para ello ciertos pesos pesados deben guiñarle un ojo al pasar por su lado.

El primer entrenamiento de la era Luis Enrique transcurrió como esas consultas médicas a las que acudimos por primera vez. Sabedores de que no sufriremos dolor alguno, ni seremos juzgados por nuestros excesos a las primeras de cambio antes de que se conozcan de memoria nuestro historial, la tranquilidad nos hace ser más valientes, e incluso, mucho más divertidos. Si no han bromeado nunca con su médico, les falta algo muy transgresor que probar en la vida. Luis Enrique se chocó a propósito con Sergio Ramos hace unas horas, en el primer encuentro entre ambos desde que el asturiano fuese nombrado nuevo seleccionador, bromeó con el sevillano y salió vivo del experimento. El primer paso está dado con éxito.

Todavía hay mucho tiempo por delante antes de que comiencen los tactos rectales. A Luis Enrique se le vio relajado, cosa que a partir de ahora, no será tan habitual. Dicharachero, muy activo de cara a la galería que aclamaba casi al borde del llanto a Sergio Ramos, Isco o Saúl. Lucho todavía tiene que ganarse el corazón de los aficionados y sabe que para ello, ciertos pesos pesados deben guiñarle un ojo al pasar por su lado. Empezar con el pie derecho y ganarse ciertas confianzas y privilegios puede ser incluso más importante que los primeros resultados. Lucho lo sabe, y por eso, tras unas gafas de sol que recuerdan al anterior entrenador y entre reflexión y reflexión, al asturiano se le escapaba una mueca cómplice con Busquets, De Gea o Asensio.

 

 

 

Procedo a contarles cómo lo he vivido desde la grada. Se nota mucho que los niños todavía andan sueltos. Y qué alegría, porque son los únicos que no interrumpen constantemente la paz mental de una con arranques y ataques de entrenador de turno cada cinco minutos. En cuanto a compañeros de gremio, había bastante movimiento, lógico. La opción de que Sergio Ramos le cantase a Luis Enrique entre palmas que su padre tiene orígenes nigerianos no era descabellada. Pero no, lamento desilusionarles. El mejor momento de la tarde llegó cuando un grito desgarrador atravesó la atmósfera, cogió fuerza y voló hacia Luis Enrique como un cuchillo hacia una ruleta rusa: ¡Jordi Alba, titular! Esto es como los mensajes que les mandamos a nuestros ex en una noche de borrachera, innecesarios, pero qué poderosos nos hacen sentir hasta que nos damos cuenta de que hemos hecho el ridículo.

No hacía un calor excesivo, con lo cual, la audiencia aguantó sana y salva hasta que los jugadores dijeron basta. Entre vítores y clamores, varios de ellos se acercaron a firmar autógrafos en un gesto que siempre resulta bastante entrañable. Me preguntarán sobre qué se vio, y tendré que responder que verse, se vio poco. Un calentamiento aburrido, jugueteos y nada reseñable. Demasiados ojos pendientes de un mínimo gesto. Demasiada atención como para que Luis Enrique fuese él mismo. El entrenamiento fue un paseo y el primer paso de Lucho al frente de España resultó muy tranquilo. Disfruten ahora, el verano se acaba en unos días.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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