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Sergio González y Ronaldo Foto Twitter RealValladolid
Sergio y Ronaldo posan juntos el día de la renovación del técnico. Foto: Real Valladolid

Liga Santander

El Valladolid de Ronaldo y Sergio González amenaza al Real Madrid

Dos enemigos íntimos, Ronaldo en el palco y Sergio en el banquillo, visitan el Bernabéu, que mira con expectación el estreno de Santiago Solari como técnico madridista.

El boato que suele acompañar a las presentaciones inundó aquel día Valladolid. Acababa de amanecer septiembre y en el salón de plenos del Ayuntamiento se celebró la toma de posesión. Escoltado por el alcalde de la ciudad, Óscar Puente, y por el presidente del club, Carlos Suárez, apareció Ronaldo Nazario de Lima para contagiar a todos con su sonrisa. O Fenómeno se convertía desde ese momento en el máximo accionista del club blanquivioleta, pero al contrario de lo que hacía en su época de delantero voraz, cuando iba dejando a su paso cadáveres en forma de defensas, en Pucela nadie perdería su puesto. Tras 17 años al frente del Real Valladolid, Carlos Suárez sigue siendo el presidente, y tres semanas después del desembarco del brasileño, se renovó al entrenador, Sergio González, hasta el 2020. La ilusión está más disparada que las expectativas iniciales y es que en Pucela empiezan a entender aquello de que con Ronaldo todo es posible.

No será una imagen inédita, pero si la primera vez que el brasileño acuda al palco del Santiago Bernabéu con el traje de visitante. El Real Valladolid rinde visita al conjunto blanco como una de las revelaciones de este inicio de campeonato. Cuando estreche la mano a Florentino Pérez, a su Presi, como solía llamarlo, no sería extraño que O Fenómeno le recordara que los pucelanos están por encima en la clasificación, dos puntos para ser exactos, en puestos europeos y que se mantienen invictos a domicilio. Le sobran arrestos y sentido del humor a Roni. Menos gracia puede hacerle a Solari, quien tras el empujón de felicidad conseguida en Melilla, busca afianzarse en el puesto, ganar tiempo y conseguir adeptos. Demostrar que su discurso va más allá de la garra y su libreto tiene cabida en el Bernabéu.

No se lo pondrá fácil el Real Valladolid. Un recién llegado a la élite pero con la tradición e historia suficiente como para no llevar la ‘L’ en el autobús. A orillas del Pisuerga, han intentado mantener el bloque que consiguió el ascenso en un agónico playoff. Tras terminar quintos en la fase regular, tuvieron que deshacerse de otros dos históricos, Sporting y Numancia, para regresar a la máxima categoría. Ese sueño no hubiera sido posible sin los goles de Jaime Mata, 33 dianas en Segunda División fueron su atajo al cielo. Ni siquiera la llegada de Ronaldo, un referente para cualquier delantero que se precie, frenó su marcha de Pucela. Finalizaba contrato y el Getafe se lo llevó gratis. Aunque esa ha sido la única pérdida significativa en este tránsito, porque veteranos como Borja Fernández o Míchel siguen en el barco vallisoletano, donde la clase corre a cargo de Toni Vila y Óscar Plano.

En busca de esos goles perdidos, el Valladolid fichó hasta seis sustitutos. En realidad, los tomó prestados. Daniele Verde, Ivi, Keko, Leonardo Suárez, Enes Ünal y Duje Cop comparten ese denominador común. Todos han llegado como cedidos a Pucela. Y hasta ahora el gol cae a cuenta gotas para los blanquivioletas. Enes Ünal y Leo Suárez con dos goles cada uno son los pichichis. Y es que el equipo de Sergio González se caracteriza más por su férreo sistema defensivo y por lo ordenado de su planteamiento, con dos líneas muy juntas de cuatro y la salida a la contra como su principal arma. Nueve goles a favor por siete en contra después de una decena de partidos no hablan precisamente de un equipo goleador, por más que empatara a tres en Vigo, pero sí extremadamente competitivo, al que cuesta mucho desordenar y abrir grietas en su defensa. El Barça, por ejemplo, solo lo consiguió tras una genialidad del indescifrable Dembelé.

Pese a las caras nuevas, la inversión ha sido mínima. Apenas 1,5 millones de euros han invertido en Valladolid para esta vuelta a la élite. Eso es lo que costó el fichaje de Rubén Alcaraz (1 millón) procedente del Girona y Duje Cop, por el que los pucelanos pagaron al Standard de Lieja 500.000 euros en concepto de cesión. La política de fichajes llevada a cabo por su director deportivo, Miguel Ángel Gómez, es de coste cero. Aprendió del mejor. Alumno aventajado de Monchi, llegó a Pucela recomendado por el actual director deportivo de la Roma. Miguel Ángel trabajó codo a codo con el gaditano en su etapa en el Sevilla, donde se encargó de coordinar la parcela deportiva. Con ese aval se presentó a orillas del Pisuerga el pasado mes de junio. Su primer verano se saldó con 13 incorporaciones. Está por ver si es capaz de rentabilizar y conseguir plusvalías al nivel de su maestro.

Esa carestía de fichajes ilusionantes se palió con la llegada de Ronaldo a Valladolid. Su desembarco produjo en un principio ciertas reticencias entre los aficionados, la prensa especializada y los responsables políticos, aunque su presencia en Zorrilla así como su implicación en el proyecto parecen hoy fuera de toda duda. La inversión inicial tampoco podía ser otra ya que el Valladolid vivía acuciado por una deuda que estuvo a punto de descenderlo de categoría. El ascenso a Primera ha multiplicado los ingresos, provenientes principalmente de los derechos de televisión, y ello permitirá aligerar gran parte de la deuda con Hacienda, cifrada en 22 millones de euros al inicio de esta campaña. En Valladolid han echado números, cada mes pagarán 1,6 millones de euros para adelgazar la deuda a 3 millones en junio. Así aprobarán matemáticas. Si siguen aprobando parciales, sacarán nota también en la asignatura de la permanencia, objetivo para esta temporada.

Será entonces cuando el proyecto capitaneado por Ronaldo, que pagó 30 millones de euros para hacerse con el 51% de las acciones del Valladolid, pueda dar el siguiente paso y subir un escalón más, si no lo hace antes el equipo en el terreno de juego. Porque la idea inicial del brasileño y su equipo (que cuenta entre otros con Julio Senn como asesor personal) fue devolver al Valladolid al lugar histórico que ocupó, asentado en Primera y con opciones de alcanzar el sueño de jugar en Europa. Lo normal es que esta temporada se estuviera peleando por evitar el descenso para permanecer a toda costa en Primera, lo que asegura liquidar la deuda cuanto antes. Pero los de Sergio González ya han conseguido un colchón de puntos que les permiten respirar más tranquilos y acercarse al Bernabéu con menos estrecheces de las esperadas. Allí, por cierto, la experiencia de su técnico será clave para ilustrar a sus pupilos. Él ya sabe lo que es ser aguafiestas en esa casa. Estaba allí el día del Centenariazo, de hecho, él abrió el marcador antes de pedir prestado el confeti al Madrid.

Enemigos íntimos por tanto, uno en el palco, Ronaldo, y otro en el banquillo, Sergio, que buscarán acabar con los brotes de ilusión que florecieron en Melilla, tras el estreno de Solari. Este Valladolid que ha sabido rodear a su ‘9’ de un equipo experto e implicado, preparado y constante, para que la genialidad que un día nos deslumbró en el césped se traslade ahora al palco. Por de pronto, su presencia ya ha colocado a Valladolid en el escaparate mediático y comercial, que solo una estrella mundial puede lograr. En el escaparate deportivo, Sergio y los suyos siguen haciendo méritos para que rivales, aficionados y curiosos dejen de fijarse en el palco y miren más lo que se hace en el césped de Zorilla, aunque quizá ahí resida el truco.

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