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Raúl de Tomás, autor del primer tanto del encuentro. / Foto: José Luis Cuesta /Cordon Press

Rayo

El vértigo de Vallecas acabó en empate

El Rayo Vallecano y el RCD Espanyol disputaron un encuentro pleno de intensidad, de intercambios de golpes y de juego de área a área (2-2)

Es muy probable que el Rayo Vallecano y el RCD Espanyol no hayan quedado del todo contentos con el empate con el que ha terminado en la noche de hoy viernes el encuentro disputado en el Estadio de Vallecas después de que ambos conjuntos hayan visto de cerca el triunfo en diferentes tramos del choque, pero lo cierto es que el partido que han regalado vallecanos y pericos a los aficionados ha sido de vértigo, con numerosas llegadas al área, continuos intercambios de golpes y fútbol de nivel. Un compendio de virtudes atractivas para un partido que únicamente hubiera podido acabar de la manera en la que acabó, con un emocionante empate.

Y es que no se había visto nada más allá que la gemela propuesta de ambos equipos por salir con el balón jugado desde atrás cuando el Rayo Vallecano logró adelantarse en el marcador: Trejo buscó en profundidad a Raúl de Tomás, que se colocó el balón a su pierna izquierda con el primer control y superó a Diego López con un potente disparo desde la frontal ajustado al palo (1-0 minuto 16). Con el objetivo logrado de marcar merced a la excelente acción del delantero cedido por el Real Madrid, el conjunto de Míchel se replegó y cedió el espacio y la iniciativa al RCD Espanyol, que creció desde el dominio del esférico y el tiempo de posesión. Jugadores como Granero, Sergio García o Dídac (incansable y profundo en la banda izquierda) aparecieron para generar peligro en un conjunto de Rubi estilizado por la verticalidad, movilidad e intencionalidad de Borja Iglesias en la punta de ataque. De tal modo, los citados Granero y Sergio García (tras una espectacular jugada individual) buscaron y casi encontraron al ariete compostelano, que sí que fue capaz de igualar el encuentro en el minuto 19 después de recoger un rechace a tiro cruzado de Mario Hermoso en un saque de esquina y superar a Alberto García al borde del área pequeña (1-1).

Con el empate de nuevo en el marcador, el partido volvió a equilibrarse en su juego, si bien el Rayo, dominador según transcurrían los minutos, tuvo que trabajar más para generar llegadas de peligro a la portería defendida por Diego López. Por su parte, el Espanyol no necesitó transmitir sensación de dominio para lograr las llegadas más peligrosas antes del descanso, sobre todo en una internada de Borja Iglesias tras una asistencia de Sergio García en la que el disparo escorado del compostelano se encontró con el cuerpo de Alberto García y en otro lanzamiento flojo de Dídac con su pierna derecha desde la frontal que también se encontró con la estirada del portero rayista. Y, ya en el descuento, para invocar otra vez a la suerte y adelantarse en el marcador: Granero superó con su pierna derecha desde dentro del área a Alberto García tras recoger un nuevo balón muerto tras un rechace de Ba en un lanzamiento frontal de Sergio García (1-2 minuto 46).

La reacción rayista no se hizo esperar tras el descanso: en apenas un minuto y treinta y tres segundos, Advíncula se internó dentro del área y Dídac le derribó haciéndole un penalti que Kakuta transformó de forma inapelable acto seguido para igualar de nuevo el choque (2-2 minuto 48). Ese tercer empate en el marcador (tras el 0-0 y el 1-1) dibujó un intenso partido de espíritu británico, de área a área y sin respiro, que cualquiera de los dos equipos pudo haber ganado, aunque fue el Rayo Vallecano, aupado por la ambición ofensiva de los cambios de Míchel (Embarba, Pozo y Álvaro García por Kakuta, Trejo y Bebé), el que vio más de cerca el triunfo con el paso de los minutos. No en vano, Mario Hermoso salvó en el último momento el mano a mano de Kakuta antes de que el conjunto vallecano no lograra incomprensiblemente el tanto en dos jugadas consecutivas. Primero, en una doble ocasión del relevo Embarba, que se topó con la estirada de Diego López y, ya en línea de gol, con la cabeza del citado Hermoso tras un segundo intento. Después, en un cabezazo franco de Santi Comesaña que se marchó fuera a la salida de un córner. Por su parte, los de Rubi, que se diluyeron en el tramo final, también tuvieron su gran oportunidad para llevarse la victoria, en el minuto 61: Dídac, cuando se encontraba a puerta vacía, remató de cabeza al exterior de la red desde el borde del área pequeña un centro de Borja Iglesias. Fue un fallo enigmático, imbuido, quizá, por el vértigo de un partido que solamente podía acabar en empate.

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