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Fórmula 1

Verstappen reina en la locura de Hockenheimring

Verstappen reinó en una carrera donde lo único que imperó fue la locura del resto de escuderías.

Verstappen ganó en Hockenheimring la carrera más loca del año, donde los Mercedes no estuvieron, por primera vez esta temporada, en el podio. Vettel, que salió desde la última posición, terminó segundo. Kvyat, tras una muy buena lectura de la carrera, cerró el podio del Gran Premio de Alemania.

Tardó en arrancar el Gran Premio de Alemania por culpa de la lluvia. La poca visibilidad y el exceso de agua en algunos tramos de la pista provocaron que dirección de carrera no se atreviese a dar comienzo al espectáculo. Tras dos vueltas por detrás del safety car, todos los pilotos empezaron a decir que se podía correr, que no había ningún problema; así fue. La salida fue complicada, para el aficionado más todavía por culpa del agua que levantaron los monoplazas, que provocaron que la visibilidad fuese nula. Con los coches en movimiento se produjeron muchos cambios en las posiciones iniciales, como era lógico. A la gran mayoría de pilotos les patinaron los monoplazas, era algo atípico, como si estuviésemos viendo a una jirafa aprender a andar; la estabilidad era nula.

Poco tardó en producirse el primer incidente. El mexicano ‘Checo’ Pérez perdió el control de su F1 y tras trompear se fue contra el muro. Su coche terminó destrozado, lo que terminó con el safety car sobre la pista. A partir de aquí, todas las escuderías modificaron la estrategia y cambiaron los neumáticos de lluvia, por los intermedios.  Todos los que arriesgaron, acertaron. Con el transcurso de las vueltas, la pista se fue secando y con esto los que llevaban ruedas nuevas mejoraron sus tiempos cada vuelta.


Los más beneficiados de el cambio de estrategia y del estado de la pista fueron los Ferrari. Si la escudería italiana había rozado el ridículo durante los clasificatorios del sábado por sus problemas mecánicos (Vettel fue último y Leclerc, décimo), en la carrera enmendaron el error. En las primeras diez vueltas, Leclerc ya estaba en la cuarta posición y el alemán consiguió colarse en el séptimo lugar.

Cuando más tranquila estaba la carrera, todos entraron en una espiral de locura de la cual no se salvó ni Hamilton, que lideraba la carrera con 20 segundos de ventaja sobre el segundo. Los mapas meteorológicos avisaban de que estaba lloviendo. En ese momento, Magnussen llevaba neumáticos de seco y les estaba sacando rendimiento. Casi todos los pilotos decidieron arriesgar, a pesar de la lluvia, y seguir la estrategia del piloto danés. Tras esto, empezó un festival de salidas, choques, abandonos y pruebas de todo tipos de neumáticos intentando dar con la clave. Todo cambió: Hamilton se salió y perdió la primera posición; Leclerc chocó y tuvo que abandonar la carrera; Verstappen, Hulkenberg y Bottas conformaron un podio inimaginable al comienzo del fin de semana.

Los tres pilotos que se colaron en puestos de podio supieron desde el primer momento cual era la clave de la carrera: mantener los neumáticos intermedios. Todos los pilotos que calzaron sus monoplazas con las ruedas verdes mejoraron sus posiciones. El mejor ejemplo fue Sainz. El piloto madrileño se salió de la pista y se posicionó en decimocuarta posición. Cuando terminó la espiral de la locura, ocupaba el sexto lugar.

Tras la reanudación de la carrera por los incidentes provocados por el juego de neumáticos, todo volvió a la normalidad. Bottas y Hamilton, en apenas tres vueltas, se comieron al Renault de Hulkenberg. Durante esas tres vueltas, el piloto alemán hizo tapón y benefició a Verstappen que se escapó en el liderato de la carrera. Justo después de ser adelantado por los dos mercedes, Hulkenberg se salió y se tuvo que retirar. Tras esto salió una vez más el safety car y todo volvió a cambiar.

Stroll puso, antes de que se marchase el safety car, los neumáticos de seco y acertó por completo. Cuando se relanzó la carrera, Hamilton y Sainz se lanzaron a por Albon y le pasaron. Aunque Saiz era cuarto, Hamilton tenía una sanción de cinco segundos, lo cual convertía al piloto español en virtual tercero. Lo importante de esa vuelta fue que Stroll consiguió el mejor registro del circuito. Todos los pilotos pararon en boxes para copiar su estrategia y, en ese momento, un Racing Point, lideró la carrera. Poco duró la alegría, ya que Verstappen le quitó hasta las pegatinas cuando puso las mismas ruedas.

Cuando más emocionante estaba la lucha por el tercer puesto, con una persecución entre Stroll, Bottas y Sainz, el piloto finlandés se salió de pista y, una vez más, el safety car tuvo que salir a la pista. En esta tesitura todos esperábamos que Carlos Sainz tuviese la oportunidad de dar la estocada final a Stroll e intentar entrar, por primera vez en su carrera, en el podium de la Fórmula 1; no fue así. Los neumáticos no le aguantaron y Vettel le ganó la posición. Su coche se alejó de la lucha por el tercer puesto y Vettel, que salió desde el último lugar, consiguió subirse al podio. Primero pasando a Stroll y, acto seguido, adelantando a Kvyat para certificar el segundo puesto. Hamilton terminó en undécima posición.

 

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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