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Griezmann, al rescate

El Atlético sufre pero gana al Valladolid (2-3) en un partido en el que los locales salieron como un torbellino tras el descanso y empataron el partido

El resultado es importantísimo para el Atlético. Porque por fin gana fuera de casa y abandona un empate lejos del Metropolitano al que parecía abonado. Porque tuvo gol, ese mítico constructo que tantas veces acaricia y no consigue. Pero ni los tres puntos ni los tres goles pueden maquillar a un equipo que sufrió hasta el último minuto para conseguir la victoria y que no supo frenar a un Valladolid que salió tras el descanso como un torbellino y que les acabó empatando una diferencia de 0-2 en el marcador.

Y eso que la tarde pintaba en rojiblanco. El gol de Kalinic, el primero del partido, fue una perfecta obra combinatora. Robó Rodri, que pasó a Correa, que combinó con Griezmann, que asistió con un caño a Kalinic, que se giró y marcó. Si el gol es alegría ésta, de momento, era colchonera. 

Y la alegría siguió del lado rojiblanco vía VAR. Griezmann se sacó un disparo lejano que parecía que había atajado magistralmente Masip. Hasta que el Ojo de la Providencia vio (y señaló) mano de Olivas en la acción. Amarilla y penalti, que transformó el mismo francés. 0-2 y más alegría.

Hasta después del descanso, claro. Porque si el Valladolid ya había puesto las cartas sobre la mesa en la primera parte con dos ocasiones en dos minutos gracias a las internadas desde la banda izquierda de Nacho, en la segunda parte el asedio fue total. Los locales barrieron a los colchoneros incapaces, de nuevo, de defender un resultado a favor. 17 minutos bastaron para que llegara el empate, con dos goles que nacieron el en córner. El primero de Calero, que le ganó en el salto a Filipe; el segundo tras un rebote de un remate de Únal que acabó dando en Saúl y que se fue dentro de la portería de Oblak. 2-2 y, lo que parecía, un hundimiento colchonero. 

Pero ahí estaba Griezmann. Ese niño grande que lo mismo le ata las botas a un niño mientras sus compañeros forman para la cámara que rescata una victoria cuando les daban por muertos. Cierto es que en el gol también intervino la fortuna, que esta vez se vistió de rojiblanco. Barullo de piernas rechaces y rebotes hasta que Griezmann encuentra el hueco para marcar. 

Victoria, tres puntos y goles. Será lo que quede, sí. Pero sin perder ojo de esas grietas que siguen sin subsanarse…

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