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Opinión

¿Valores del rugby? Business es business

El escandaloso episodio vivido ayer en Bruselas con la actuación del árbitro rumano evidencia que España no es invitada a la mesa de los grandes.

Del árbitro no se habla en rugby. Lo habrán escuchado mucha veces. Y es cierto. Se explica fácilmente. Se puede equivocar y cuando lo hace no es distinto a cualquiera de nosotros. Por eso se exige respeto a sus decisiones. Y no hay más que hablar. Otra cosa es lo que ocurrió ayer en Bruselas. Cuando un colegiado falta al respeto a los jugadores de un equipo con una actuación parcial tan manifiesta hay que denunciarlo. Nada tiene que ver esto con los valores o precisamente sí que tiene que ver con la falta de valores y por eso hay que hacerlo público. Como también hay que denunciar la repudiable conducta de nuestros jugadores tras el pitido final. Algo inadmisible que muchos han utilizado para cobrarse cuentas pendientes.

He leído en las redes sociales a mucha gente que España no estuvo bien. Tratar de analizar este partido técnica o tácticamente es un brindis al sol. El análisis más certero del partido lo hizo Jean Michel Aguirre, que algo sabe de esto: «Cuando las reglas no son las mismas para los dos equipos no es rugby ni es deporte». 24 golpes a 5. Bélgica rompió una sola vez la cortina defensiva de España en la primera parte y se marchó al descanso 12-0 y con una docena de golpes a favor. Inexplicable. Cuando cada jugada, en ataque o en defensa, concluye con el árbitro pitándote golpe, te vas frustrando y descentrando hasta sacarte del partido.

España ayer sufrió la actuación arbitral más escandalosamente parcial que hemos visto jamás en un campo. No seamos quijotes: pita un rumano y si España pierde y Rumanía gana, su país va al Mundial. No hay que ser Einstein para atar cabos. Añadan que el presidente de Rugby Europe es rumano y que los rumanos tienen peso en la liga francesa. Además, el designador de árbitros, Patrick Roben, es francés y en un par de años podría presentar su candidatura a presidir Rugby Europe.

Los valores son precisamente los que nos deben empujar a denunciar este atropello. Pero tampoco seamos ingenuos. España está llamando a las puertas de otro rugby, el rugby de élite. Donde se reparten el pastel entre unos pocos. No tenemos tradición de rugby de primer nivel ni una Federación con peso en las altas esferas. Lo que pasó ayer no es más que el reflejo de que somos incómodos. De que nos queremos colar en una fiesta a la que nadie nos ha invitado. El rugby es un negocio que mueve millones. Y no somos bienvenidos.

El rugby de los valores se queda abajo, al nivel amateur. Para las escuelas y los niños. Para los partidos de regional en tierra y las cervezas de después. Para los seven de playa. España es un país amateur rugbísticamente hablando y muchos quieren que lo siga siendo. Afuera y adentro. Ayer vivimos un doloroso baño de realidad. Rugby Europe y World Rugby lo han dejado claro: no somos nadie en el business oval.

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

4 Comments

4 Comments

  1. PSK

    19/03/2018 at 13:02

    Ayer me quede muy entristecido. España no va al mundial directo y lo tiene dificil pero mucho peor de eso es que me di cuenta que la marca del rugby, sus principios y valores, la contraposición de lo que vende el futbol, es todo mentira,solo escaparate, algo vacio. Mas de 20 años practicandolo y defendiendolo orgulloso. Manteniendolo limpio y me doy cuanta ahora de lo que se ha convertido. RIP Rugby. Descanse en paz.

  2. Julián de Riva

    20/03/2018 at 09:21

    Gracias por el artículo Fermín. Creo en esos valores del rugby de los que hablas, entre los que está el Respeto, con mayúscula. Al rival y al árbitro. Por eso le pedí respeto a otro español (hooligan, no rugbier) en la grada cuando alrededor del minuto veinte gritó «árbitro, maricón». Iba acompañado de su hijo. Le dije que esto no era fútbol. Más tarde vino un «p… rumano de mierda», y ya me calenté más y le dije que por respeto al rugby, mejor se iba del estadio. La tónica continuó, y lo peor vino al final, cuando todo el público español abucheó al árbitro y los jugadores se fueron a por él. Fue lo peor, porque sinceramente, lo entendí. Perdió el Rugby. Espero que nos quede el rugby de los chavales, el de la regional y los entrenos de martes y jueves en el barro.

    • Gregorio Negueruela

      21/03/2018 at 20:57

      Completamente de acuerdo contigo,un abrazo

  3. Jean-marc Vandelle

    22/03/2018 at 16:51

    No entiendo la necesidad de nombrar la liga francesa o las relaciones que existen en Francia con Rumania. Rumania siempre ha sido tradicionalmente mundialista y un grande de Europa desde al menos 30 años. Si hay tongo hay que señalar a las supuestas personas que han manchado el rugby y no sus instituciones gratuitamente.

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